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Estamos en Entretiempo, Otoño del año 217.
Últimos rumores: La situación política de Oonindo vuelve a estabilizarse, y con ella, todo el mundo duerme un poco más tranquilo. Lo suficiente para que el dinero fluya con ganas, al parecer: hay rumores que apuntan a planes para construír un nuevo método de transporte basado en raíles que uniría varios enclaves importantes del continente.

¡0 días sin RESET!
Aprendiendo de los mejores
#1
Tras algo más de un día de viaje, por fin había llegado al afamado pueblo de artesanos conocido como "Los Herreros". Se sentía bastante orgulloso de sí mismo por haber llegado hasta allí puesto que era la primera vez que emprendía un viaje solo y a pie, así que para el chico aquel primer trayecto había sido algo más que una simple caminata. Además de la alegría de sentirse finalmente independiente en cierta forma, debía de sumarse que acababa de llegar a, posiblemente, la ciudad más importante de todo Onindo en lo que se respecta a la forja y mercadeo de armamento. Y es que el lugar a visitar no había sido elegido al azar, si no que había sido cuidadosamente planificado. Su primer viaje le llevaría desde los Herreros hasta Taikarune, ambas ciudades unidas por las armas.

La idea de Nande era buscar ideas nuevas para seguir con el desarrollo y avance de sus propias marionetas, puesto que la mayoría del armamento que utilizaba era considerado estándar y el quería ser reconocido como un innovador dentro de su especialidad, que generaciones futuras usasen sus inventos y le recordasen como uno de los grandes dentro de los marionetistas.

El chico de ojos azules se unió a la masa de comerciantes, viajeros y soldados que trataban de acceder a la ciudad. Se notaba que era uno de los centros de comercio más importantes de la zona, puesto que ese volumen de personas solo lo había visto en Yamiria anteriormente cuando la visitó con su abuelo en un viaje de negocios. Aquella vez iba protegido por un robusto carruaje que le mantenía a salvo de los vaivenes de la masa, sin embargo esta vez iba a pie y solo. Su altura suponía un problema cuando tenía que caminar entre tantas personas, pues debía estar constantemente esquivando las piernas de los demás viandantes que por lo general no solían reparar en él hasta que era demasiado tarde.

Por suerte para Nande, la entrada la ciudad estaba ya cercana y seguramente allí podría apartarse del caudal principal de visitantes.
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#2
El gentío que se acumulaba en la puerta de Los Herreros era mayúsculo, iban y venían cientos de personas en un espacio reducido. Pero esa era básicamente la descripción de lo que ese pueblo de artesanos del acero representaba en Onindo, un estrecho paso para llegar a la más grande de las villas, Uzushiogakure.

Ajenos a todo eso, no muy lejos de allí, se encontraban dos shinobis. Dos shinobis idénticos que parecían a punto de medir sus fuerzas. Estaban sentados en el suelo con un brazo apoyado en una superficie horizontal que en su momento fue un tronco de un arbol y el otro a la espalda.

No sabes lo que haces, eh, avisado quedas.

Dijo uno, y el otro... ¿le ladró? La escena era cuanto menos pintoresca. Tras aquel intercambio de palabras se pusieron manos a la obra haciendo fuerza con un solo brazo intentando tumbar el del otro. Estuvieron unos segundos empatados, la victoria parecía estar al alcance de cualquiera, pero de repente, el ladrador tumbó el brazo de su rival en un arrebato de poder.

Tras una pequeña humareda, el ganador se convirtió en un perro, que empezó a corretear celebrando su victoria. Mientras, el humano se tiro al suelo con el espiritu totalmente destrozado.

Destronado por un chucho tuerto.
Nabi
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#3
Casi había conseguido ya entrar a "Los Herreros" cuando una escena un tanto peculiar llamó la atención del pequeño marionetista que no pudo evitar detenerse a mirar, aunque eso casi le cuesta que le atropellen. A duras penas consiguió salirse de riada de gente para situarse en el borde del camino y observara dos chicos que parecían ser gemelos, sentados en el suelo, una mano en la espalda y la otras dos entrelazadas con los codos apoyadas sobre un tocón de árbol

(¿Qué estarán haciendo?) Nande ladeo un poco la cabeza mientras observaba desde lejos, no quería llegar a incomodar a los chicos pero le llamaba poderosamente la atención aquella forma tan extraña de comportarse (¿Será algún tipo de juego?)

Alcanzó a oír una especie de aviso amenazante de uno hacia el otro... era de esperar, si estaban en algún tipo de juego o apuesta era algo que la gente solía realizar... lo que no esperaba era que la respuesta fuese un ladrido (¿¿¿ladra???) aquello si que era extraño, aunque quizás fuese tan solo parte de una broma o los dioses sabe que, pero fuese lo que fuese atrajo aún más la atención del shinobi

Finalmente dio comienzo la competición, según pudo sacar en claro el chico es que competían por ver quién tenía más fuerza que el otro en un brazo (No tiene mucho sentido... no entiendo porque a la gente le gusta este tipo de juegos) Tras una breve refriega, finalmente uno de los dos salió vencedor y tras la victoria el otro explotó en una humareda (¡¿?!) uno de los dos se acababa de convertir en un pequeño perro que ahora correteaba alrededor del tocón celebrando su aparente victoria, el otro se dejó caer derrota

Por su parte, Nande no salía del asombro ante toda aquella situación (¿Era un perro convertido en humano o un humano que se ha convertido en perro?) mientras trataba de encontrarle algo de sentido a aquello, notó que el chico derrotado parecía llevar una bandana al cuello (Parece una bandana...) ahora todo le parecía un poco más comprensible, aún así no demasiado.

Se rascó la cabeza mientras trataba de atar todos los cabos sin armar un desastre, tan distraído estaba que olvidó que podría incomodar con su atenta mirada.
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#4
Pero la cosa no acababa ahí, entre la muchedumbre había un muchacho parado observándonos totalmente embobado. Apenas tuve que echarle un vistazo para ver su bandana, además gracias a mis agudos sentidos analíticos supe que era un recién graduado. Sobretodo porque era joven, muy joven, jovencisimo.

Me puse de pie de golpe, intentando mantener la poca dignidad que me quedase.

Bueno, está claro que tus músculos perrunos están más capacitados para el trabajo físico, en cambio, mi cuerpo está hecho para pensar y maquinar brillantes estratagemas. Así que enhorabuena siendo fuerte pero ignorante. Ja, perro inferior.

Stuffy se paró de golpe, agazapándose mientras miraba en mi dirección y gruñía.

A mi no me gruñas, pulgoso. ¿Quieres pelea?
Nabi
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