12/11/2022, 17:10
(Última modificación: 12/11/2022, 17:10 por Senju Hayato.)
Moguko no se contentó con dejar la cosa en el estado actual de la conversación. La fachada aún estaba intacta, la mentira estaba viva. Pero podían poner unos cuantos ladrillos más a la misma. Así pues, la chica añadió que una vez conocieron a un doctor de caballos, siguiendo el juego dialéctico de la pequeña. Aclaró que el hombre sabía un montón de cosa sobre los caballos, que era un auténtico mago, y les había ayudado con un supuesto caballo que habían llevado con ellos los viajeros. Quizás la kunoichi se había arriesgado bastante, pues eso daba para preguntar qué había sido del equino...
—Entiendo... ¡Pues estudiaré para ser doctora de caballos! ¡Y ya está!. —Sentenció, con una meta clara.
—Me parece correcto. Si te esfuerzas, lo lograrás.
La pequeña pareció satisfecha. Ahora quizás le pusiese un poco más de empeño en los estudios, y hasta dejase de dormirse en clases. Pero eso solo era algo que la propia clase sabía, así como la profesora. Sin saberlo, podían haber estado contribuyendo bien.
—Oye, y sobre tu amiga... ¿Sabes algo de qué pretendía hacer para mostrar su "valentía" a todos?.
La pequeña miró hacia el suelo. La felicidad que se había estado dibujando en su rostro segundos antes, desapareció y dejo paso a una melancólica mirada. Parecía algo más serio de lo debido, o a lo mejor simplemente no empatizaba mucho con la desventura de su compañera.
—Ella... ella dijo que saltaría desde lo alto del torreón hasta un carro con cojines... —Parecía costarle hablar sobre ello. —¿Sabéis?. A ella, desde que los médicos le dijeron que no viviría muchos años... pues como que... empezaron a hacerle bromas. ¡Y no graciosas!. Se metían mucho con ella... y cuando dijo lo que haría... todos se burlaron más de ella. Yo no quería que lo hiciera, pero no quería escucharme...
El chico casi que se quedó sin habla. Era una historia cruel, y lamentable. No podía entender como algunas personas podían ser tan frías y malas.
—Entiendo... ¡Pues estudiaré para ser doctora de caballos! ¡Y ya está!. —Sentenció, con una meta clara.
—Me parece correcto. Si te esfuerzas, lo lograrás.
La pequeña pareció satisfecha. Ahora quizás le pusiese un poco más de empeño en los estudios, y hasta dejase de dormirse en clases. Pero eso solo era algo que la propia clase sabía, así como la profesora. Sin saberlo, podían haber estado contribuyendo bien.
—Oye, y sobre tu amiga... ¿Sabes algo de qué pretendía hacer para mostrar su "valentía" a todos?.
La pequeña miró hacia el suelo. La felicidad que se había estado dibujando en su rostro segundos antes, desapareció y dejo paso a una melancólica mirada. Parecía algo más serio de lo debido, o a lo mejor simplemente no empatizaba mucho con la desventura de su compañera.
—Ella... ella dijo que saltaría desde lo alto del torreón hasta un carro con cojines... —Parecía costarle hablar sobre ello. —¿Sabéis?. A ella, desde que los médicos le dijeron que no viviría muchos años... pues como que... empezaron a hacerle bromas. ¡Y no graciosas!. Se metían mucho con ella... y cuando dijo lo que haría... todos se burlaron más de ella. Yo no quería que lo hiciera, pero no quería escucharme...
El chico casi que se quedó sin habla. Era una historia cruel, y lamentable. No podía entender como algunas personas podían ser tan frías y malas.