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Estamos en Entretiempo, Otoño del año 217.
Últimos rumores: La situación política de Oonindo vuelve a estabilizarse, y con ella, todo el mundo duerme un poco más tranquilo. Lo suficiente para que el dinero fluya con ganas, al parecer: hay rumores que apuntan a planes para construír un nuevo método de transporte basado en raíles que uniría varios enclaves importantes del continente.

¡0 días sin RESET!
El titiritero, la luna y el escarabajo
#16
El Morikage suspiró ante las respuestas de Juro. Juro sintió como el pecho le ardía. ¿Le había decepcionado? ¿Esperaba otra cosa? ¿Sus dudas estaban mostrando que no era fiel a su aldea?

«Esto es una locura... Solo un loco no dudaría... » — pensó. Pero... ¿Era cierto? La cabeza le dolía. Ya ni si quiera podía pensar racionalmente.

—Estoy seguro de que es algo difícil de asimilar, pero tu vida tampoco cambiará tanto. Vivirás como un ninja de Kusagakure y te encargarás de servir de jaula para ese monstruo. Será tu misión, y te entrenarás para que sea todo un éxito todos los días de tu vida. Lo que haces ya. Pero con una gran responsabilidad. Más... que la mía.

Juro aspiró y dejó escapar el aire, con fuerza.

« ¿Una jaula? ¿Eso voy a ser a partir de ahora?» — No se le escapó el tono con el que hablaba. Lo que había sido camuflado como una sutil petición indirecta, ahora era claramente una imposición. Juro lo será, aunque él no quiera.

Y ahí, se sintió pequeño. Muy pequeño. Era solo un genin atrapado en aquel juego de guerra y poder político. Y con su poder, no podía decir nada. Por mucho que se negase, su Kage estaba ahí delante. Esa era la razón por la que le había citado ahí, solo, durante la noche. La pelea solo había sido una farsa.

« Quizá... quizá solo quiso probarme » — Pero algo en él lo dudó. Después de todo, la decisión parecía haber estado tomada desde el momento en que le había llamado. ¿Reafirmarse, quizá?

El hombre continuó hablando, aunque omitió muchas de las dudas de Juro. No le contestó nada acerca del Bijuu al que se supone que tendría que custodiar

—En cuanto a por qué tú...Es porque no puede ser nadie más. Tú eres la apuesta segura. Tiene que ser alguien joven, por necesidad, a más joven mejor. Y de los jóvenes ninjas de esta aldea, tú eres el mejor de todos, Juro-kun.

Los halagos ya no le hicieron tanta gracia. No en ese momento.

— Ya veo — dijo, con un tono carente de la felicidad que antes había tenido, cuando le habían alabado. Aunque tampoco supo si creerlo. Por un lado, explicaba el por qué le había tocado a él. Aunque nunca se había considerado el mejor de nada —. Pero... ¿De verdad es seguro? ¿Esa cosa... no intentará escapar de mi? ¿No podrá hacerme nada?

No es que se lo estuviese pensando, ni mucho menos. No estaba comprando frutas en la verdulería o una nueva espada ninja. Ya que no había más opción, quería saber a qué se estaba enfrentando.
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#17
—Oh, por supuesto que, si pudiera, intentaría escapar de ti —dijo—. Pero ahí es donde termina tu trabajo de hacerte fuerte y poderoso y empieza el nuestro de retenerla. No te preocupes. Haremos que ni siquiera pueda comenzar a intentarlo.

Kenzou se agachó y movió el mango de la espada hacia adelante y hacia atrás, desprendiéndola del tatami. Realizó una serie de sellos y volvió a hacer desaparecer el arma en una pequeña nube de humo blanco.

—No te voy a engañar: tienes poca elección en esto —dijo—. Es una orden, evidentemente. Pero ya que vas a ser nuestro jinchuuriki y yo voy a seguir siendo tu kage hasta mi vejez me impida pegarle palizas a mis genin... Será mejor que nos llevemos como un padre y un hijo.

Se acercó a las escaleras y comenzó a bajar por ellas.

—¿Tal vez podríamos seguir hablando de esto en mi despacho, con una taza de té?
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#18
—Oh, por supuesto que, si pudiera, intentaría escapar de ti —dijo, y Juro volvió a tener un escalofrío. No solo iba a ser una jaula. Iba a tener al enemigo de la villa dentro de él, luchando por salir—. Pero ahí es donde termina tu trabajo de hacerte fuerte y poderoso y empieza el nuestro de retenerla. No te preocupes. Haremos que ni siquiera pueda comenzar a intentarlo.

— Entiendo — murmuró. A decir verdad, sintió algo de alivio. Supo que el hombre estaba siendo sincero con él. Bien podría haberle engañado —. Eso me alivia. Al menos un poco.

¿Pero cómo será? quiso preguntar, pero no sintió fuerzas de hacerlo. Porque era un genin inexperto y por mucho que preguntase, no iba a entender mucho.

« Fuinjutsu. Todo se resume en esto. Quizá Furui supiese algo del tema » — reflexionó Juro. Su abuela era bastante buena al respecto. Ella le había enseñado lo poco que sabía. Pero desde luego, dudaba que su habilidad llegase a tales extremos. ¿Cómo podría sellar a una cosa tan grande en un cuerpo tan pequeño?

Las dudas no se quedaban ahí. ¿Cómo sería el proceso? ¿Dolería? ¿Cómo sería tener una cosa... dentro de él, permanentemente? ¿Lo notaría de alguna forma?

Juro tuvo un escalofrío muy peligroso. El solo pensar en las posibilidades era aterrador.

—No te voy a engañar: tienes poca elección en esto —dijo, y mientras lo hacía, liberó al genin, volviendo a guardar la espalda en su interior—. Es una orden, evidentemente. Pero ya que vas a ser nuestro jinchuuriki y yo voy a seguir siendo tu kage hasta mi vejez me impida pegarle palizas a mis genin... Será mejor que nos llevemos como un padre y un hijo.

Juro asintió. Sin embargo, la sonrisa que probablemente habría esbozado por su comentario, se vio eclipsada por una mueca de dolor.

« Desde luego, espero que no seas como mi anterior padre » — pensó, sombrío. La palabra "padre" no había sido la mejor elección de palabras por su parte.

Pero la familiaridad con la que le habló no le pasó desapercibida, aun con lo dolido que estaba. Como había imaginado, él solo era un genin: quisiera o no, esa cosa iba a ser sellada por él. Por mucho que montase una pataleta o tratase de escapar, no tenía salida. Se había decidido así.

Suya era la decisión de llevarse bien con su Kage, o incluso odiarlo por lo que estaba a punto de hacerle.

Mientras se levantaba, y su mente se debatía, el Morikage avanzó hacia las escaleras. Volviendo al tono de familiaridad, le habló, esta vez de forma más calmada.

—¿Tal vez podríamos seguir hablando de esto en mi despacho, con una taza de té?

Dudó durante unos segundos. Pero al final, hizo lo que siempre había hecho.

— Está bien, Morikage-sama — Juro asintió, y trató de sonreír de nuevo —. Creo que un asiento y algo de beber me vendrá bien.

Y fue detrás del hombre, esperando que tras la conversación que estaban a punto de tener, pudiera calmar aquella vorágine emocional que le estaba arrasando en ese instante.
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#19
Una inusual pareja de ninjas compartían un curioso momento con sendas tazas de té en el despacho del Morikage. Una de ellas era el Morikage mismo, que en esos momentos se encontraba dándole un buen sorbo al suyo. El otro era Eikyuu Juro, un joven genin marionetista cuya vida iba a dar un giro inesperado de ciento ochenta grados.

Kenzou depositó la taza sobre la mesa y observó a Juro con una sonrisa.

—Debo de pedirte disculpas, Juro-kun. Creo que me excedí en el... ímpetu con el que te comuniqué la decisión de que fueras jinchuuriki —dijo—. Quiero que sepas que para mi seguirás siendo un ninja de kusagakure más. Es decir, parte de nuestra gran familia.

»Y un miembro muy importante, cabe decir.

Kenzou dio otro sorbo a su taza de té.

—Son tiempos difíciles, joven Juro. Uzushiogakure tiene ahora dos jinchuuriki, obra de un traidor o no, no se puede negar que ahí están. Junto con Amegakure, nos dejan en una posición complicada. —Acarició el borde de la taza, trazando un círculo con el dedo índice—. No creo que a nadie se le ocurra volver a utilizar a un bijuu como un arma... Habría que ser un loco demente, pero un loco demente casi toma el mando en Uzushiogakure y nos manda a todos a la mierda.

»Hace unos meses, detectamos un... curioso incidente en el País del Rayo. Afortunadamente, fuimos los primeros en tener a algún shinobi cerca para darse cuenta. Enviamos refuerzos y conseguimos capturar a uno de esos engendros antes de que llegase al País del Bosque. No quiero ni imaginarme el destrozo que hubiera podido causar.

»Y dados los recientes... acontecimientos, creo que será mejor que tengamos nuestro propio jinchuuriki. Sólo... por si acaso.
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#20
Juro bebió a pequeños sorbos la taza de té que el Morikage le había ofrecido. Se encontraba sentado en su despacho, y podía decir, al menos, que aquello era más cómodo que estar tumbado en el suelo con una espada en el cuello.

El Morikage dejó la taza sobre la mesa, y volvió a mirar al genin. Esta vez, su sonrisa había vuelto.

—Debo de pedirte disculpas, Juro-kun. Creo que me excedí en el... ímpetu con el que te comuniqué la decisión de que fueras jinchuuriki. Quiero que sepas que para mi seguirás siendo un ninja de kusagakure más. Es decir, parte de nuestra gran familia. Y un miembro muy importante, cabe decir.

— No pasa nada — murmuró Juro. Mientras estaba sentado ahí, bebiendo, pudo al menos tranquilizarse —. La noticia me pilló de golpe y no supe encajarla bien. Gracias por su comprensión, Morikage-sama.

El hombre dio otro sorbo al té. Juro se sintió con la necesidad de hacerlo también. No supo si eso era a lo que llamaban una pausa dramática, o simplemente el hombre tenía sed.

—Son tiempos difíciles, joven Juro. Uzushiogakure tiene ahora dos jinchuuriki, obra de un traidor o no, no se puede negar que ahí están. Junto con Amegakure, nos dejan en una posición complicada.No creo que a nadie se le ocurra volver a utilizar a un bijuu como un arma... Habría que ser un loco demente, pero un loco demente casi toma el mando en Uzushiogakure y nos manda a todos a la mierda.

Juro se encogió al escuchar aquello. Claro que sabía algo de lo que había ocurrido en Uzushiogakure — lo que sabía cualquier ninja que no hubiera estado involucrado en el conflicto, al menos. Había un jinchuuriki en Amegakure, y dos en Uzushiogakure.

« Estamos en desventaja entonces » — Un pensamiento que le pareció lógico, y a la vez, aterrador. Él iba a ser el jinchuuriki de la villa. Y de esa forma, se consideraba como un arma a utilizar.

¿Qué iba a ser él? ¿Un peso que inclinase la balanza de las tensiones entre las villas?

»Hace unos meses, detectamos un... curioso incidente en el País del Rayo. Afortunadamente, fuimos los primeros en tener a algún shinobi cerca para darse cuenta. Enviamos refuerzos y conseguimos capturar a uno de esos engendros antes de que llegase al País del Bosque. No quiero ni imaginarme el destrozo que hubiera podido causar. Y dados los recientes... acontecimientos, creo que será mejor que tengamos nuestro propio jinchuuriki. Sólo... por si acaso.

« Ahí lo tienes » — Eso solo le dejó con más preguntas. ¿De dónde salían en realidad los bijuu? ¿Por qué su sello se estaba rompiendo? ¿Qué podría pasar en adelante?

Habían capturado el bijuu antes de que llegase al país. Pero igualmente, lo habían introducido dentro de la villa. Juro esperó que nada saliese mal, porque entonces...

— Entonces, el convertirme en jinchuuriki dará seguridad a la villa. — Y peligro, claro. Era todo tan paradójico —. Será un peso en la balanza en caso de que... algo ocurra.

Iba a convertirse en el "arma secreta" de Kusagakure. Quiso negarse. Por supuesto que quiso negarse. Pero se vio incapaz de abrir la boca para hacerlo. Pensó en lo que le había dicho el Morikage, y se dio cuenta de que tenía razón. Era cruel, muy cruel. Pero tenía razón. Si ahora mismo, algo... sucediese. ¿Por qué no decirlo? Si una guerra sucediese, Kusagakure sería la primera en ser destruida.

Habían derrocado a un bijuu. Pero eso no era suficiente. No quiso preguntar cuántos habían caído intentado calmar a la bestia que le iban a introducir.

Juro tragó saliva. No podía simplemente darle la espalda a la villa en la que se había criado. Pensó en los amigos que había conocido, en su familia, que ahí residía. En su villa estaba su vida.
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#21
Kenzou negó con la cabeza. Le dio un nuevo sorbo a su taza de té y la depositó con cuidado, de nuevo, sobre la mesa. Hasta ahora, el hombre había estado pendiente del brebaje, pero ahora miraba a Juro. Su sonrisa, enigmática, estaba guardando un secreto que estaba deseando revelar.

—Juro-kun, las guerras se ganan antes de entrar al campo de batalla —dijo—. No es un peso en la balanza en caso de que algo ocurra. Cuando las cosas ocurren, es porque la balanza se ha roto.

»Serás un peso en la balanza PARA que nada ocurra.
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#22
El Morikage negó con la cabeza, lentamente. Le miraba, con una sonrisa que invitaba a Juro a preguntar, mientras bebía aquella sustancia.

—Juro-kun, las guerras se ganan antes de entrar al campo de batalla. No es un peso en la balanza en caso de que algo ocurra. Cuando las cosas ocurren, es porque la balanza se ha roto.Serás un peso en la balanza PARA que nada ocurra.

Juro se sorprendió ante aquella respuesta. Y creyó ver un poco más del hombre que tenía delante.

« El tener un jinchuuriki hará ver a Kusagakure como una potencia más fuerte. Eso evitará que las otras villas se sientan con la seguridad suficiente como para atacarla » — le susurró una voz, en su mente.

De repente, se sintió estúpido. Él se había estado enfocando todo el tiempo en el conflicto bélico. En la destrucción y en la muerte que ocasionaban los bijuu. Y no había estado desencaminado. Pero quizá... quizá aquel hombre no buscase eso. Quizá solo buscase una manera de evitar el conflicto. Y esa manera era tener un arma, aunque no pensase utilizarla a menos que fuese absolutamente necesario.

Y entonces, se sintió un poco más aliviado.

— Tiene razón, Morikage-sama. Eso me tranquiliza — dijo Juro, asintiendo, con una sonrisa —. Creo que lo entiendo.

Juro tomó otro sorbo de té. Las preguntas aun seguían fluyendo en él.

— Cuando todo esto ocurra... ¿Qué sabrá exactamente el resto del mundo al respecto? — preguntó Juro, y pensó que, al igual que en Amegakure o en Uzushiogakure, nadie podía saber su identidad como el jinchuuriki. Sin embargo, se habían corrido rumores de la existencia de los mismos, y el mismo Morikage quería parecer utilizar esos rumores a su favor —. He de suponer que mi identidad como jinchuuriki será un misterio. Mis compañeros genins tampoco lo sabrán. ¿Es así?
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#23
Kenzou asintió.

—Estás en lo cierto, Juro-kun —contestó—. Es importante que ninguno de tus compañeros sepa que eres el jinchuuriki. Si sólo las más altas esferas, y tu familia, lo saben, estaremos más seguros de que nadie va a ir contándolo por ahí. Sería una desgracia que algún villano se enterase y tratara de raptarte para obtener el poder de la bestia. Si ya pasó una vez, ¿por qué no otra? —Lo que Kenzou no dijo fue que la última vez no fue un villano extraño el que robó el poder de los bijuus, de hecho, ni siquiera lo robó nadie. Fueron las propias Grandes Aldeas las que utilizaron ese poder. Una pequeña gran hipocresía que se permitía para apoyar su argumento.

»Sin embargo, es obvio que tendremos que decirles a los demás que, desgraciadamente, tuvimos, no había otro remedio, que encerrar a un bijuu en un jinchuuriki de nuestra aldea. Los Arrozales del Silencio, al fin y al cabo, están mas cerca de nuestra villa que de ninguna otra. Lo cual, si me permites, es cierto y además entra dentro de los términos del antiguo pacto de no agresión... —explicó Kenzou—. Crear un jinchuuriki sin avisar de que lo tienes y pretender que eso sea un peso que equilibre la balanza es... una idea estúpida.

Kenzou miró el interior de su taza de té y pareció decepcionarse cuando vio que no le quedaba ni una gota. Retiró la silla y se levantó.

—Está bien. Creo que va siendo hora de bajar a la calle —dijo—. Además, Yubiwa-kun nos está esperando. Será mejor que hagamos esto rápidamente y con discrección. Estoy seguro que, como yo, estás deseando que todo vuelva de nuevo a la normalidad, Juro-kun.
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#24
El Morikage asintió, confirmando las sospechas de Juro.

—Estás en lo cierto, Juro-kun. Es importante que ninguno de tus compañeros sepa que eres el jinchuuriki. Si sólo las más altas esferas, y tu familia, lo saben, estaremos más seguros de que nadie va a ir contándolo por ahí. Sería una desgracia que algún villano se enterase y tratara de raptarte para obtener el poder de la bestia. Si ya pasó una vez, ¿por qué no otra?

— Si. Seré discreto — murmuró Juro, mientras le recorría un escalofrío, pensando en las posibilidades.

De repente, se sintió muy importante. Como si fuese el hijo de un Kage o de un noble. Tenían que proteger su identidad. Iba a estar en peligro. Nadie podía saber qué era el jinchuuriki de Kusagakure — cuando lo fuese. Si llegase a pasar, tendría que hacerse más fuerte. Mucho más fuerte. Lo suficiente como para poder defenderse así mismo.

« ¿Cómo reaccionará mi hermana cuando sepa esto? No podrá soportarlo. Y mi abuela... » — pensó Juro, tristemente. No solo el peligro que tenía, ahora también iba a traer peligro a su familia. Probablemente Katsue lloraría, aunque trataría de ser fuerte por todos. Él solo imaginarlo...

»Sin embargo, es obvio que tendremos que decirles a los demás que, desgraciadamente, tuvimos, no había otro remedio, que encerrar a un bijuu en un jinchuuriki de nuestra aldea. Los Arrozales del Silencio, al fin y al cabo, están mas cerca de nuestra villa que de ninguna otra. Lo cual, si me permites, es cierto y además entra dentro de los términos del antiguo pacto de no agresión...Crear un jinchuuriki sin avisar de que lo tienes y pretender que eso sea un peso que equilibre la balanza es... una idea estúpida.

Juro asintió. Tal y como había imaginado. El guardar el secreto sería un arma de guerra. Pero lo que estaban buscando no era una guerra. Era evitarla.

El Morikage terminó su té. Juro dio el último sorbo, mientras veía como el hombre se levantaba.

—Está bien. Creo que va siendo hora de bajar a la calle. Además, Yubiwa-kun nos está esperando. Será mejor que hagamos esto rápidamente y con discrección. Estoy seguro que, como yo, estás deseando que todo vuelva de nuevo a la normalidad, Juro-kun.

— Si — Juro asintió, mientras terminaba de tragarse el contenido. Un hilillo de la bebida se le escapó por la boca, y el muchacho hizo lo que pudo para limpiarlo sin que el lider se diese cuenta —. Vamos, Morikage-sama.

Finalmente, después de tanta charla, Juro aceptó su destino sin darse cuenta. Se convertiría en jinchuuriki de la villa.
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