Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#8
La discusión entre el Uchiha y el tendero se podía escuchar casi desde la calle. Anzu prestaba atención, curiosa, a la manera en la que el chico daba la vuelta a las palabras y mareaba la perdiz para, en definitiva, terminar pagando un precio ridículamente bajo por el kasa. Viendo aquello, ella se sentía estúpidamente prima por haber desembolsado sin rechistar la mitad de sus ahorros en una capa de viaje, por buena que fuese su manufactura. La escena constituyó una razón de más para indagar un poco más en quién era Uchiha Datsue.

-¡Puaj! Ni idea. Un poco de lluvia está bien, ¿pero esto? Qué horror... -contestó el muchacho-. Pero debe de haber una buena razón. ¿Por qué si no estarías aquí?

-La hay, de hecho. Estoy aquí de visita, para ver a mi padre, concre... -la Yotsuki se paró en seco-. ¡Eh! ¡He sido yo la que ha preguntado primero!

Anzu no era diestra en los juegos de palabras, e incluso un truco tan simple como aquel bastaba para confundirla. Se sintió por momentos extremadamente vulnerable -cosa que odiaba-, y cruzando los brazos adoptó una pose perceptiblemente agresiva. Apretó los puños con fuerza, pegados a su gruesa chaqueta de Invierno, y tuvo que recordarse a sí misma con ímpetu que Datsue era su compañero de Aldea para no darle un puñetazo en la nariz.

-Mira, socio, si hay algo que he aprendido en este año, es que en Takigakure damos la vida por nuestros colegas de profesión -confesó, apretando los dientes-. Es compañero... Es compañero...

Trató de evocar el rostro severo de su maestro, Yotsuki Hida, y las estrictas enseñanzas sobre patriotismo, compañerismo, y muchas otras cosas que también acababan en '-ismo'. Cuando vio el rostro del jounin con claridad, fijó aquella imagen en su mente. Extraño o no, la ayudaba a concentrarse y no perder los estribos.

-Así que... -su tono parecía más relajado-. No he podido evitar fijarme en que estás perdido. Y, como compañeros de Aldea, tengo la obligación de ofrecerte mi inestimable ayuda. ¿Entiendes, socio?
Diálogo - «Pensamiento» - Narración

Mangekyō utilizado por última vez: Flama, Verano de 220

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RE: La balada nocturna de Shinogi-to - por Uchiha Akame - 11/03/2016, 11:39


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