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Una nueva era T5

Tras la muerte de la mayoría de Señores Feudales a manos de la banda de criminales Dragón Rojo en el Torneo de los Dojos, el mundo ha pegado un giro de 180 grados. Las sombras de un nuevo Daimyo en el País de la Espiral preocupan a Sarutobi Hanabi. En el País de la Tormenta, Amekoro Yui ha creado secretamente el cargo de Tormenta mientras hace creer al resto del mundo que es la nueva Señora. En el País del Bosque, el único Daimyo superviviente teme por su vida. Pero no sólo los Tres Grandes han visto el status quo totalmente quebrado.

En el País del Fuego se extendió el caos, y hace tiempo ya que el Jūchin del Valle de los Dojos lo conquistó, expulsando a unas mafias que todavía colean, buscadas por los sámurais. En el País del Viento hay una cruda guerra civil a varios bandos, y en el de la Tierra hay rumores de que una está a punto de llegar. El País del Agua, quizás, esté en el centro de todo. Y si no lo está, debería preocuparse por demostrarlo, pues las sospechas sobre Umigarasu crecen cada vez más. Las aldeas saben que algo planea, al principio con Dragón Rojo, ahora quizás al margen de Dragón Rojo, según las últimas informaciones.

Pero quizás estos asuntos no sean más que la punta del iceberg de las amenazas de los ninjas. Kurama, junto a sus Generales, asegura ser el próximo Emperador de Oonindo. Nadie lo dice abiertamente, pero todo el mundo sabe que algún día presentará la guerra a las puertas de cualquiera de nosotros.
#46
Aún con las dudas que presentaba la kunoichi, más pronto que tarde estas se disiparon cuando el padre de ella empezó a llamarlos desde la lejanía. Rōga asintió varias veces y se dispuso a seguir a Ranko dando saltitos en la arena, escuchando las palabras de Ranko respecto a sus familiares. Sin embargo, le llamó la atención que ella mencionara haber tenido un encontronazo con su hermana. "¿Pelear? No creo que se refiera a un entrenamiento como tal. ¿Pero por qué me está contando esto?" De todas formas, el genin de la lluvia solía mantenerse sereno y relajado. No importaba mucho que le provocasen. De ahí, no creía que fuese a tener problemas con el padre o la madre.

Estando ya cerca, notó la abundancia de comida, además que alguien más estaba preparando un asado. "Un momento. ¿Ranko tiene sirvientes? ¿ACASO ES UNA NIÑA RICA?" No lo exteriorizó, pero nunca de los nuncas se imagino algo cómo eso. "Aunque eso explica en parte sus formalismos tan marcados."

Antes de decir nada, fue el propio padre de familia quién tomó la iniciativa de presentarse y saludar al muchacho. Aquel gesto tan simple le agradó al de cabellos multicolor, pues le agradaba la gente que era xtrovertida y social al igual que él.

Con toda la confianza del mundo, iba a corresponder el saludo, aunque claro, Rōga no iba a hacerlo de la forma normal. Oh, no señor.

—Un gusto, yo soy...

Con gallardía, flexionó la rodilla izquierda y la apoyó en el suelo mientras mantenía el pie derecho en el piso. Se giró para que le viese de perfil sin perder su sonrisa. Arqueó entonces la espalda lo más que pudo sin perder el equilibrio, al punto que sus cabellos cayeran hacía atrás. Empuñó la zurda y la cruzó tras su espalda, para finalmente extender la diestra y tomar la mano de Kizaemon.

King Rōga~ correspondería el apretón de manos de arriba a abajo sin perder su pose.

Quizás la de la Hierba no debió pensar que de todos los locos, el Lobo era el de los tornillos más flojos.
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#47
Ranko se sonrojó de nuevo, alzando las cejas con expresión preocupada.

Komachi soltó una risita silenciosa, cubierta por sus dedos.

Kuumi entrecerró los ojos y torció la boca, sin entender por qué el peliazul había hecho tal maniobra sólo para darle la mano a su padre.

Kizaemon miró a Rōga con total seriedad e interés, aceptando aquello como un saludo válido.

Oh ¡curioso! Tu apellido no me es conocido. Suena tan poco tradicional, ¡fascinante! ¿De dónde vienes, joven?

De Amegakure, cariño —A la mujer se le hacía gracioso que ésa fuese también la primera pregunta que su esposo le hiciera a Rōga. Le hizo una seña a uno de los sirvientes, quien se apresuró a entregarle una toalla, con la cual comenzó a secarse —. Gracias. Sus ancestros eran de Kumogakure.

Sí, sí, mucho gusto. —Kuumi se hizo con una toalla al igual que su madre, solo para tomar un sándwich de una canasta y darle un bocado. No parecía interesarle mucho aquel chico peliazul, aunque no le quitaba los ojos de encima.

Su padre, por el contrario, abrió los ojos como platos, visiblemente emocionado.

¿¿Eeh?? ¿¡Tu sangre viene de la antigua y caída Kumogakure!? ¡Magnífico! ¡Cuéntame sobre ello!

Ranko sospechaba que su padre no desaprovecharía la oportunidad de obtener conocimientoa sobre alguien de ascendencia así. ¡Podría presumirla en su próxima reunión social! Ranko ya se lo imaginaba: "Y conocí a un noble de linaje antiguo, el cual databa de la era de los Raikages…" Suspiró, y entendió por la reacción de Kizaemon que Rōga estaba invitado a comer.

P-puedes… Puedes servirte —Ranko hizo un tímido gesto con su mano, indicándole al peliazul que el almuerzo estaba disponible para él también —. S-si gustas, Rōga-san.

Komachi se sentó al lado de su esposo, mientras que Ranko permanecería de pie cerca del Amejin, esperando ver si se sentaba o no.
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#48
Pocas veces se alineaban los planetas de tal forma, que los sucesos ocurriesen con tal armonía. Kizaemon con ganas de preguntar, y Rōga con ganas de responder. Uno curioso y el otro fanfarrón. Junta a dos parlanchines y difícilmente ibas a lograr pararlos.

El Yotsuki se recompuso y tomó asiento, sin saber por dónde empezar a explicar.

Thanks!— Inclinó levemente la cabeza agradeciendo a Ranko y tomó algo de mochi. "Si de todas formas va a terminar en el estómago..." No le importaba empezar con lo dulce.

—En efecto. Mi clan viene de la antigua Kumogakure. Los Yotsuki usamos el símbolo de la luna llena rodeada de nubes desde hace mucho tiempo. Antiguamente nuestras costumbres eran tradiciones muy arraigadas. Antes, se elegía un "Hermano" simbólico para el Raikage, un compañero de batalla que debía medirse mano a mano con él con una técnica secreta. Si lograba estar a su altura, quedaban comprometidos de por vida— hizo una pausa para tomar algo de onigiri, mascando y tragando antes de continuar. —Si bien Kumogakure ya no existe y ahora estamos dispersos por el mundo, los Yotsuki mantenemos el honor de nuestro linaje. Seguimos usando el idioma de nuestros ancestros y perpetuado el rito de los hermanos— Remató para buscar algo para beber.

Aquella era casi que la misma historia que contó la vez que conoció a Ranko en Unraikyo.
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#49
Kizaemon escuchó sumamente atento. Komachi sólo miraba a los dos varones, y a veces a Ranko. Parecía divertirle tal situación. Ranko suspiró, aliviada de la buena impresión que se había llevado su padre sobre su amigo. Kuumi dirigía de vez en cuando una mirada algo molesta, como si le incomodara estar allí, mas no dijo nada, sólo se recostó.

Ranko tomó un onigiri y se sentó cerca de Rōga, después de haberse secado, claro.

¡Oh! ¡Un noble y honorable clan! Pero dime, ¿Por qué no usas ese apellido, Yotsuki, eh? ¡Deberías portarlo como un estandarte! ¡Los Sagisō, por ejemplo, estamos entre los nobles de Kusagakure! ¡Presentes desde su fundación!

Padre… No puedo creer que estés hablando de eso aquí… —soltó Komachi, en un tono apenas audible, pero claramente molesto. Lo que decía Kizaemon en realidad no podía ser confirmado por nadie, así que muchos lo aceptaban mientras se encogían de hombros. Y un extranjero tendría muchas más posibilidades de creer en ello.

Porque es imperativo. El conocimiento es una de las cosas más valiosas que se puedan poseer, y un linaje ancestral no debería perderse, ¡Ni su nombre olvidarse!

Curiosamente, Ranko también tenía esa duda, así que miró al Amejin atentamente, esperando su respuesta.
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#50
Rōga no pasó por alto la actitud de Kuumi. Era obvio que estaba incómoda, aunque el resto de la familia parecía no importarle mucho. Simplemente se limitó entonces a escuchar mientras mascaba, siendo ya el segundo onigiri que agarraba. Podía teorizar del porqué, pero en esos momentos no tenía ánimos de lidiar con otra loca ofendida como Mei. De todas formas, no lo consideraba correcto siendo que estaba teniendo una conversación con Kizaemon.

—Pues ahora que lo pienso, nunca me había planteado lo del apellido— se sostuvo el mentón con un sólo dedo. —Parece que mi familia ya lo tenía desde la época antigua. King significa Rey, pero no sé porqué no nos identificamos como Yotsuki tal cual. Quizá sea porque nosotros aprendemos siempre a valorar a un compañero de aventuras más allá de nuestra propia sangre. De hecho, según mi abuelo, nuestra técnica ritual, el Lariat puede ser aprendida por cualquiera que tenga una gran habilidad de Taijutsu. Obviamente a alguien que no sea Yotsuki le va a costar mucho más trabajo y no será igual. No sé si la han escuchado antes— estaba por agarrar otra ración, pero se contuvo para dejar espacio a la carne que se estaba preparando. —Supongo que nuestra dignidad va más allá de las palabras, demostrando las cosas con hechos. En realidad, yo soy mestizo. Normalmente los de mi clan son de piel morena y cabellos platinados. Pero yo me parezco más a mi mamá y esto es lo único que tengo de físico Yotsuki— tomó entre sus dedos la solitaria mecha blancuzca de su cabeza, levantándola. —Aunque mi papá y mi abuelo si que se ven así. Mi mamá insistió en que yo sería King cómo ellos y seguiría la tradición Yotsuki y no tanto del clan de ella.
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#51
Kizaemon no dejaba de estar fascinado por Rōga. No sólo era la primera vez que se encontraba con un Yotsuki, sino que éste era diferente al resto de su clan. Además, la manera en la que hablaba le parecía de lo más adecuada.

¡Una técnica ritual para demostrar que alguien es digno! ¡Fascinante! Debe ser difícil encontrar a alguien con la habilidad precisa, ¿Estoy en lo cierto?

Uno de los sirvientes acomodó algunos tazones poco profundos sobre las mantas y vertió distintas salsas en cada uno de ellos. Luego colocó platos cuadrados para cada miembro de la familia, incluido el invitado, así como sendos juegos de palillos. Justo después, el que estaba asando las carnes se acercó con una bandeja de viandas cortadas, jugosas y ligeramente humeantes, y la colocó en el centro de todo.

Adelante, Rōga-kun, sírvete cuanto… —Pero Komachi fue interrumpida por su hija pelirroja.

¡Piensa rápido! —Tan veloz como sus técnicas de Raiton, Kuumi se lanzó con plato y palillos en mano, tomó unas cuantas de tiras de carne, las remojó rápidamente en una de las salsas y las colocó en su plato. Luego se sentó de nuevo en su lugar.

Komachi alzó una ceja sin darle mucha importancia, pero Kizaemon parecía algo molesto.

Kuu-chan… —comenzó Ranko.

¿Qué? —Kuumi masticaba ya.

Kuumi, querida. Lo ideal sería que el invitado se sirviese primero. —El regaño del padre no se notaba muy severo, pero sí iba en serio.

Mj. O shento. —dijo de mala gana, sin voltearse y sin dejar de comer.

Kizaemon carraspeó y siguió.

En fin… Siendo un linaje de Raikages de Kumogakure, imagino que sus técnicas estarán imbuidas del Rayo. Mestizo o no, ¡Una gota de sangre de un rey no se pierde tan fácilmente!

Kizaemon rió mientras se acercaba a tomar algo de carne, seguido de Komachi y Ranko, en ese orden. Ésta última se sentía muy tranquila, y se notaba en su expresión. A pesar de lo pasivamente agresiva que su hermana estaba siendo, el que sus padres y su amigo Amejin se llevaran tan bien realmente le calmó el espíritu.
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#52
Rōga asintió varias veces con la cabeza ante las palabras de Kizaemon.

—Para ser considerados Hermanos, la técnica de cada uno debe igualarse.

Sin embargo, se detuvo en responder ya que la carne estaba lista y tuvo que esforzarse para que no se le hiciera agua la boca. "Creo que nunca he probado carne asada al aire libre." Algo cómo eso sería una locura en Amegakure. Si bien existía la de cocina, se refería más a la experiencia de disfrutarla de forma un poco más tradicional.

Estaba atento y tranquilo, aunque alzó las cejas cuando Kuumi interrumpió de pronto para arrebatar su porción. "¿Y esta? No sé si quiere ignorarme o si quiere llamar la atención." De todas formas, estaba más interesado en la comida, además de que aunque Komachi no terminó su frase, estaba casi seguro de que iba a dejarle comer lo que quisiera.

—¡No tenga pena señor!— Sonrió despreocupado luego de que Kizaemon regañara a la melliza pelirroja. Si ella quería atragantarse sola, pues que disfrutara.

El Yotsuki hizo lo propio tomando una cantidad un poco mayor a la Kuumi, recogiéndolas con los palillos mientras el padre seguía intentando sonsacarle más información. Remojó un poco la carne en la salsa y la masticó para disfrutar más de la textura y suavidad de la misma, tragando antes de poder contestar.

—Bueno, que si por lógica nos vamos yo podría deducir que los de Kusagakure usan técnicas de hierbas— bromeó y carcajeó. —Hablando de eso mismo, por lo que usted dice su familia es muy importante, aunque...— dudó un instante por no saber cómo referirse a Ranko delante de su propio padre, dada su costumbre de usar los apellidos. "Verga. ¿Cómo se supone que les llame a cada uno? ¿Y si les pongo adjetivos? Sagisō coneja, Sagisō loca, Sagisō manca y Sagisō parlanchín." Obviamente no iba a hacerlo tal cuál, pero lo hacía mucha gracia. — Su hija no me dio detalles al respecto— Observó a Ranko con mirada curiosa.
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#53
El padre de la familia estalló en una carcajada.

¡Me caes bien, muchacho! Pues verás, realmente sí hay alguno que puede hacer cosas con plantas… —Kizaemon se rascó la barbilla. Charlaba con muchas personas, y en algún momento le había llegado el comentario de que alguien usaba ciertos jutsus especiales relacionados con madera. Aunque hacía tiempo de ello, y nunca lo confirmó.

Cuando Rōga mencionó que los Sagisō eran importantes, el pecho de Kizaemon se inflamó de orgullo, mas cuando dijo que Ranko no le había contado eso, el hombre le dirigió una mirada extraña, algo decepcionada, a su hija. La kunoichi alta enrojeció como otras veces y comenzó a sudar, mientras se encogía de hombros. No portaba su bandana al cuello, como solía hacer, pues sólo vestía su traje de baño, así que no podía siquiera intentar esconder el rostro.

A-ahm… Y-yo…

Ranko, ya hemos tenido esta plática. El nombre y el emblema Sagisō deben portarse en alto, mostrarse a quien quiera ver hacia arriba, y nunca ocultarse. —Una vez más, las palabras del hombre no sonaban a regaño, pero sí tenían un tono serio.

Y-y-... Lo-Lo sé. E-es… Es sólo…

Ran-chan, está bien —Komachi bebió un sorbo del té que un sirviente le había entregado —. Tal vez no salió a colación, querido. Al final nuestra Ran-chan probó de lo que es capaz una Sagisō en combate, ¿Me equivoco, Rōga-kun?

Ranko se sintió aliviada de que su madre la excusara así, pues ella conocía y tomaba en cuenta sus problemas de interacción social. Kuumi volteaba de vez en cuando, como si quisiera escuchar qué tan bien había peleado su hermana. Kizaemon sólo suspiró, para luego voltear a ver al Amejin, esperando que confirmara lo que Komachi decía.
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#54
"¿Huh? ¿Acaso hay un Elemento Florecitas o algo así?" se quedó pensativo al pensar que clase de técnicas podían resultar de utilizar plantas. Aunque la confirmación de que existían le intrigaba.

Sin embargo, pronto la conversación pasó a un tema incómodo, aunque quizás sólo lo fuese para Ranko. "Creo que sus padres son demasiado exigentes con ella. No sé si es por ser de una familia rica, pero han puesto mucho peso en sus hombros con eso." Por un momento se sintió mal al haber preguntado aquello, aunque realmente no sabía que iba a ponerla en un aprieto, rascándose la nuca mientras la madre intentaba desviar la atención del padre.

—¡Es tal y cómo dice usted!— no desaprovechó la oportunidad de seguirle la corriente a Komachi. —Fue un empate técnico, ¡y hay que decir que no cualquiera puede igualarme!— Se ufanó para luego llevarse otra tira de carne a la boca y masticar con los ojos cerrados.

Nunca iba a desaprovechar la oportunidad para vanagloriarse a sí mismo, aunque en parte también era por elogiar a la muchacha, ya que la consideraba excepcional.
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#55
Esta vez fue la pequeña pelirroja quien rió ante lo que Rōga decía. No fue una carcajada como la de Kizaemon, pues fue apenas audible, pero el tono burlón se sintió claramente. Komachi le dirigió una mirada de autoridad a Kuumi, quien se interrumpió frunciendo los labios.

Oh, ¿Eso es cierto? Interesante —El hombre se rascó la barbilla, pensativo —. Me encantaría ver eso. ¡Una Sagisō, de una familia noble de Kusagakure, enfrentando a un Yotsuki, de la antigua Kumogakure! ¡Excelso!

Un escalofrío recorrió a Ranko en su totalidad.

Sí, eso sería maravilloso de ver —Komachi se veía mucho más interesada ahora que cuando hablaban de la herencia de Rōga —. Ran-chan, Rōga-kun, ¿Estarían dispuestos a darnos un combate de muestra?

"Oh. ¿QUÉ?" Ranko se alteró, aunque no lo demostró mucho. No le importaría entrenar con Rōga, pero allí, frente a toda su familia... Sentía que sería demasiado.

Ah... Y-yo…

Después de comer y descansar un poco, por supuesto. ¡No quisiera que se indigestaran! —Soltaría otra risa, pero su otra hija lo interrumpiría.

Padre, ¿No habíamos dicho que eran vacaciones? ¿En serio tienen que pelear? —Sin embargo, se podía ver en los ojos de Kuumi que ella también quería verlos enfrentarse.

Ranko le dirigió una mirada nerviosa a Rōga.
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#56
Ser subestimado, era el pan de cada día para el Yotsuki. Sin embargo, pareció mover lentamente la mano al escuchar la risita de Kuumi. No le molestaba por él, porque podía burlarse lo que quisiera que se le iba a resbalar. Su malestar venía, de que ella se creyese superior porque Ranko estuviese a su nivel. Le parecía, que le estaba faltando el respeto a ambos con esa actitud. "Alguien tiene que bajarla de su nube, pero lástima que no seré yo." No sería correcto echarle bronca en cara luego de la gran amabilidad de Komachi y Kizaemon. Aunque de lago estaba seguro. Se había fortalecido

Otro giro inesperado se dio cuando exigieron un combate de exhibición, notando claramente la presión que estaba sintiendo la más alta de las hermanas ante esas palabras. "No se le ve del todo dispuesta." Sonrió condescendiente ante la nerviosa mirada de la kunoichi.

—No lo haré si ella no quiere. Son las vacaciones de su familia y tendría poco sentido si la idea es relajarse— dijo sonriente pero tajante, aprovechando las palabras de la melliza pelirroja. Habló de esa manera más por consideración que por otra cosa, ya que él mismo en condiciones normales no desaprovecharía la oportunidad de lucirse. —Además, estoy a medio camino de unos entrenamientos que tengo pendientes. Quizá cuando domine ello, pueda dar un mejor espectáculo. Ahora mismo no sería impresionante— se encogió de hombros.

Aquello dejaba en manos de Ranko la decisión de negarse o aceptar, siendo que el lobo le sostuvo la mirada con confianza. "Depende de ti." Aunque no pronunció aquello, era lo que quería darle a entender.
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#57
Ranko se sintió aliviada de que Rōga no fuese insistente en pelear, y le agradeció un millón de veces mentalmente. Komachi suspiró de mala gana, pues a pesar de sus palabras le habría encantado ver a su hermana (y ¿por qué no? al Yotsuki) en acción.

Un combate puede ser relajante en demasía, si se lleva a cabo de buena manera —comentó Komachi mientras llevaba un vasito que un sirviente previamente había llenado con sake de durazno. Esperó un momento con el líquido en la boca antes de tragarlo y sonreírles —. Como, por ejemplo, un par de amigos entrenando. Las artes ninja son, después de todo, artes.

¡Muy buena, cariño! —Kizaemon volvía a hablar —. Claro, claro. Sería antideportivo si una de las partes estuviese en contra de participar. ¡Y admiro que lo admitas, Rōga-kun! ¡Eso habla leguas de la nobleza de tu familia! Aunque… ¿no creen que sería el momento ideal para un enfrentamiento amistoso? ¡El sol y la arena! ¡Un ambiente familiar! ¡Una reverencia y el sello de la Confrontación! ¡Y risas para después!

Ranko bajó la mirada, pensativa. Claro que le gustaría entrenar con Rōga, pero…

Además, un shinobi debe de estar listo siempre. ¿No, Ran-chan?

Ranko se encogió de hombros, pensando aun más. Ahora dudaba si estaría bien o no. El peliazul no parecía estar en contra, ¿Cierto?

T-tal vez… Talvez podríamos d-demostrarnos cu-cuánto hemos m-mejo... mejorado —La kunoichi alzó sus orbes a Rōga de nuevo, con un aire dudoso, pero positivo —. ¿D-después de terminar el almuerzo?
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#58
A pesar de las palabras de Rōga, los padres de la muchacha no se dieron por satisfechos y continuaron insistiendo. Por fuera, se mantenía atento y sereno a sus apelaciones. Por dentro... "¡Hey! Eso es chantaje moral. No pueden coaccionarnos de esa manera para que les hagamos circo." Él no iba a caer en eso y estaba alzando el dedo para pedir la palabra cuando la propia Ranko pareció ceder ante las demandas de sus progenitores.

—Si tú lo dices— Bajó la mano con resignación. A la castaña no iba a contradecirla. —Aunque mi estilo de pelear es muy brusco y no sé si pueda considerarse artístico... Me gusta dar lo mejor de mí mismo siempre; y por eso aviso que no tendré clemencia aunque sea un entrenamiento— A pesar de sus fuertes palabras, no parecía una amenaza.

En realidad, los entrenamientos siempre le ponían en un aprieto. La mayoría de sus técnicas eran peligrosas y de alto calibre. Aún cuando trataba de moderarse con el daño a causar, sufría y temía por la seguridad de sus contrincantes. Aún cuando no daba tregua al rival, era bastante recatado al pelear. No sabía si iba a poder dar un espectáculo cómo el que esperaban los esposos Sagisō.

"Aunque Lobo no puede negar que desea saber cuanto a mejorado."
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#59
Ahora fue Komachi quien rió. Fue una risa animada, amistosa, de quien acepta un reto de buena manera.

Rōga-kun, hasta los estilos más caóticos tienen algo de belleza. ¡Estoy ansiosa por verlo!

¡Magnífico! ¡Pues estoy seguro de que nuestra Ranko podrá resistirlo muy bien! ¡Comamos, entonces!

Aunque no quisiera, Ranko sentiría su interior agitarse, con espíritu ansioso de pelea. Siguió comiendo, intentando no pasarse demasiado para no acalambrarse después.


Una vez acabada la comida del almuerzo (pues Kizaemon había ya separado una merienda para pasada la tarde), y habiendo descansado un buen rato y platicado un montón, Ranko se puso de pie.

¿Listo, Rōga-san? —La kunoichi se estiraba y calentaba, preparándose. Si el chico asentía, ella se alejaría algunos metros de su familia. El sol había pasado ya su punto más alto, y la temperatura de la arena comenzaba a descender lentamente.

Los esposos Sagisō se acomodaron uno al lado del otro, mientras que Kuumi se levantó. Iría un poco antes de Ranko, entre ella y el peliazul, para fungir de árbitro inicial.

Será genial verte combatir en tercera persona, Ran-chan. A ver qué puedes hacer, Rōga.

Gracias, Kuu-chan.

A este punto, la pena de Ranko había sido sustituida por sus fuertes ánimos de combatir. ¡Una pelea amistosa, muchas habilidades que mostrar y mucha experiencia que ganar! Sólo faltaría qe Rōga se preparase y que Kuumi hiciese la señal.

Y el Conejo y el Lobo se enfrentarían de nuevo, no entre rocas y lagos, sino bajo el sol, entre la arena.
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#60
Al final, todos se confabularon para que el duelo se diese de una u otra forma. El Yotsuki no era muy de hacer ejercicio con el estómago lleno, más is comía algo pesado como carne, así que decidió recatarse y no atragantarse como de costumbre. "No voy a llenarme, ¡kuchiuuu!" Se lamentó no poder disfrutar de su carnívoro festín a cabalidad.

Al tiempo luego de una amena charla, decidieron finalmente que era hora de realizar el enfrentamiento, siendo la kunoichi castaña la que tomó la iniciativa de ponerse en pie, mientras él asentía con la cabeza y caminaba hasta su posición. "Cuanto habrá mejorado ella, cuánto habré mejorado yo." No importaba cuanto entrenase; la única manera de comprobar cuanto había progresado era entrar a terreno y actuar.

—Si bien dije que no estoy satisfecho con mis entrenamientos, déjame decirte que no he desperdiciado el tiempo. Han sido seis meses desde aquel entonces, ¡es hora de quitarse el polvo de encima!— Aunque en realidad, no podía decirse que estaba oxidado en lo absoluto.

Se posiciono a unos siete metros de distancia, cerrando los ojos formando el sello de confrontación. Al abrirlos, de inmediato pasó a su postura de batalla. La kunoichi ya conocía aquel estilo poco tradicional, con las manos abiertas y los dedos curvados. El brazo diestro al frente y la zurda en la espalda con las piernas flexionadas. Cualquiera que tuviera noción mínima del taijutsu, notaría que era un kata anormal.

C'mon! exclamó afilando su mirada y enseñando los dientes.

Y sin embargo, no se movió.

La última vez, el feroz lobo se abalanzó con rabia hasta el conejo. Lo persiguió, lo acorraló y finalmente lo mordió, aunque su propio error le hizo soltar a la presa. Esta vez el salvaje lobo permaneció en su sitio, calmado pero acechante. Oh, el cachorro ya no buscaba jugar con sus presas. Ahora su danza era distinta, que no cadenciosa ni veloz, sino precisa y violenta. Era por ello que iba a ser paciente, sin esforzarse más de la cuenta con acciones inútiles. Su expresión era siniestra, cómo si de pronto sólo quisiera destrozar a Ranko. Aún con público, en ese momento era que cómo si no existiesen.


Estado de Rōga

Vida

200/200


Chakra

190/190



Fuerza: 30 • Resistencia: 30 • Aguante: 30 • Agilidad: 30 • Destreza: 60
Poder: 30 • Inteligencia: 40 • Carisma: 40 • Voluntad: 60 • Percepción: 40
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