Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#22
-¡El placer ha sido mío, Datsue-san! Vuelve cuando quieras, aquí tendré una buena ración de fideos para recibirte -contestó el herrero, entre amigables risas-.

-Un buen tipo, tu padre -dijo el Uchiha, ya saliendo por la puerta-.

Anzu le siguió, cerrando la pesada puerta de la herrería tras de sí y poniéndose de nuevo su sombrero de paja sobre la cabeza. Era completamente de noche, por lo que la calle estaba envuelta en un abrazo de sombras y oscuridad que sólo algunas farolas distribuídas en esquinas y portales mantenían a raya. Seguía lloviendo, aunque con la misma tenue intensidad de antes -era más una fina capa de agua que un aguacero torrencial-.

-Es valiente. No ha sido fácil para nosotros después de que mi madre...

Torció los labios en una mueca de rabia. Era evidente que aquella chica no podía -o no quería- hablar abiertamente de aquel tema; ¿y cómo culparla? Al fin y al cabo, sólo era una niña. Sacudió la cabeza, enérgica, como si quisiera apartar esos pensamientos con aquel gesto tan suyo. Luego volvió a fijarse en su compañero Uchiha, y lo hizo con una mirada tan dura como el acero forjado de un ninjatō. Una mirada que parecía querer decir 'basta'.

La chica empezó a caminar calle abajo, a paso tranquilo, esperando que su colega de profesión la siguiera. No tenía un rumbo concreto; y justamente pensaba ponerle remedio.

-Bueno, qué. ¿Vas a contarme ya esa mierda o no? Como después de tanta expectación me salgas con alguna tontería, te juro que...
Diálogo - «Pensamiento» - Narración

Mangekyō utilizado por última vez: Flama, Verano de 220

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RE: La balada nocturna de Shinogi-to - por Uchiha Akame - 14/03/2016, 11:40


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