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Una nueva era T5

Tras la muerte de la mayoría de Señores Feudales a manos de la banda de criminales Dragón Rojo en el Torneo de los Dojos, el mundo ha pegado un giro de 180 grados. Las sombras de un nuevo Daimyo en el País de la Espiral preocupan a Sarutobi Hanabi. En el País de la Tormenta, Amekoro Yui ha creado secretamente el cargo de Tormenta mientras hace creer al resto del mundo que es la nueva Señora. En el País del Bosque, el único Daimyo superviviente teme por su vida. Pero no sólo los Tres Grandes han visto el status quo totalmente quebrado.

En el País del Fuego se extendió el caos, y hace tiempo ya que el Jūchin del Valle de los Dojos lo conquistó, expulsando a unas mafias que todavía colean, buscadas por los sámurais. En el País del Viento hay una cruda guerra civil a varios bandos, y en el de la Tierra hay rumores de que una está a punto de llegar. El País del Agua, quizás, esté en el centro de todo. Y si no lo está, debería preocuparse por demostrarlo, pues las sospechas sobre Umigarasu crecen cada vez más. Las aldeas saben que algo planea, al principio con Dragón Rojo, ahora quizás al margen de Dragón Rojo, según las últimas informaciones.

Pero quizás estos asuntos no sean más que la punta del iceberg de las amenazas de los ninjas. Kurama, junto a sus Generales, asegura ser el próximo Emperador de Oonindo. Nadie lo dice abiertamente, pero todo el mundo sabe que algún día presentará la guerra a las puertas de cualquiera de nosotros.
#31
Komachi rió de nuevo, esta vez de forma cálida y genuina.

La experiencia es una sabia maestra, Rōga-kun. Yo tampoco hablé de vencer, dije “hacer daño”. Pero está bien —Escuchó entonces los comentarios del peliazul mientras se alejaba a paso lentos de ellos, hasta que las olas le llegaron hasta medio torso. Se volvió hacia los chicos antes de hablar, sonriente. Aunque el oleaje estaba algo fuerte, la voz de la pelirroja se escuchó por encima del mar —. Oh~ Me alegra que Ran-chan haya logrado probar su valía como ninja y como combatiente contigo, Rōga-kun.

Ranko suspiró, pues se sentía aliviada que su madre no hiciera algún otro chiste o le siguiera el juego bromista al Amejin.

Bien. Pronto deberían darte terror.

Soltó una última carcajada y se lanzó de nuevo al mar.

Ah… Eh.... —soltó Ranko después de varios segundos de silencio, rascándose la cabeza —. L-l-o siento. Madre es algo… Es… Se pre-preocupa mucho. Creo. I-intenta… Quiere que y-yo sea más fuerte. E-e-en todos los aspectos. Ha-hasta en los que… en los que…

Ranko apretó sus manos, jugando con sus dedos. El viento casi se llevaba su voz.

En los que no puedo hacer mucho.
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#32
El Yotsuki simplemente sonrió y escuchó las palabras de la mujer hasta que esta se zambulló en las aguas y despaareció de su vista de nuevo. "Se nota que es muy orgullosa de sí misma y de toda su familia" Fue la impresión final que se quedó grabada de ella. "Al final de cuentas todos queremos demostrar lo que sabemos que valemos." Volvió su mirada a Ranko, la cuál permaneció unos segundos en silencio tras la partida de Komachi, probablemente sin saber que decir exactamente.

—A mí me parece que tu mamá es muy buena persona, pues no te sobre protege en exceso. Tiene mucha confianza y esperanza en ti— Enseño su hilera de dientes. —No tienes absolutamente nada por lo qué disculparte, descuida— Remató siendo honesto.

Al parecer, Ranko también tenía incertidumbre sobre sus propias habilidades, mencionando que había cosas en las que no destacaba en lo absoluto.

—Bueno, yo soy del pensar que todos tenemos nuestros puntos débiles sea cuál sea. Incluso alguien tan inteligente, apuesto y bondadoso cómo yo tiene sus defectos. Pero soy humilde y sé reconocerlos— Se cruzó de brazos y miró al océano. —Seré honesto, parece que tengo una innata ineptitud para las técnicas de sellado, probablemente heredada de mi mamá. A pesar de que he visto las fantásticas cosas que pueden hacerse con el Fūinjutsu, por más que intenté estudiarlo jamás de los jamases conseguí nada— Cerró los ojos y asintió con la cabeza. —Pero bueno, me conformo con ser casi perfecto~ Le guinó el ojo a la kunoichi. —Habrá puertas que se cerrarán, pero siempre puedes colarte por la ventana. Nadie es invencible en el mundo, pero siempre puedes buscar las maneras de compensar tus puntos débiles de otras maneras, aunque esto no necesariamente signifique que desaparezcan. Simplemente, que has encontrado algo en lo que si eres buena y puedes destacar mejor que nadie más. Todos tienen algo especial— Sentenció alegre.
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#33
La chica pensó en un inicio que el peliazul estaba siendo algo egocéntrico o exagerado, pero lo relfexionó por un momento.

"¿Inteligente? Sí, Rōga-san ha mostrado no ser un tonto, para nada. ¿Apuesto? Aunque ciertamente es carismático, pues… ahm… no es de mi gusto. ¿Bondadoso? Pues ha mostrado ser considerado con ciertas cosas. ¿Humilde? Pues… en parte, si está admitiendo sus errores y debilidades."

Con un dedo en el mentón, Ranko alzó una ceja, aceptando con ligera renuencia que Rōga tenía, de hecho, razón. Alguien así de arrogante sí que tenía muchos puntos a favor, lo que le hizo apreciar más su amistad con el Amejin. La chica le sonrió cuando él explicó que era pésimo para el Fūinjutsu, un arte totalmente ajena a Ranko, como el Genjutsu. No sabía si sería mala o no con ellas, simplemente nunca las había aprendido.

G-gracias, Rōga-san. ¡Tienes razón! A-aunque es bueno tener habilidades… ahm… equilibradas. Uno tiende a… sobresalir en ciertas cosas. Yo nunca… ahm… he aprendido o intentado nada de sellado. ¡Ni ilusiones! Y mi Doton podría ser… ahm… mucho mejor. ¡P-pero me alegra estar en donde estoy! ¡Me alegra tener mis habilidades! ¡Mis…! —se interrumpió un instante para darse valor de hacer el comentario —. ¡Tener mis piernas!

Las interacciones con aquel chico, a pesar de ser un tanto raras por el choque entre personalidades, siempre sacaban a relucir algo positivo de ambos, algo que pudiesen aprender.

Pero… e-en aquello que realmente no soy para nada buena… Bueno, es… —cruzó sus manos en la espalda y se meció un poco, casi al ritmo de las olas —. Es que… a veces n-no sé cómo… Cómo hablar o… O cómo responder. O cómo actuar. C-con… Con las personas.

"Habrá puertas que se cerrarán… Es curioso que use esa palabra…"

Rōga-san… ¿Alguna vez has escuchado —La chica extendió un poco las manos, jugando con las olas cuando llegaban suficientemente altas. No sabía si el suyo era un arte conocido por otros, o siquiera algo prohibido, pero quiso compartirlo con el chico, así como él había compartido lo de su clan y su hermandad. Le emocionaba lo que él pudiese saber o pensar, y lo que pasaría cuando lograra mostrárselo —de la Apertura de las Ocho Puertas?
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#34
Rōga no pudo evitar reír, más no porque se estuviese burlando sino porque le alegraba que la chica se envalentonase y mostrase orgullo por su condición física que tanto había trabajado y labrado junto a ese arte marcial que ella practicaba. "Es bueno oírla tan animada." Sonrió de forma condescendiente. Pese a que muchos dirían que dos personas tan opuestas tendrían problemas para forjar una amistad, por alguna razón congeniaban bien. Era cómo si los logros de ella también fuesen suyos.

Fue entonces cuando la kunoichi sacó el tema de su conducta, siendo esta la principal barrera que tenía para socializar con otras personas. Él se llevó la mano al mentón y meditó. Realmente la muchacha a pesar de tenerle un poco más de confianza con él, seguía tartamudeando, además de que en ocasiones le costaba expresar lo que sentía. "Esto es más complicado." No era cómo las debilidades físicas que podías entrenar para solventarlas. El comportamiento de una persona era algo enrevesado y difícil de manejar, incluso para él.

—Supongo que eres tímida por naturaleza— Afirmó a secas. —Aunque si de verdad quieres cambiar eso, está en tu voluntad esforzarte para abrirte a las demás personas— Comentó mientras se acomodaba el fleco con la mano. —En mi caso, siempre he visto que algunas personas no dicen lo que piensan o no son sinceras por miedo al qué dirán. Cómo te dije hace un rato, yo soy honesto porque quiero que la gente me conozca cómo realmente soy. Aunque también se actuar si me lo propongo, no sé, supongo que soy un artista nato— se ufanó. —Tal vez si eres más específica sobre lo que te incomoda al hablar con extraños, quizás podría aconsejarte de algún modo.

Fue entonces, que la muchacha mencionó algo que hizo al Yotsuki alzar la ceja con gesto dubitativo, llegando a abrir un poco la boca sin llegar a responder de inmediato. "¿Las Ocho Puertas?" Reflexionó, tratando de hacer memoria sobre si Kurozuchi o Shishio le habían mencionado algo al respecto, pero al menos no logró relacionarlo a nada de forma inmediata.

—Para nada, ¿de qué se trata?— se acercó a ella, aunque por la diferencia de altura el agua le cubría bastante más a él.
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#35
A Rōga pareció agradarle el ligero cambio de actitud de la Kusajin, y lo expresó con una risa. Ranko asintió, entonces, ante el comentario de su problema y de su origen.

S-siempre he sido así. Aunque he intentado mejorar. Un poco. Creo. Es tan… Es mucho más difícil que entrenar Taijutsu.

Al igual que Rōga, Ranko quería ser conocida por todo el mundo. La Princesa Conejo de Kusagakure no Sato. Pero su pena encadenaba esa posibilidad al centro del planeta. Rōga tenía una ventaja en aquella competencia amistosa: él tenía la actitud para mostrarse como un héroe. Ya Ranko se había preguntado por mucho tiempo cómo haría si llegase a su meta con la misma personalidad.

"No, imposible. ¡Tengo que mejorar ese aspecto, o si no nunca podré convertirme en lo que quiero ser! ¡En quien quiero ser!"

Yo… No sé. Sólo… Sólo siento que reacciono así. Creo que a-a veces… A veces n-no quiero molestar a… a nadie. N-no quiero ser u-un problema. O no q-quiero faltar a-al respeto a nadie. P-pero no es algo consciente… ¡No puedo controlarlo!

Le dirigió una mirada que asomaba un dejo de desesperación. Aunque sentía que sí había mejorado, sentía todavía que era un obstáculo titánico en su camino. Una ola particularmente alta salpicó hasta sus hombros, aunque la marea en sí llegaba todavía a su cadera.

No le sorprendió que Rōga no hubiese escuchado de aquella técnica. Era algo bastante raro de encontrar, y solo conocía a otra persona con conocimientos del Hachimon, su madre.

El Hachimon Tonkō es… la segunda parte de mi entrenamiento, la segunda…ahm… herencia de madre. E-es aquella que te mencioné. Aquella que tardaré mucho en alcanzar y dominar. Es una… una técnica muy poderosa —Levantó la mano derecha un poco y formó un puño —. Mucho muy poderosa. Cada Puerta abre bloqueos en tu cerebro, y así accedes a mucha más fuerza de a q. Lleva al cuerpo al extremo. P-ero… ¿sabes lo que… lo que es curioso?

Levantó la palma izquierda, la cual quedó pronto cubierta de espuma del mar.

E-en teoría, cualquier persona podría…Ahm… Abrir las Ocho Puertas. N-no es una Línea de sangre o algo que requiera un talento… pues… innato. P-pero sí se requiere muchos años para… para adaptar y desarrollar el cuerpo.
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#36
—Ahh, creo que ya veo la razón— Hizo un esfuerzo por no caerse con el oleaje y hacer el ridículo. —Es la opinión de los demás lo que te frena— Parpadeó. —Puah, no sé que decirte— En cuanto vió a la muchacha alterarse en su tono de voz, alzó las manos en gesto conciliador y sonrió un poco torcido. —Sonará raro lo que digo, pero, piensa un poco más en ti. Habrá personas sensibles que se ofenderán aunque no sea tu intención, habrá ocasiones en las que errarás sin que te des cuenta, habrá veces que la gente se enojará aún cuando trates de ser amable. Simplemente, piensa en lo que tú vales. Basta con que alguien te aprecie cómo eres. No tengas miedo a las críticas de las personas, pues ya sean experiencias buenas o malas, siempre puedes sacar una enseñanza de ello. No debes temer a que opinen algo malo de ti, porque aunque lo hicieran, ¿qué importa? Tú sabrás que si están equivocados, se los demostrarás con hechos— Finalizó.

"Por Amenokami, eso sonó muy cursi." Temía arruinar su imagen de chico rudo.

Fue entonces, cuando la muchacha prosiguió con su explicación sobre las misteriosas puertas.

Wait, ¿cómo es que algo que podrían aprender todos para fortalecerse no es tan conocido? Quiero decir... Mi abuelo es un gran veterano en el Taijutsu, pero ni siquiera él me mencionó algo al respecto. Quizás me lo ocultó el muy amargado pero oye, ¿que tan extrema se supone que es esa técnica?— Frunció el ceño. No le cuadraba en lo absoluto, aunque de por sí Ranko no era muy específica con sus palabras.
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#37
Entendía la intención de Rōga, aunque él no parecía comprender del todo su sentir. O tal vez era ella quien no podía explicarse bien.

"No se trata de eso. No es que le dé demasiado peso a las opiniones de los demás. Es sólo que siento que debería hacer algo, o que no estoy haciendo eso bien. Lo que otros piensen sería consecuencia de mi actuar, no la razón del mismo…"

Pero no dijo nada de esto a Rōga, sino que asintió, sonriente, pues valoraba que él deseara ayudarla en ese aspecto tan conplicado.

Gracias, Rōga-san —Le dedicó una reverencia tan profunda como las olas le dejaran —, p-por tu consejo y… y consideración.

Ranko también acertó otra apuesta mental: ni siquiera el abuelo del peliazul conocía (al menos que se hubiese guardado su existencia) el Hachimon Tonkō. El chico parecía estar en el límite entre el interés y la incredulidad, o tal vez Ranko no había usado las palabras correctas.

A-ahm… B-bueno, es que… —Se detuvo unos segundos, pensando un poco qué decir —. Ti-tienes que entrenar específicamente… Entrenarte para abrir esas Puertas. Todos podrían hacerlo, si supieran cómo, y si tuvieran la… ahm… voluntad. S-si el abuelo de Rōga-san quisiera hacerlo, tendría que entrenarse p-por un largo tiempo, a pesar de s-ser un… ahm… luchador veterano"Un muy largo tiempo" añadió mentalmente. Casi sin darse cuenta, se movía más y más hacia el agua, muy lentamente —. Bueno… depende de qué puerta. Creo. La Primera te dejaría exhausto. La… La Octava… pues… te mata. Y si n-no te mides bien en cualquiera, podrías… podrías romper tu cuerpo.

A lo lejos, ahora cerca de su familia, se podría ver a su madre, nadando e invitando a Kuumi a unírsele. Ranko suspiró, un leve miedo de que le pasara eso cruzó su cuerpo.

¿Q-qué más heróico que darlo todo? —La melancolía hizo extraño acto de presencia en los ojos de Ranko, aunque fuese por un instante.
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#38
Poco a poco, Rōga estaba comprendiendo mejor lo que Ranko le estaba queriendo decir respecto a aquel misterioso arte. "Ah, debe tratarse de un Hijutsu, sólo que no pertenece a ningún linaje en especial. Bueno, en la práctica, las artes de los Yotsuki también podrían ser enseñadas, aunque eso le quitaría su categoría de secreto. Sin embargo, según lo que dice ella parece que no hay un clan en específico que se dedique a practicar ese estilo." Sin embargo, cuando Ranko fue mencionando poco a poco las implicaciones que traía consigo aquel poder, el Yotsuki se turbó en sobremanera.

—Acaso... ¿¡Acaso es un Kinjutsu!?— En raras ocasiones ibas a verlo preocupado, y esa momento no era una de esos. No, no estaba alarmado, estaba totalmente consternado al escuchar aquello.

Estuvo atento, callado por unos instantes. Raramente se pensaba lo que iba a decir, pero en ese momento tuvo que reflexionar sobre las palabras a utilizar porque por una vez, estaba en desacuerdo con la chica.

—Pero, ¿a que precio?— Vio aquella triste añoranza en los ojos de la kunoichi, pero esta vez él no podía compartir ese sentimiento o asimilarlo. —Cuando me dijiste que querías mostrar lo fuerte que eras, jamás me imagine algo tan radical cómo eso— Tenía las cejas alzadas y curvadas como un cachorrito triste. —Es, es arriesgado cómo tú misma lo dijiste. Y a mí no me gustaría que en algún momento terminases herida o quizás muerta por querer romper esos límites— Extendió ambos brazos.

»Una cosa es jugarse la vida siendo shinobi, pero otra es exigirse de esa manera a sí mismo. Perdón, pero, pero no puedo entenderlo.

Negó varias veces con la cabeza mientras la imagen de su abuelo venía a su mente, condenado a nunca más luchar por una herida que fue un error. ¿Cómo Ranko se arriesgaba a buscar algo tan peligroso por su propia cuenta? Le parecía una total locura.
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#39
"¿Kinjutsu" Ranko se llevó la mano al mentón, ligeramente dubitativa.

N-no, no. Creo. Madre nunca mencionó que fuese prohibido.

Rōga se mostraba en desacuerdo, tal vez hasta molesto, con la técnica de Ranko. Ella reconoció que él se preocupaba, de cierta manera, y lo agradeció dentro de sí.

Es una herramienta, Rōga-san. Además ¡No voy a morir tan fácilmente! Creo… Digo, se requeriría una situación muy drástica para necesitar abrir todas las Puertas. Y pues… —Ranko agitaba los brazos, doblados, como si remara, golpeando suavemente las olas, con muy poca fuerza. Se dio cuenta de que tendía a juguetear con sus manos si no tenía nada en ellas —. Mi cuerpo a-aún no está listo. ¡P-para cuando logre usar el Hachimon Tonkō, seré mucho más resistente!

Se volvió hacia Rōga, alzando los brazos al aire, como si mostrara qué tan alto llegaría.

E-entiendo tu preocupación, Rōga-san. P-pero éste es mi camino. El que elegí p-para… para hacerme más fuerte. Está bien si Rōga-san no entiende el porqué —Se le ocurrió entonces una pequeña broma, si es que podía llamarse así. Aprovechó la fuerza de una ola y la golpeó con la palma mientras rompía a su lado, lanzando una buena cantidad de agua y espuma a la cara del Amejin —. ¡T-t-tal vez Rōga-san, el Lobo, teme que Usagihime lo venza!

Lo diría seguido de una risita entre tímida y juguetona. La manera en que Rōga se expresaba con ella le había permitido abrirse así. Posiblemente no habría hecho tal cosa con nadie más, a excepción, tal vez, de su hermana.
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#40
—A mí no van las historias del héroe trágico que se sacrifica por los demás, ¡no quiero eso para nada!— Refunfuñó al ver que la muchacha decía que ese iba a ser su camino ninja.

"Pero qué niña." En verdad se sentía frustrado por eso.

El muchacho seguía afligido con su cara de cachorrito, al menos, hasta que la muchacha le aventó agua a la cara y lanzó una juguetona provocación al genin de la lluvia.

—¿¡AAAAHHHH!?— se cubrió la cara cuando la muchacha chapoteó y le mojó. De inmediato, sacudió la cabeza cómo perro mojado para luego clavar sus ojos en la chica e inflar los cachetes en gesto de puchero. —¡No pienso dejar que me superes fácilmente!— Contestó el gesto acumulando agua en ambas palmas, levantándolas rápidamente con el fin de salpicarla de regreso. —¡Voy a ser tan fuerte para que cuando alguna vez tengamos que luchar contra un gran enemigo nunca tengas que recurrir a usarlas!— Volvió a repetir la acción para mojarla.

Pese a que parecía que jugaba de forma infantil, las palabras que acababa de pronunciar cargaban con un peso emocional muy grande.
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#41
Le dio gracia y gusto ver a Rōga así, insistiendo en que ella no debía recorrer ese camino, y que él se haría más fuerte para evitarlo. Debajo de esa cáscara de chico arrogante se encontraba alguien bastante noble. La sonrisa de Ranko se ensanchó, y sintió cómo ganaba más confianza con el chico. Ni los dos ataques de agua le apagaron los ánimos.

¡P-p-pues para cuando lo logres…! ¡Para cuando lo logres yo ya lo habré vencido! —Con algo de trabajo, le lanzó una patada a una ola, arrojando una buena cantidad de agua sobre el Amejin. Luego dio un fuerte salto vertical para salir del agua, salpicando así aún más, y usó algo de chakra para mantenerse en pie sobre la superficie del mar. Con las piernas separadas, apuntó al cielo con el índice derecho, mientras tenía la siniestra en la cadera. Imaginó que la rodeaba un aura de grandeza, más brillante que la arena de la playa. Imaginó que el viento alzaría su cabello dramáticamente, a pesar de que su cabellera estuviese empapada —. C-como dice la canción… ¡las Leyendas nunca mueren! ¡E-es a lo que yo aspiro s....!

Entonces cayó. Algo que la chica no había calculado era que el agua, a diferencia de en Unraikyo, se movía constantemente. Ya que ella estaba concentrada en su momento, no percibió que una ola particularmente grande se acercaba, la cual empujó sus pies y la derribó. Ranko cayó de espaldas y fue arrastrada varios metros hacia la orilla. Se revolcó un poco por la ola, sin querer, hasta que logró ponerse en pie de nuevo. Pasó una mano por su rostro para quitar el exceso de agua, y luego por su cabello para apartarlo de su cara.

Aspiro s-ser. —terminó, con una voz algo más baja, casi a punto de reír.
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#42
La muchacha no cedió, sino que afirmó que para cuando eso ocurriese, ella ya habría acabado al enemigo sin ningún tipo de ayuda de parte del lobo. "¡Ni de broma!" Pero antes de poder refunfuñar, esta le aventó una mayor cantidad de agua de una patada al mar. De hecho, terminó afianzando su posición de un salto, cómo si quisiera dar por finiquitada su propia presentación. Se posaría sobre las aguas, con la pose de un protagonista de manga heroico... sólo para que luego la fuerza del oleaje la tumbara abajo.

—¡Oeah!— El Yotsuki también se vio arrastrado levemente por la fuerza del agua, aunque no terminó tan mal parado debido a su posición.

La chica entonces trató de recuperar la entereza, finalizando la frase. Ella quiso contener una risita, pero Rōga hizo lo contrario y empezó a carcajear.

—¡Buen intento!— Sonrió desafiante. —Pero está clarísimo que nunca vas a tener el mismo estilo para posar que Rey Colmillo de Lobo lejos de chapotearla, se acercó y sacudió los dedos delante de ella para salpicarle gotitas a la cara. —Algunos simplemente nacemos con el arte en la sangre— Cerró los ojos y levantó el dedo índice a la altura de su rostro.

»Oeh, cambiando de tema. ¿Van a quedarse a almorzar o cenar? Yo estaré por aquí un buen rato, pues cómo dije, quiero ver el cielo nocturno de la playa.
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#43
P-pues aprenderé —contestó al comentario de Rōga acerca del estilo para posar, mientras intentaba bloquear con la mano las gotas que el chico le lanzaba. Estaba claro que Rōga era lo máximo para Rōga.

Entonces el peliblanco preguntó sobre su familia, y qué tanto se quedarían. A Ranko se le hizo algo extraño que quisiera ver el cielo nocturno, pero hubiese llegado tan temprano.

Ahm… C-creo que el plan era pasar la noche. Venimos de muy lejos y… pues… pasar solamente un rato aquí… Padre decía que sería un desperdicio de vacaciones.

Ranko volteó en dirección a su familia. Komachi había salido ya del agua, y salpicaba juguetonamente a Kuumi (a pesar de los refunfuños de ésta) mientras platicaba con su esposo. Kizaemon estaba revisando una gran canasta, con la pinta de comenzar un picnic.

La chica tragó saliva. Tuvo una idea, pero no sabía si estaría bien. ¿Su familia le diría algo? Tal vez su padre entraría en una larga plática, y su madre no le quitaría los ojos de encima. Kuumi, si estaba de humor, tal vez hasta lo retaría. Después de varios segundos de discutirlo consigo misma, Ranko habló.

P-p-pero parece q-que co-comenzarán a almorzar. T-tal vez Rōga-san qui… quisiera acom… a-acompañarnos.

El color en el rostro de Ranko no era por el acto en sí de invitarlo, sino por la manera en que podrían reaccionar los suyos. Pero no podía evitar ser amable con su amigo.
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#44
—¿Estás segura?— La pregunta no iba en el tono que uno podría esperar. Ya estaba acostumbrado a que ella se comportase de forma nerviosa y tímida en general. Más que nada, lo dijo por no querer incomodarla a ella por lo que sus familiares pudiesen pensar de él. Si bien por ahora parecía llevar un trato medianamente aceptable con Komachi, desconocía del resto de la familia. La melliza de Ranko era supuestamente similar a la compañera de equipo del Yotsuki, por lo que podrían existir o no roces según el tono empleado. —Por mí no hay problema, aunque debo advertirte. ¡Como mucho!— Empezó a carcajear.
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#45
Como en otras ocasiones, Ranko tuvo un conflicto interno.

No sabía si sería aceptable invitar a alguien a un picnic playero familiar, pero no sería muy amable ir a comer y dejar a su amigo solo. Además, era libre de hacerlo, ¿no? No, probablemente no. ¡Pero ya lo había ofrecido! Sería de muy mala educación retractarse ahora. Y ella realmente quería invitarlo.

Como si fuese un reflejo, volteó a ver a su familia. Justo en ese momento, su padre alzaba el brazo y le hacía un gesto, llamándolos. Ranko sonrió, asintió y regresó un saludo con el brazo.

¡Mira! N-no hay problema, Rōga-san. ¡Puedes venir! —dijo, caminando entre las olas para salir del mar.

Fue hasta las rocas y recogió su falda. No se la puso, pues ella estaba empapada, solo se acomodó su cabellera, de manera que el viento no la hiciera suya en exceso, y esperó a Rōga en la orilla, si es que él no la había alcanzado todavía.

Caminaría después, con el peliazul a su lado y una cara rosada.

Ahm.. —Pensó velozmente en cosas que debiera decirle, alguna advertencia sobre su familia, o algo así —. K-Kuumi es algo agresiva, p-pero parece que hoy está tranquila. Tuvi… Ahm… Tuvimos una pequeña pelea hace un tiempecillo… Y padre es bastante educado y propio… aunque un tanto parlanchín. Y madre… pues ya la has conocido.

Al llegar, algunas cosas habían cambiado desde que Ranko se había alejado: había un par más de parasoles, las mantas sobre la arena tenían varias canastas abiertas con comida variada (sándwiches pequeños, gyozas, onigiri, mochi, entre otros), y había una parrilla a un par de metros, con varios cortes asándose lentamente. Uno de los sirvientes de la casa Sagisō atendía las carnes.

Kizaemon estaba sentado sobre una de las mantas, soplándose con un pequeño abanico. Komachi y Kuumi regresaban de la orilla, la madre riendo por haber logrado lanzar a su hija al mar, y la pequeña con el ceño fruncido por lo mismo.

Oh, ¿Qué tenemos aquí? ¿Un amigo de Ranko? —El padre se veía intrigado por el chico.

S-s-sí. E-es… Él es… —Pero Ranko no pudo expresarse bien. Por un momento, su madre dio la impresión de querer continuar la presentación, pero no habló. La genin solo logró dirigirle una mirada tímida al chico.

¡Mucho gusto! —El padre no esperó más, y le extendió la mano sin levantarse de su lugar —. Mi nombre es Sagisō Kizaemon. Bienvenido a nuestro campamento playero.

Acto seguido reiría.
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