9/02/2026, 00:42
—Pues entonces, Ayame... —dijo Daruu, inclinando el torso sobre la mesa—. Entonces... ¡luchemos por nuestro mundo! ¡No creo en el destino!
»Tú no lo sabes, Ayame, y yo no he querido ni mencionártelo... —Daruu dudó, y apartó la vista por un instante. Luego la volvió a mirar, lleno de determinación, y tratando de serenar su anterior y ansioso tono, se reclinó de nuevo en el asiento—. Ahí fuera, Ayame, estamos haciendo muchos avances. Estamos unidos. Somos fuertes. Cada vez más fuertes. Estamos ganando, cariño.
»Las fuerzas de Kurama están acorraladas en el Norte —dijo—. Durante los últimos meses, hemos ido recuperando bastiones, uno a uno, y obligándoles a retirarse. Los pocos que lo apoyan, o los agentes que tiene dispersos por Oonindo, están siendo cazados, poco a poco. Lo único que retrasa un asalto frontal a Yukio es el invierno.
Calló un momento. El camarero les trajo la comida. Se dio cuenta de que varios comensales estaban mirándoles y se encogió en el asiento. Aceptó su plato con timidez y esperó a que el murmullo del restaurante volviese a arrullar su conversación para sentenciar:
—Cuando llegue la primavera, acabaremos con ese dichoso zorro de una vez por todas.
»Entrénate. Desperézate y abre de nuevo tus alas. Vuela con nosotros, y ayúdanos a acabar con ellos. Por Amegakure.
»Por Yui.
»Tú no lo sabes, Ayame, y yo no he querido ni mencionártelo... —Daruu dudó, y apartó la vista por un instante. Luego la volvió a mirar, lleno de determinación, y tratando de serenar su anterior y ansioso tono, se reclinó de nuevo en el asiento—. Ahí fuera, Ayame, estamos haciendo muchos avances. Estamos unidos. Somos fuertes. Cada vez más fuertes. Estamos ganando, cariño.
»Las fuerzas de Kurama están acorraladas en el Norte —dijo—. Durante los últimos meses, hemos ido recuperando bastiones, uno a uno, y obligándoles a retirarse. Los pocos que lo apoyan, o los agentes que tiene dispersos por Oonindo, están siendo cazados, poco a poco. Lo único que retrasa un asalto frontal a Yukio es el invierno.
Calló un momento. El camarero les trajo la comida. Se dio cuenta de que varios comensales estaban mirándoles y se encogió en el asiento. Aceptó su plato con timidez y esperó a que el murmullo del restaurante volviese a arrullar su conversación para sentenciar:
—Cuando llegue la primavera, acabaremos con ese dichoso zorro de una vez por todas.
»Entrénate. Desperézate y abre de nuevo tus alas. Vuela con nosotros, y ayúdanos a acabar con ellos. Por Amegakure.
»Por Yui.
![[Imagen: K02XwLh.png]](https://i.imgur.com/K02XwLh.png)