Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#12
A Kimi le parecía simplemente sorprendente lo mucho que el joven había avanzado con su técnicas. Sí, quizás no se movía su boca ni respiraba, pero podía ver todo lo que el muñeco veía y hablar a través de él. ¡Era increíble! La Kaminari no podía ni imaginarse lo complicado que sería algo como eso. De hecho, hasta ese momento ni siquiera sabía que era una posibilidad, pero ahora que lo sabía había empezado a soñar con la de cosas que podría hacer con una habilidad como esa.

«Antes de pensar en algo como eso, debería pensar en aprender lo más básico». Se detuvo a sí misma a tiempo.

Y es que, aunque Kimi era capaz de hacer cosas más complicadas como transformar su chakra en un elemento y utilizarlo para pelear cuerpo a cuerpo, ni siquiera podía ejecutar la técnica más básica de las que le enseñaron en la academia. No podía andar por el agua ni por las paredes. Tampoco podía crear clones, ni ilusiones, ni sellar objetos, ni nada. No era algo que le avergonzase, pues el motivo no era más que el hecho de que le había dado toda su atención al Karate Kaminari, pero sí era cierto que no saber hacer nada más que pelear era un problema que debía resolver tarde o temprano.

Kimi se agachó para ver como el titiritero arreglaba a Momo. No entendía nada de lo que estaba haciendo, pero le parecía realmente interesante ver como el chico apretaba cuerdas y recolocaba tubos.

Mientras el chico trabajaba en su muñeco, hizo un comentario que pilló algo por sorpresa a Kimi.

— ¿Eh? ¿Mis ojos? —Kimi se llevó ambas manos a la cara, tardando unos segundos en entender a qué se refería—. Oh. ¿Lo dice por el color?

Tan de cerca, Arata podría comprobar que la única diferencia no era el color, pues aunque su ojo derecho era bastante realista, tenía un brillo distinto a uno real. Podría notar que, al contrario que su ojo izquierdo, el protésico no solo reflejaba la luz como cualquier ojo, sino que emitía una muy leve luz roja desde el centro de la pupila.
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RE: En casa de herrero, cuchara de... - por Kaminari Kimi - 30/01/2023, 04:37


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