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Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#46
Aunque personalmente puedo aguantar el hambre un rato, preferiría no hacerlo. Este cuerpo es muy preciado como para desgastarlo sin razón.

Espero que no, señorita Fénix. Aunque no se han tardado mucho, ¿O sí? —Me di toquecitos en el mentón. Es difícil ver el paso del tiempo cuando charlas bonito.

Bueno, las palabras de Natsu fueron... Curiosas. Levemente amargas. ¿Una nueva edición del Torneo? No soy mucho de estar atentas a lo que sucede allá afuera, pero... ¿No murieron muchas personas en la última edición de aquél evento?

Quizás, quizás, quizás ~ —canturreé.

Pasaron varios minutos más, y justo cuando iba a comentar en voz alta que en realidad estaban tardando, hubo ruidos en la cocina y el cocinero, acompañado de otros dos hombres, éstos de complexión un poco más en forma que él, salió de ella para traernos sendos platillos.

Oh, justo a tiempo.

Sin embargo, la sopa miso que pedí era... Ahm... Estaba más sencilla de lo que esperaba. Algunos retazos de alga y dos simples cubos de tofu flotando en un un tazón de lo que parecía poco más que agua caliente. Los takoyaki de Suzaku eran bolitas de aspecto apenas cocido, cubiertas de una salsa con fuerte olor a vinagre. La... ¿Pizza? de Natsu era una masa trapezoidal con distintos tipos de... ¿Cosas? Creo que eran camarones y trocitos de carne de pescado, junto con rebanadas de tomate y varias hierbas. De los tres, la pizza era lo único que estaba frío.

¿Tanto tardaron para esto?

¡Buen provecho! —dijo el cocinero, sonriente.

Ajá —dije en seco. Tomé dudosa una cuchara y probé la sopa —. Le falta sal —Entre otras cosas. Si bien le gusta una miso de sabor suave y discreto, aquella sopa no tenía sabor ni a algas —. Mucha sal.
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#47
Oh... Pues espero que no —respondió Natsu.

Y Meme asintió a su vez:

Espero que no, señorita Fénix. Aunque no se han tardado mucho, ¿O sí?

¡Cualquier espera es mucha espera! —replicó Suzaku, frunciendo el ceño con los carrillos hinchados. Como si quisiera darle la razón, su estómago rugió al compás.

Y apenas pasaron unos minutos más cuando los ruidos en la cocina se hicieron aún más audibles. El cocinero, acompañado de otros dos hombres, salieron de la cocina para repartir los platos.

Oh, justo a tiempo. —dijo Meme.

¡Genial!

Sin embargo, la sonrisa pronto murió en sus labios cuando recibieron sus encomiendas. Los takoyaki que había pedido despedían un fuerte olor, similar al vinagre, que le hacía arrugar la nariz. Por no hablar de la masa, que prácticamente se desmenuzaba con sólo tocarla. Estaban calientes, pero, ¿de verdad estaban bien cocinados? Suzaku ni siquiera se atrevió a llevárselo a la boca, en su lugar, sus ojos viraron a sus compañeros: La pizza autóctona de Natsu era una masa de extraña forma y cubierta de lo que parecían ser trozos de camarones, pescado, rodajas de tomate y hierbas. El miso de Meme parecía de lo más simple, con algunos retazos de algas y un par de cubitos de tofu flotando.

Le falta sal —refunfuñó la de Kusa—. Mucha sal.

Yo... creo que este takoyaki está crudo...

«O en mal estado...» Aquel olor le estaba revolviendo el estómago.

Suzaku apartó el plato de ella, genuinamente decepcionada, y miró a su compañero, esperando su reacción. Quizás aquella pizza autóctona estaba mejor que aquellos platos, aunque su pinta no era mucho mejor, la verdad....
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#48

Disculpad la demora, en serio. La próxima vez no os haré esperar tanto

No me importaba esperar un poquito más de la cuenta siempre y cuando dicha espera no fuese extremadamente larga, tirando a eterna. Por suerte, las suplicas de la uzujin y la kusajin no se harían de rogar mucho más. el cocinero acompañado de dos personas más se acercaron a la mesa cargados con los platos que habíamos pedido.

— ¡Ahí están, qué hambre!

Depositaron los platos sobre la mesa. Meme tenía ante si una sopa de miso de lo más triste y resultaba demasiado sencilla a la vista. Pero las mayores decepciones fueron los platos que habíamos pedido Suzaku y yo. La pelirosa tenía ante si un bol con bolas de takoyaki que destilaban un apestoso aroma a vinagre que echaba para atrás. El rostro de la muchacha así lo indicaba. La pizza que pusieron delante de mis morros, si es que se la podía llamar así, tenía una forma de lo más extraña en una pizza. Sin embargo, la peor parte era lo que llevaba dentro. Debí suponerlo. No estábamos demasiado lejos de la costa y la pizza lugareña llevaba demasiado pescado. Mi rostro era todo un poema.

—Ll-eva pes..cado, mucho pescado

«Y encima está fría de narices»

Fue nada más poner la mano en el plato que lo pude sentir. Podía soportar lo del pescado, ¿pero una pizza fría nada más llegar a la mesa?

— ¡¡Oiga, camarero, esto está helado!!

Al menos que tuviesen la delicadeza de calentármelo un poco.
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#49
Un ligero click me hizo voltear, y vi a la mujer que nos había llevado echando seguro a una puerta cerrada. Mmm. No me gusta.

No está crudo, así se come aquí. Y nuestra pizza también se come así, es algo tradicional. —dijo el cocinero con una sonrisa burlona.

Si no les gusta, no lo coman, pero sus pedidos están ya hechos. Tendrán que pagar de todas maneras. —dijo uno de los dos hombres.

No me comería esto ni que me pagaran. Está bien. —dije. No iba a manchar mi precioso cuerpo con comida tan horrenda, así que me dispuse a sacar mi monedero. No sabía Suzaku y Natsu, pero yo iba a irme.

El cocinero dejó sobre la mesa un papelito. Oh, la cuenta, ¿Cierto? Me incliné para verla y... Cielos. He comido en restaurantes caros junto a mi familia, pero esto era una exageración. ¿Costo de guía? ¿Nos estaban cobrando por habernos ido a buscar? ¿Tarifa de servicio por persona? Mmm. Era por eso no había otros comensales, el servicio era pésimo. Pagar 500 ryos por mi sopa, 700 por los takoyaki, o 1100 por la pizza era más que demasiado.

Debe haber un error. Todo en esta cuenta tiene al menos dos ceros de más. —dije en seco, guardando mi monedero de nuevo. Los hombres echaron a reír. Aunque algo me dijo que se reían de mí, y no de mi chiste.
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#50
No está crudo, así se come aquí —le respondió el cocinero, con una sonrisa que a Suzaku se le antojó burlona.

Debía de serlo para asegurarle que algo podía comerse cuando claramente apestaba como el vinagre.

Ll-eva pes..cado, mucho pescado —Se quejaba Natsu. Parecía que los productos autóctonos de la pizza provenían todos del mar. No sería algo extraño, considerando que se encontraban en una ciudad cerca de la costa, pero tampoco parecía que era lo que peor estaba en esa pizza—: ¡¡Oiga, camarero, esto está helado!!

Y nuestra pizza también se come así, es algo tradicional. Si no les gusta, no lo coman, pero sus pedidos están ya hechos. Tendrán que pagar de todas maneras.

¿¡Cómo!? —exclamó Suzaku.

No me comería esto ni que me pagaran. Está bien. —Replicó Meme, sacando su monedero.

Sin embargo, cuando el camarero dejó sobre la mesa la cuenta y los tres shinobi se inclinaron para echarle un ojo, todo color desapareció de sus rostros. Les habían cobrado una especie de servicio de guía hasta el local, una tarifa de servicio por persona y la comida. Ya sólo la parte de Sukazu costaba más que dos kunais.

Debe haber un error. Todo en esta cuenta tiene al menos dos ceros de más —dijo Meme.

Pero, a juzgar por las risas de los hombres, aquello no era ningún tipo de error.

No. Tienen razón. No es un error. ¡Es una estafa! —clamó Suzaku, clavando sus ojos en los trabajadores de aquel cuchitril—. ¡¿Dos mil trescientos ryōs por tres platos mal cocinados, fríos y crudos?! ¡¿Habéis perdido la cabeza?! —Suzaku se reincorporó de golpe de su asiento, encarándose directamente con el cocinero—. Escúcheme bien, señor, ¡esto es un auténtico despropósito! ¿Acaso queréis terminar con una demanda contra vuestro local? ¿Es eso lo que queréis?
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#51
La mujer que nos había llevado desde el centro de la aldea hasta aquel recóndito lugar cerró la puerta de entrada al local con llave. Mis sospechas se hicieron realidad.

No está crudo, así se come aquí. Y nuestra pizza también se come así, es algo tradicional.

[p=turquoise]Maldita sea, no debimos aceptar la jodida invitación[/sub]

Si no les gusta, no lo coman, pero sus pedidos están ya hechos. Tendrán que pagar de todas maneras.

Primero fue Meme quién se negó a comerse lo que le habían traído. Luego fue Suzaku la que tildó a los presentes de estafadores. No quise interrumpirlas, pero yo, que me había llevado la peor parte de la cuenta de aquella estafa si que no estaba por la labor ni de comer ni de pagar por aquello. Mis ojos se tintaron con el semblante del sharingan, Suzaku podría saberlo al instante después de que hiciese un breve contacto visual con ella.

— Activa el sharingan, Suzaku, necesitamos todos los ojos posibles — luego quise compartir mi fría mirada con Meme. — también contamos contigo, Meme-san

Acto seguido me levanté como un resorte, dando una sonora palmada contra le mesa y la silla irremediablemente salió despedida hacia atrás. Esta vez mi mirada, aquella que ahora tenía inyectada en sangre, buscó a aquellos que nos habían traído hasta aquel lugar.

— Creo que no has entendido cómo está la situación — le dije al tipo que insistía en que debíamos pagar. — Lo que va a pasar ahora es lo siguiente: vais a abrir la puerta y nosotros nos vamos a ir sin pagar.

Volví a mirar a mis compañeras y asentí con la cabeza. esperaba que se levantasen de sus respectivas sillas y no se amedrentasen. Mi confianza en ellas era absoluta.

— De hecho... te sugeriria que te pensases muy bien tu respuesta. Las cosas se podrían a llegar a poner muy feas en caso de una respuesta incorrecta
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#52
¿¡Estafa!? —la indignación el cocinero era evidentemente falsa —. Vienen a mi establecimiento, piden comida sin preguntar precio, se les prepara y sirve dicha comida y... ¡y tienen el descaro de querer irse sin pagar! A mí se me hace que son ustedes los que serían demandados.

Los otros dos hombres se rieron. La mujer estaba en la puerta, con la espalda contra ella, de brazos cruzados. O sea que no hay cena y caminamos hasta acá por nada. Ack. Suzaku se había molestado, al igual que Natsu, y éste último le dijo a ella algo que no entendí. Aunque luego ¡sus ojos! Eran rojos y extraños, como antes. Qué genial. Asentí cuando me dijo que contaban conmigo.

Oh, creo que eres tú quien no ha entendido, niño. Lo que va a pasar es que van a pagar por las buenas —De la parte trasera de su cinto sacó un enorme cuchillo de carnicero, mientras que los otros dos hicieron lo mismo: uno empuñaba un cuchillo largo para carnes, mientras que otro sacó dos cuchillos más pequeños. El cocinero rió —. O por las malas.

La ropa de la niña se ve costosa, tal vez cubra una parte de la cuenta. —añadió la mujer desde la puerta.

Oh, claro. Podría comprar diez de este edificio con Suiken. —dije, presumiendo mis brillantes y negras vestiduras. Oh. Creo que no debí hacer eso, pues los ojos de los tres hombres parecieron brillar con signos de Ryos —. Cuando digan.

¡Última oportunidad! ¿Pagarán? —El cocinero alzó su cuchillote —. ¿O pagarán?
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#53
¿¡Estafa!? —replicó el cocinero. Aunque aquella indignación de la que hacía gala se notaba a la legua que estaba fingida—. Vienen a mi establecimiento, piden comida sin preguntar precio, se les prepara y sirve dicha comida y... ¡y tienen el descaro de querer irse sin pagar! A mí se me hace que son ustedes los que serían demandados.

Los otros dos hombres que le acompañaban se rieron. A Suzaku no le pasó por alto que la mujer que les había guiado hasta allí estaba guardando la puerta, con los brazos cruzados.

Activa el Sharingan, Suzaku, necesitamos todos los ojos posibles. También contamos contigo, Meme-san —espetó su compañero de aldea.

Suzaku se volvió hacia él, alarmada. Natsu no sólo había tenido la desfachatez de anunciarse como miembro del Clan Uchiha, sino que no había dudado ni un instante en mostrar sus peculiares ojos del color de la sangre. Pero Suzaku no seguiría sus pasos. Su hermana ya le había advertido en más de una ocasión sobre el doble filo que suponía ser una portadora de dōjutsu, y no estaba dispuesta a arriesgarse a terminar en un mercado de órganos de mala muerte a la primera de cambio. Por eso, dirigió de nuevo su mirada hacia aquellos tipos, con los iris tan oscuros como un brasero de carbón. Natsu, por su parte, se levantó dando una sonora palmada en la mesa. La silla salió despedida hacia atrás de forma irremediable.

Creo que no has entendido cómo está la situación —habló Natsu, clavando sus ojos en los encargados de aquel lugar que se hacía llamar "restaurante"—. Lo que va a pasar ahora es lo siguiente: vais a abrir la puerta y nosotros nos vamos a ir sin pagar.

«Algo me dice que no va a ser tan simple.» Pensó Suzaku.

De hecho... te sugeriría que te pensases muy bien tu respuesta. Las cosas se podrían a llegar a poner muy feas en caso de una respuesta incorrecta.

Oh, creo que eres tú quien no ha entendido, niño. Lo que va a pasar es que van a pagar por las buenas. O por las malas —agregó el cocinero, sacando desde su parte trasera un enorme cuchillo de carnicero. Sus dos acompañantes le imitaron: uno con un cuchillo largo, apropiado para carnes, y el otro con dos cuchillos más pequeños.

La ropa de la niña se ve costosa, tal vez cubra una parte de la cuenta —añadió la supuesta guía desde la puerta.

Suzaku se volvió hacia ella echando chispas por los ojos, pero pronto se dio cuenta de que no era a ella a quien se refería. De hecho Meme, lejos de achantarse, exhibió con aún más ganas su extraño atuendo con vida propia.

Oh, claro. Podría comprar diez de este edificio con Suiken.

Aquello fue suficiente para que los tres hombres la miraran como si acabaran de ver un diamante en bruto.

«Y por eso es porque no debes exhibir tu Sharingan a la primera, bobo.» Los pensamientos de Suzaku se dirigían a Natsu, concretamente.

¡Última oportunidad! ¿Pagarán? —El cocinero alzó su cuchillo—. ¿O pagarán?

Suzaku se adelantó.

Se nos prometió una comida deliciosa —habló, apretando las mandíbulas—. Hecha con ingredientes de la mejor calidad —Suzaku tomó el plato de miso que le habían servido a Meme. Lo frío que estaba era casi insultante—. ¡Preparados por cocineros de lo más capacitados! ¡¡Y nos traen estas bazofias por las que nos quieren cobrar más de lo que costarían tres shuriken!! —Suzaku arrojó el plato directo a la cara del cocinero. Si no daba en el blanco, al menos esperaba que quedara empapado de los pies a la cabeza por aquella asquerosa sopa. Justo después entrelazó las manos en tres sellos, moldeó el fuego en el centro de su pecho y sopló sobre su diestra una pluma de fuego que ondeó brillante en el aire—. ¡Sí, esto es una estafa! ¡Y si no nos dejan salir ahora mismo, yo misma me aseguraré de que esa sopa tenga la temperatura que debía tener! ¡Porque pienso reducir todo este local a cenizas!
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#54
Meme también se puso a lucir su particular vestido, lo cual tuvo un efecto motivante en los cocineros que la miraban con suma atención. Sin embargo, la kusajin estaba lista para ponerse seria y pasar a la acción en cuanto estuviéramos listos. Los cocineros, no obstante lanzaron antes un ultimátum, o pagábamos por las buenas o tratarían de hacerlo por las malas.

«Ilusos... no tenéis ni una opción.»

Suzaku, por su parte insistió en que aquello era una estafa arrojando aquella sopa de miso helada contra uno de los cocineros. No suficiente con ello formó una cadena de 3 sellos para soplar una leve bocanada de fuego sobre sus dedos y hacer aparecer así una pluma ígnea.

«¡Ostras!»

Vi sorprendido la creación de mi camarada y compatriota, pudiendo comprobar de primera mano aquella refinada creación , la cual denotaba un manejo del Katon bastante minucioso.


— Ya conoces la respuesta, ¿a qué esperais para venir a cobrar?

Una sonrisa picarona a la par que intentaba ser provocativa se dibujó en mi rostro. Puede que tuviera también un tono burlesco. Lo que estaba claro es que no íbamos a abonar ni un solo ryo.
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#55
El cocinero recibió el tazón de sopa en la cara, y casi al instante, se abalanzó sobre Suzaku, gritando, intentando darle un tajo con su gran cuchillo de carnicero [-18PV corte superficial o [-22PV corte]

¡Estúpida niña! ¡No les íbamos a hacer daño de verdad! ¡Pero no nos dejan de otra!

Al ver que la pelirrosa soplaba una pluma de fuego, otro de los cocineros alzó su cuchillo contra ella, al parecer intentando hacerle un corte en el brazo para evitar que utilizara su jutsu, pero yo fui más rápida.

Sōshu. —dije, alzando las manos y mostrando los dorsos. Las mangas de mi abrigo de Suiken se formaron en diez esferas preciosas y fueron lanzadas contra el segundo cocinero, quien apenas y procesó lo que estaba pasando, recibiendo todas las esferas en el torso y cara [-40PV] y retrocediendo un poco.

El de los dos cuchillos, por su parte, intentó darle una patada en el estómago a Natsu para apartarlo o derribarlo [-16PV]. Parecía concordar con sus compañeros en que el objetivo más peligroso era la niña del fuego, pues la volteaba a ver como si quisiera acuchillarla. Retrocedí, dando un salto sobre la mesa para hacer distancia. Soy ligera como una muñeca, así que me aguantaría sin problemas.

La mujer parecía estar atenta a todo desde la puerta, aunque no hizo movimiento alguno, como si confiara en que los tipos pudieran con nosotros.


PV:

100/100


CK:

116/140

-24


¤ Hitai-ate [Protección 7PV)] (en el obi)
¤ Portaobjetos básico [Capacidad 5/10] (en el muslo derecho), dentro el cual:
  • Kunai [Anilla 9PV, Corte superficial 8PV, Corte 12PV, Penetración 18PV]
  • Shuriken x 4 [Corte superficial 8PV, Corte/impacto 12PV]
  • Hilo shinobi [Consumible, 10/10m]
¤ Tantō [Mango/Vaina 2PV, Corte superficial 8PV, Corte 12PV, Penetración 20PV] (a la cadera, a la derecha.)
A la vista / No visible / Agotado

¤ Jibaku Shohō: Sōshu
¤ Primera Costura de la Cortina Magnética: Perlas Ornamentales
- Tipo: Ofensivo
- Rango: C
- Requisitos: Jiton 10, Suiken 1 unidad (por multiplicador)
- Gastos:
  • 12 CK por unidad
  • (Jiton 20) (multiplicable ×2)
  • (Jiton 30) (multiplicable ×3)
- Daños: 4 PV por perla
- Efectos adicionales: -
- Sellos: Sello específico mantenido por Carga 2
- Velocidad: Rápida
- Alcance y dimensiones: Cada perla tiene un volumen de 200 ml, es decir, 7.25 cm de diámetro. El disparo afecta un área de 50 cm de diámetro, y alcanza una distancia de 5 metros
Meme atrae hasta su posición la Suiken cercana, que esté a un máximo de 2 metro de ella, y le da forma. Una unidad de la sustancia es transformada en cinco esferas o perlas endurecidas. Luego, estas perlas son lanzadas velozmente en ráfaga en una dirección. Cada perla hace daño de manera individual, aunque si una impacta es probable que el resto impacte también.

Si no golpean a algún objetivo o si llegan a su alcance máximo, las perlas se desharán, la Suiken se tornará Inerte y regresará lenta e inofensivamente hasta Meme.

«Hasta las joyas más sencillas pueden dar un porte elegante.»


Cocinero 1

PV

160/160



Fuerza 50 - Resistencia 40

Inventario: Cuchillo de carnicero [Daño: 12 PV/golpe con mango o vaina, 18 PV/corte superficial, 22 PV/corte, 30 PV/penetración]

Habilidades: ?

Cocinero 2

PV

80/120

-40


Fuerza 40 - Resistencia 40

Inventario: Cuchillo de carnicero [Daño: 12 PV/golpe con mango o vaina, 18 PV/corte superficial, 22 PV/corte, 30 PV/penetración]

Habilidades: ?

Cocinero 3

PV

120/120



Fuerza 40 - Resistencia 40

Inventario: Cuchillo de cocina ×2 [Daño: 2 PV/golpe con mango o vaina, 8 PV/corte superficial, 12 PV/corte, 20 PV/penetración]

Habilidades:
¤ Pelea
El matón ha aprendido a pelear de una forma u otra, usualmente más debido a la experiencia que a un entrenamiento formal. Todos los ataques desarmados del usuario infligirán un máximo de 12 PV + (Fuerza/10). Además no podrán ser desarmados fácilmente por un shinobi sin el uso de técnicas a menos que tenga 20 puntos más que el matón en Destreza.
Responder
#56
El cocinero no se tomó nada bien que Suzaku le arrojara aquel bol de miso a la cara. Como un toro enloquecido, se arrojó contra la pelirrosa con el enorme cuchillo carnicero en la mano. Suzaku se agachó justo a tiempo, aunque el filo metálico se llevó por delante varios mechones que flotaron ligeros en el aire. Ella no pareció darse cuenta de ello, estaba demasiado concentrada en no convertirse en el próximo menú, por lo que aprovechó su posición para asestarle una fuerte patada en las pantorrillas (10 PV) para después apartarse un poco de su posición.

Fue entonces cuando le llegó el olor a quemado. Ya no tenía en su mano la pluma de fuego. Y una de las patas de una silla cercana acababa de prenderse fuego. Si no hacían nada, o tardaría en extenderse por los manteles y el resto del mobiliario.

¡¡Tenemos que salir de aquí en cuanto antes!! —le gritó a sus dos compañeros, que estaban ocupados con sus respectivos oponentes.

Por si acaso, sacó su kunai y lo enarboló frente a ella mientras esperaba sus respuestas. No le convenía perder de vista al grandullón.



PV

120/120


CK

108/120

-12 CK


Fuerza 20 Resistencia 20 Aguante 20 Agilidad 30 Destreza 20
Poder 30 Inteligencia 30 Carisma 20 Voluntad 20 Percepción 30


Técnicas utilizadas: ¤ Katon: Hōumō no Jutsu

Inventario a la vista/gastado:
—Hitai-ate (abdomen)
—Portaobjetos básico (pierna derecha)
—Wakizashi (cadera izquierda)
—Kunai (mano diestra)
Responder
#57
Lo que acababa de quedar claro es que, por lo menos uno de los cocineros carecía de reflejos de ningún tipo. No solo recibió el bol en sus morros, sino que tars el impacto este se rompió propiciando algún que otro corte en su rostro. Uno de sus colegas, furioso, alzó su machete y se fue directa a por Suzaku en vistas de que estaba por ejecutar su técnica. La propia Suzaku y la inestimable colaboración de Meme controlaron la situación con suma solvencia.

«Matones de tres al cuarto»

El otro cocinero trató de cargar contra mí. En este caso no fue con sus cuchillos, sino que pretendía golpearme a puros puños. O mejor dicho, patadas. Sonreí al mismo tiempo que me desplazaba de tal manera que evadía sus intenciones. Mi pierna diestra se encendió en llamas y entonces fui yo quien le propinó una fuerte patada en las costillas con el elemento sorpresa de que iba a salir despedido en dirección contraria golpeando al cocinero que inicialmente había tratado de atacar a Suzaku.


¡¡Tenemos que salir de aquí en cuanto antes!!

Entonces me percaté. Primero del olor a quemado y luego de la fogata que había originado mi compatriota. Di un vistazo rápido a la zona en busca de alguna abertura, pero todo indicaba que la salida era la que obstaculizaba la chica que nos había engañado desde un primer momento.


— Pues habrá que darse prisa, chicas. ¡Acabemos con ellos y salgamos!




- PV:

150/150


- CK:

156/170

-24




- Fuerza: 30
- Resistencia: 30
- Aguante: 30
- Agilidad: 40
- Destreza: 30
- Poder: 40
- Inteligencia: 30
- Carisma: 20
- Voluntad: 30
- Percepción: 40


  • Portaobjetos básico [2/10]
    • 2 Kunai (9 PV/golpe con anilla, 8 PV/corte superficial, 12 PV/corte, 18 PV/penetración)

Técnicas utilizadas: ¤ Katon: Karyūkōgeki

Daño recibido
Daño causado
Patada con Karyūkōgeki: 15 + 40= 55 PV

- Acciones ocultas:

Responder
#58
Oh, me gustaba que la chica fénix fuese tan temática, pues había ya comenzado a incendiar el lugar.

Debiste esperar a que salieramos antes del incendio, Suzaku. —Alcé las manos de nuevo, atrayendo a Suiken de vuelta a mí y lanzando mi Sōshu de nuevo, esta vez contra el cocinero a quien la pelirrosa había pateado [-40PV]

Sin embargo, él no retrocedió tanto como el otro, y lanzó dos cuchillazos hacia la chica [-18PV o -22PV cada uno]. Éste parecía el más enojado de los tres.

El segundo, a quien yo había atacado primero, pareció decidir que yo también era peligrosa, así que recuperó el equilibrio y rodeó la mesa, cuchillo en ristre. Pero yo ya había comenzado a moverme, instada por ambos chicos para salir del lugar. Rodeé a Natsu, poniéndolo definitivamente no a propósito entre el del cuchillo y el tercer cocinero, el del par de navajas, y yo. Afortunadamente, el peliblanco también estaba haciendo su parte, y le había lanzado una patada explosiva a uno para lanzarlo contra el más gordo, quien perdió el equilibrio y cayó junto con él.

Por el momento, sólo quedaba un cocinero, quien rodeaba la mesa en dirección mía y de Natsu, y la mujer, quien tenía una expresión entre preocupada y molesta. Ojalá que se quitara de la puerta. ¿Lo haría si se pedimos cordialmente?


PV:

100/100


CK:

92/140

-24


¤ Hitai-ate [Protección 7PV)] (en el obi)
¤ Portaobjetos básico [Capacidad 5/10] (en el muslo derecho), dentro el cual:
  • Kunai [Anilla 9PV, Corte superficial 8PV, Corte 12PV, Penetración 18PV]
  • Shuriken x 4 [Corte superficial 8PV, Corte/impacto 12PV]
  • Hilo shinobi [Consumible, 10/10m]
¤ Tantō [Mango/Vaina 2PV, Corte superficial 8PV, Corte 12PV, Penetración 20PV] (a la cadera, a la derecha.)
A la vista / No visible / Agotado

¤ Jibaku Shohō: Sōshu


Cocinero 1

PV

110/160

-10
-40


Fuerza 50 - Resistencia 40 - Destreza 30

Inventario: Cuchillo de carnicero [Daño: 12 PV/golpe con mango o vaina, 18 PV/corte superficial, 22 PV/corte, 30 PV/penetración]

Cocinero 2

PV

80/120



Fuerza 40 - Resistencia 40 - Agilidad 20 - Destreza 40

Inventario: Cuchillo de carnicero [Daño: 12 PV/golpe con mango o vaina, 18 PV/corte superficial, 22 PV/corte, 30 PV/penetración]

Cocinero 3

PV

67/120

-53


Fuerza 40 - Resistencia 40 - Destreza 40

Inventario: Cuchillo de cocina ×2 [Daño: 2 PV/golpe con mango o vaina, 8 PV/corte superficial, 12 PV/corte, 20 PV/penetración]
Responder
#59
Pues habrá que darse prisa, chicas. ¡Acabemos con ellos y salgamos! —replicó su compañero.

Debiste esperar a que salieramos antes del incendio, Suzaku —puntualizó Meme.

¡No lo he hecho a propósito! —protestó ella, mientras la de Kusagakure lanzaba aquella extraña tela metálica fluida hacia el mismo cocinero al que le acababa de asestar una patada.

Sin embargo, lejos de hacerle retroceder, el corpulento hombre volvió a lanzar dos tajos con su enorme cuchillo carnicero. Suzaku consiguió evitar el primero echándose hacia atrás, pero el segundo le raspó ligeramente el hombro, arrancándole un siseo de dolor en el proceso.

¡Tú lo has querido, abusón! —bramó, entrelazando las manos en una corta secuencia de sellos—. ¡Katon: Haijingakure no Jutsu! (-10 PV)

Suzaku exhaló una nube de cenizas ardientes hacia su agresor. Su intención era la de cegarle el suficiente tiempo como para girar sobre sus propios talones y abalanzarse hacia la puerta a todo correr. A medio camino, desenvainó la katana que llevaba prendida en la cadera:

¡Apártate o te rebano como un chorizo! —Amenazó a la guardiana de la puerta.

Pero... ¿sería suficiente?



PV

102/120

-18 PV

CK

98/120

-10 CK


Fuerza 20 Resistencia 20 Aguante 20 Agilidad 30 Destreza 20
Poder 30 Inteligencia 30 Carisma 20 Voluntad 20 Percepción 30


Técnicas utilizadas: ¤ Katon: Haijingakure no Jutsu

Inventario a la vista/gastado:
—Hitai-ate (abdomen)
—Portaobjetos básico (pierna derecha)
—Wakizashi (cadera izquierda)
—Kunai (mano diestra)
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#60
Todo avanzaba realmente rápido. Había fuego por todos lados y el tiempo apremiaba. De hecho, estaba empezando a sudar del calor que producía el incendio y con cada gota que descendía llegaba un aviso de que había que salir lo antes posible de aquel lugar. Simplemente atisbé a ver como Meme retrocedía para reagruparse conmigo y Suzaku, que estábamos al otro lado de aquella mesa que, para sorpresa de todos seguía de una pieza y ni el fuego ni los golpes habían podido con ella. Pero un matón de esos de tres al cuarto la perseguía.

«No si yo puedo evitarlo»

Se me dibujó una sonrisa, una de esas sonrisas cabronas, de las que esconden algo. Mis manos se habían entrelazado de forma utomatica y rápidamente habían empezado a realizar sellos de mano. Jabalí. Caballo y...

«Tigre»

— Katon: Gokakyu no jutsu

Mi mano diestra se había situado frente a mis morros, dibujando un circulo con mis dedos pulgar e índice, como si dibujasen el contorno de los labios y de mis fauces surgió una llamarada de fuego que buscaba abrasar el tipo que perseguía a Meme. Es posible que la emsa superviviente también se viese envuelta en llamas, pero era un daño colateral que estaba dispuesto a correr.




- PV:

150/150


- CK:

136/170

-20




- Fuerza: 30
- Resistencia: 30
- Aguante: 30
- Agilidad: 40
- Destreza: 30
- Poder: 40
- Inteligencia: 30
- Carisma: 20
- Voluntad: 30
- Percepción: 40


  • Portaobjetos básico [2/10]
    • 2 Kunai (9 PV/golpe con anilla, 8 PV/corte superficial, 12 PV/corte, 18 PV/penetración)

Técnicas utilizadas: ¤ Katon: Gōkakyū no Jutsu

Daño recibido
Daño causado
Gokakyu no jutsu: 40 PV

- Acciones ocultas:

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