19/11/2022, 19:19
La figura que había hablado con voz ronca y siseante finalmente se mostraba ante las kunoichis, una vez más Ame demostraba ser una aldea con habitantes algo particulares y hostiles, al menos entre lo poco que había podido presenciar Sayori quien no concía a tanta gente, y las personas amigables las podía contar con los dedos de una mano.
Por el momento la ninja dejaría que su compañera intercambie palabras con el misterioso ser, temía que si decía algo su voz temblase y termine por rebelar lo asustada que estaba.
«No creo que haya forma de escapar de esta pelea… si retrocedo puedo exponer a Yamanouchi… si voy de frente talvez gane tiempo pero esas garras me preocupan… hay que derrotarlo… o burlarlo, buscar al niño y salir de aquí…»
Intentaría estudiar a su oponente, ver qué tanta diferencia de nivel habría, por suerte no estaba sola. Sayori seguía manteniéndose con una mano lista para desenvainar su kodachi, si su rival se acercaba la usaría para medir la distancia que habría entre ambas armas, su kodachi tenía apenas 30 centímetros de hoja, talvez no le serviría para acercarse y herirlo pero sí para medir la distancia segura para poder esquivar sus ataques.
No hacían falta palabras para decirle a la médica que la cubra, solamente un gesto para que esté preparada, Sayori podía no ser tan fuerte pero era rápida y por ahora solo se enfocaría en esquivar y conocer los patrones de ataque del oponente.
Por el momento la ninja dejaría que su compañera intercambie palabras con el misterioso ser, temía que si decía algo su voz temblase y termine por rebelar lo asustada que estaba.
«No creo que haya forma de escapar de esta pelea… si retrocedo puedo exponer a Yamanouchi… si voy de frente talvez gane tiempo pero esas garras me preocupan… hay que derrotarlo… o burlarlo, buscar al niño y salir de aquí…»
Intentaría estudiar a su oponente, ver qué tanta diferencia de nivel habría, por suerte no estaba sola. Sayori seguía manteniéndose con una mano lista para desenvainar su kodachi, si su rival se acercaba la usaría para medir la distancia que habría entre ambas armas, su kodachi tenía apenas 30 centímetros de hoja, talvez no le serviría para acercarse y herirlo pero sí para medir la distancia segura para poder esquivar sus ataques.
No hacían falta palabras para decirle a la médica que la cubra, solamente un gesto para que esté preparada, Sayori podía no ser tan fuerte pero era rápida y por ahora solo se enfocaría en esquivar y conocer los patrones de ataque del oponente.
«Pienso» l Hablo l Narro