19/11/2022, 03:45
—Es… hielo sí…
No se animaba a hablar del todo acerca de su clan o habilidades y tampoco podría llamar a aquel movimiento una técnica, de cualquier forma su plan había dado resultado, pero se debía en gran parte al poder que escondía su compañera, jamás se hubiese imaginado que era tan fuerte y fue afortunada de no tener que comprobarlo durante el combate de práctica que habían tenido, ¿qué clase de entrenamiento físico habría hecho para conseguir algo así?
—Eso fue impresionante…
Habían conseguido abrir la puerta y la Yuki ya se había recuperado, tras las indicaciones de la médica le tocaba volver al frente y enfrentar el extraño ruido que escucharon hace un momento. Tenía algo de miedo pero alguien dependía de su ayuda y no podía retroceder, por lo que se aventuró a ingresar.
—¿Dónde se habrá ido?
Se preguntaba al no ver al chico, seguramente habrían más caminos en el interior y se fue por alguno de ellos. No tardó en escuchar una voz preguntando por las kunoichis que acababan de destrozar la puerta.
Sayori se preparó llevando una mano a su kodachi por si debía desenvainar, y la mano izquierda preparada para ejecutar sellos, utilizar el kunai que ocultaba hábilmente bajo su manga o si la situación lo requería, usar la shuriken que había conseguido momentos atrás.
No se animaba a hablar del todo acerca de su clan o habilidades y tampoco podría llamar a aquel movimiento una técnica, de cualquier forma su plan había dado resultado, pero se debía en gran parte al poder que escondía su compañera, jamás se hubiese imaginado que era tan fuerte y fue afortunada de no tener que comprobarlo durante el combate de práctica que habían tenido, ¿qué clase de entrenamiento físico habría hecho para conseguir algo así?
—Eso fue impresionante…
Habían conseguido abrir la puerta y la Yuki ya se había recuperado, tras las indicaciones de la médica le tocaba volver al frente y enfrentar el extraño ruido que escucharon hace un momento. Tenía algo de miedo pero alguien dependía de su ayuda y no podía retroceder, por lo que se aventuró a ingresar.
—¿Dónde se habrá ido?
Se preguntaba al no ver al chico, seguramente habrían más caminos en el interior y se fue por alguno de ellos. No tardó en escuchar una voz preguntando por las kunoichis que acababan de destrozar la puerta.
Sayori se preparó llevando una mano a su kodachi por si debía desenvainar, y la mano izquierda preparada para ejecutar sellos, utilizar el kunai que ocultaba hábilmente bajo su manga o si la situación lo requería, usar la shuriken que había conseguido momentos atrás.
«Pienso» l Hablo l Narro