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Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.
La kasa de hierro
Taka Kisame Sin conexión
Genin de Ame
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#1
Acababa de llegar a Notsuba. Por primera vez en su vida, era un viaje de placer y no de trabajo o por algún encargo de su padre. Quizás aquella ciudad no era el mejor de los destinos, por lo que sabía, montones de criminales vivían en ella y había que estarse muy atento para no acabar mal. No sabía mucho sobre el sitio, por lo que simplemente intentó ser cauteloso y no llamar la atención. No es que necesitara a nadie para no aburrirse así que se dedicó a caminar por las calles. No era ningún secreto que era extranjero. Su vestimenta, sus rasgos y la chapa que le identificaba como ninja de Amegakure relucía en su cuello.

Era una mañana fresca, corría algo de viento. Las nubes tapaban el sol, cerrando el día con un clima que amenazaba tormenta en cualquier momento. No había demasiada gente por la calle y podría decirse que, para ser una zona relativamente bastante habitada, las calles estaban bastante silenciosas. Algunos pasaban y le miraban con recelo, otros con odio y asco e incluso algunos de aspecto más inseguro, con miedo. No tardó en darse cuenta que su identificación como ninja no era bien vista en esta zona, pero tampoco puso impedimento en taparla, inconsciente por su parte.

Una mujer abrió la puerta de su casa nada más que él pasó por delante. Parecía algo alterada. El genin del país de la tormenta se detuvo y la observó acercarse expectante por lo que tenía que decirle.

-Perdona, tú eres ninja no? Se han llevado a mi hija! Por favor, ayúdame a recuperarla, te daré lo que sea con tal de que la encuentres! -Dijo casi sollozando.

Kisame no sabía muy bien como reaccionar, por lo que estudió a la mujer unos instantes pensando en qué decirla. No estaba de servicio, y ni siquiera la conocía pero dejarla así daría una pésima imagen de su aldea... No sabía muy bien sus intenciones, no parecía sospechosa pero era un defecto congénito el desconfiar de cualquiera que no conociera, a pesar de que las intenciones de la mujer eran claras, quería tener de vuelta a su hija.
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Tsukisame Takumi Sin conexión
Genin de Uzushio
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#2
Takumi llevaba ya unas horas en Notsuba, se había propuesto conocer la realidad de todos los países de Ōnindo tras su graduación como genin y el País de la Tierra le parecía un lugar perfecto por el que empezar. La ciudad representaba perfectamente la realidad de su país, se intentaba dar una imagen de orden y estabilidad, pero la corrupción y el crimen están ahí día y noche, incrustados como un tumor. Pese a todo eso la ciudad le parecía estéticamente bonita, situada en un risco en medio de un verde valle, el estilo tradicional de la arquitectura le apasionaba al marionetista y el suntuoso palacio del Señor Feudal se alzaba en el punto más alto de la ciudad, como una enorme torre vigía que observa todo el valle.«No quiero yo romper ninguna lanza por un Señor Feudal, pero he de admitir que tiene buen gusto el jodio.»

Se había pensado que haría menos frío, pero una ligera brisa corría por la ciudad y la posibilidad de tormenta acechaba según avanzaba el día, pero había sido previsor y se hizo antes de venir con una capa de cuero y un sandogasa, que aparte de protegerle de las inclemencias del tiempo le ayudaban a pasar desapercibido ocultando su bandana. Pese a estas precauciones que se tomó para pasar desapercibido recibía miradas extrañadas, y era normal ya que llevaba perfectamente media mañana deambulando y observando cada pequeño detalle de la ciudad cómo si de un turista ocioso se tratara.

En un determinado momento se cruzó con alguien que le llamó la atención, era un chaval de su edad más o menos, de tez pálida y mirada perdida remarcada por unas profundas ojeras. Pero lo más le llamó la atención era que alrededor de su cuello portaba una bandana de Amegakure. «Eso... Eso es una chapa de Amegakure, ¿estará de misión? No, no tiene pinta. ¿Qué le traerá por aquí?» Se dio la vuelta discretamente mientras divagaba y se quedó mirando hacia donde se dirigía el shinobi. Tras avanzar poco más de cuatro metros una señora salió corriendo de una casa y se aproximó al amejin, tenía los ojos llorosos.

Perdona, ¿tú eres ninja no? ¡Se han llevado a mi hija! ¡Por favor, ayúdame a recuperarla, te daré lo que sea con tal de que la encuentres!

Takumi lo primero que hizo fue observar si estaba ocultando algún cuchillo o similar, por estos lares la población local no tiene mucho aprecio a los sinobis, y con razón, pero todo parecía ir bien. Se acercó al genin de la Lluvia, quedándose a un par de metros y expectante por la respuesta que daría a esta extraña situación. «En menudo lío nos vamos a tener que meter, ya veras...»
[Imagen: giphy.gif]

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Taka Kisame Sin conexión
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#3
Vaciló unos instantes para después acercarse un poco a la mujer. Quiso tratarla como si de verdad estuviese de servicio. Normalmente el cobraba por sus trabajos, pero, como siempre solía hacer, confiaba en las buenas intenciones de la gente y un cobro al finalizarlo si es que lo conseguía.

-Vale, le ruego que se tranquilice -Respondió el amejin con un tono frío y distante -Logró ver al raptor o al menos sabe hacia donde se fue? -Preguntó intentando analizar la situación.

Era una mujer de tez morena y bastante altura. Pelo castaño claro y unos brillantes ojos esmeralda. Facciones suaves pero claras muestras de haber trabajado muchas horas bajo el sol. Por su vestimenta, no era difícil adivinar que se trataba de una mujer en un claro estado de pobreza. Vestía un viejo kimono de color marrón, sujeto por un obi ajado por el uso. Se notaba que estaba en su día libre ya que, visiblemente vestía ropa medianamente elegante para su estatus social.

-Era un hombre grande, llevaba una kasa de hierro que le tapaba prácticamente la cara, no pude reconocerle... -Dijo la mujer visiblemente apenada.

Comenzó a pensar, quizás necesitaría saber más sobre el tema, por lo que lo mejor era ver el lugar de los hechos para recabar más información de cómo ocurrió todo.

-Me gustaría ver el lugar de los hechos -Dijo el amejin con calma ante la información que le estaba dando la mujer.

Ésta rompió a llorar y se volteó para entrar en la casa, haciéndole señas para que la siguiera.
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Tsukisame Takumi Sin conexión
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#4
Y en contra de lo que Takumi pensaba que iba a pasar parecía que el amejin aceptó el trabajo, o al menos había tenido la consideración de escuchar a la señora lo que tenía que decir. «Joder, casi ni ha dudado. Parece un shinobi interesante, la gran mayoría ni se habrían molestado en escucharla siquiera, no tiene pinta de que pueda pagar lo suficiente para cubrir los servicios de un shinobi.»

Era un hombre grande, llevaba una kasa de hierro que le tapaba prácticamente la cara, no pude reconocerle...

«Bueno, al menos ya tenemos algo distintivo por donde empezar a tirar.» El marionetista ya se contaba como que estuviera dentro de la "misión", aunque tal vez debería comunicarlo al shinobi de la Lluvia o a la pobre señora. «Habrá que ayudar aunque sea un poco, dudo mucho que reciba una compensación económica, pero es una oportunidad de oro para conocer de primera mano la realidad de este país que no puedo echar a perder»

Me gustaría ver el lugar de los hechos.

No se andaba con rodeos el amigo, rápido y directo. La señora, ya totalmente derrumbada, le hizo unos gestos para que la siguiera al interior de su casa.

¡Espera! —Takumi se dirigió al amejin mientras levantaba ligeramente su sandogasa dejando asomar su chapa de Uzushiogakure bien atada en su frente. —Creo que te puedo echar una mano en este asunto.

Inmediatamente después se acercó al ninja y le ofreció su mano. —Encantado, soy Takumi.
[Imagen: giphy.gif]

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Taka Kisame Sin conexión
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#5
Se volvió extrañado por la voz que le imperaba que esperase. La señora hizo lo propio, observando la escena, ante la cual, Kisame observó al chico que se le acercaba con detenimiento como habitualmente hacía cada vez que conocía a alguien nuevo. Parecía tener su edad pero era algo más alto, tez morena y ojos negros. Desde luego, ya no era el único que iba a parecer extranjero en aquel lugar. Llevaba gafas y su vestimenta delataba casi completamente el hecho de que era un shinobi. Cuando vió la chapa entendió por qué se estaba acercando. Posiblemente tuviera curiosidad o simplemente quisiera ayudarle.

- Kisame, encantado de conocerte -Dijo con su habitual tono frío y estrechándole la mano-La ayuda siempre es bien recibida -Hizo una breve pausa -Vamos, luego tendremos tiempo para las formalidades -Dijo siguiendo a la mujer dentro de la casa pero sin dejar de estar atento al chico que acababa de conocer. No sabía si sería de fiar, por eso no podía perderle de vista, al menos hasta que le demostrara ser alguien de confianza.

La casa parecía en orden, un recibidor donde dejar el calzado, una sala vacía con una mesa en medio sobre una ajada alfombra de tela y varias puertas cerradas. Una casa humilde a todas luces y sin anda extraño por el momento, hasta que, al abrir una de las puertas, se pudo observar una ventana a la cual habían roto la cerradura, estaba visiblemente forzada y, además, de mala manera. Unas mantas revueltas en el suelo y... Ningún signo de lucha. Observó la habitación intentando generar una hipótesis sobre el asunto, pero la mujer interrumpió sus pensamientos.

-Escuché un ruido por la noche y... Cuando vine ya era demasiado tarde -Comentó la mujer, ahora un poco más tranquila.

Quizás hubiera más pruebas en la escena del crimen, solo había que observar detenidamente todos los lugares. Había una especie de armario a la derecha y unas estanterías con algunas cosas al lado izquierdo. Por lo demás, era una habitación bastante austera y humilde.
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Tsukisame Takumi Sin conexión
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#6
El amejin le estrechó la mano, no sin antes inspeccionarle de arriba abajo, también es normal que no confiara en la primera persona que aparece pero aún así no puso objeción alguna a que el marionetista le echara una mano. El genin de Amegakure parecía parco en palabras, o al menos no le gustaba irse por las ramas, cosa que le agradaba a Takumi pues no era muy propenso a malgastar saliva en cosas trivales.
El shinobi de tez morena se dispuso a seguir al amejin y a la señora a la casa. Esta era muy austera, seguramente no por gusto sino por el escaso poder adquisitivo que tenía la gran mayoría de la población. Se quitó el sandogasa y lo dejó colgando de su espalda según entraron, la señora les guió hasta una habitación cuya ventana tenía la cerradura forzada y en el suelo unas mantas revueltas, no parecía siquiera que la pequeña hubiera dado pelea al secuestrador.

Escuché un ruido por la noche y... Cuando vine ya era demasiado tarde.

Todo parecía muy claro, al menos el como se la llevaron, pero ¿por qué? «¿Qué habrá llevado a nadie a secuestrar a la niña? Es prácticamente imposible que busquen un rescate, esta señora no podría permitirse pagar nada. Puede ser que la pequeña tenga un Kekkei Genkai o una habilidad especial y los secuestradores busquen venderla o cualquier cosa, pero no se... hay que recabar más infromación.» Estaba claro viendo la habitación que habían venido únicamente a por la niña, no habían removido nada más que las mantas y tuvieron que ser muy rápidos. Además tenía que estar premeditado y planeado, nadie actúa así de forma aleatoria.

Siento ser tan directo, pero creo que ya tenían elegida a su hija como objetivo de secuestro, todo estaba muy bien planeado. —El kazejin esperaba no haber sido muy duro, pero no se le daban muy bien las palabras y en estos casos prefería ser directo y lo más eficaz posible. —¿Nos puede decir si hay algún enemigo o rival de su marido, suyo o de la niña? O cualquier factor que pueda haber desembocado en el secuestro de la pequeña, toda la información que nos pueda proporcionar por muy nimia que parezca nos es de ayuda para encontrarla.
[Imagen: giphy.gif]

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