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Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.




Lluvia con Sol
Kouji Sin conexión
Genin de Ame
Ninjas de Ame
Nivel: 3
Exp: 0 puntos
Dinero: 200 ryō
#1
En el País de la Tormenta, el verano no es una estación bien recibida. Después de todo, es en esta época del año donde las probabilidades de aparición de algún pavoso día soleado se disparan, un tiempo atípico que para muchos una inequívoca profecía de ruina y desgracia, literalmente, proveniente del cielo. Por su parte, el chico de cabello oscuro no comparte del todo esta creencia popular. Para él, esa creencia de que en todo aquello que tocan los rayos del sol se cierne la mala fortuna no es más que eso, una superstición.

Por el contrario, este Genin de La Lluvia sí tenía un motivo para esperar el verano, de hecho, que desde hace unos años, la llegada de esta temporada es suficiente para llevarlo a emprender una travesía que termina fuera de su tierra natal. ¿Turismo? Podría decirse, aunque su destino siempre es el mismo: Minori.

Cabe preguntarse: ¿Qué tiene de especial ese lugar? Y es que, claro, ¿Quién va cruzar medio continente para pasar sus vacaciones de verano en un pueblo soso en medio de la nada? Kouji tenía sus razones.



En horas del mediodía, por fin acababa de salir de las Tierras de la Llovizna. Atravesó aquel paisaje inundado a pie durante varias horas, desde que partió desde Yachi temprano ese día. Lo supo al ver como la vegetación aumentaba su volumen y tamaño, de modo que las vistas de una llanura interminable desaparecían tras la linde natural del Bosque de la Hoja.

Gracias a viajar por el país con su padre desde hace ya algunos años, mejoró su habilidad para movilizarse a través de los extensos territorios del País de la Tormenta, y a ser capaz de orientarse usando un mapa y una brújula sin perderse. Ahora lo pone en práctica cuando va solo, revisando el mapa y comprobando con ayuda de la brújula que se mantiene en la dirección correcta.

Seguidamente, se dispuso a movilizarse saltando entre las ramas de los árboles para acelerar el paso. A diferencia de la explanada que dejaba atrás, en estas circunstancias era mayor el riesgo a ser emboscado por bandidos y optó por superar esa zona tan pronto como pudiera.

Ya faltaba poco para llegar a su destino, pero sorpresivamente, la lluvia aún persistía desde que había entrado en el País de la Espiral. Él, con su mente ocupada y fantaseando sobre lo que iba a hacer al llegar, era incapaz de percibir esa rarísima casualidad del verano o, quizás, se trataba un guiño de buena suerte que le auguraba el comienzo de unas vacaciones como ningunas.
Hablo                        « Pienso »
LightSteelBlue
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Mei Sin conexión
Genin de Uzushio
Ninjas de Uzushio
Nivel: 14
Exp: 8 puntos
Dinero: 50 ryō
#2
El verano había llegado, pero no venía sólo, eso sí que no, venía en compañía del calor, comenzarían los días de sudor constante, de bañarse dos y tres veces al día, de las ropas ligeras y claras; pero no todo era negativo, todo lo contrario, porque era la excusa perfecta para ir a la playa, ir a comer un helado, para invitar amigos a la piscina y demás planes similares. Ya me veía yo en la arena, en el agua fría, con unas bebidas heladas, con la piel tostada y al anochecer en la pizzeria, bebiendo gaseosa y riendo con mis padres; sí unas buenas vacaciones en las Islas del Té.

Y todo se quedó en mi imaginación, porque así fue, ya no era una niña me dijeron, tenía que hacerle un favor a mi padre me dijeron, aprovechando que habían vacaciones... Mis planes se vieron frustrados cuando me dijeron que debía ir a Minori. ¿Era enserio? Minori era todo lo contrario que tenía en mente, sí tenía suerte podría ir a un río y sí acaso...

—Sí tan solo fuera ida y vuelta...

Afortunadamente Minori no quedaba tan lejos, había salido con antelación para tardar lo menos posible y por lo menos disfrutar un tiempo en familia, sí mis padres no estaban muy ocupados aún podríamos ir a Las Costas del Remolino. Avancé lo más rápido que podía, sabría que tardaría un par de días, pero tenía la esperanza de regresar lo antes posible y sí llegaba antes quizá me fuese antes, quizás.

«Ya estoy cerca, ya se ve el pueblo desde aquí»
Hablo (Aquamarine)
«Pienso»
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Kouji Sin conexión
Genin de Ame
Ninjas de Ame
Nivel: 3
Exp: 0 puntos
Dinero: 200 ryō
#3
Una cálida y húmeda brisa mecía los cultivos de los campos que la chica dejaba atrás al pasar, siendo este paisaje de espigas alargadas y cielo medio nublado el que le dio la bienvenida a la coqueta kunoichi. Tras esto, no tardaría en ver las primeras casas desperdigadas por el territorio, y si continuaba por el mismo camino varios minutos más, no tardaría en encontrarse dentro la parte más céntrica de aquella localidad.

Caminando entre las calles empedradas, ella no podría evitar notar que en cierto tramo de su recorrido iba apareciendo decoración festiva, con lámparas tradicionales y banderines que se alzaban sobre los tejados de esquina a esquina. Por ese mismo camino, también vería súbitamente un cúmulo de gente reunida frente a la entrada de un local, en tal cantidad que dificultaban el paso por aquella vía. Sobre la entrada del sitio, se apreciaba un llamativo cartel que cuya parte superior apenas se podía ver entre la muchedumbre:

El reto de la tía Onome


...

Por su lado, el joven de La Lluvia ya dejaba atrás tanto los árboles como el ambiente de llovizna que trajo consigo desde su ahora lejano hogar. Sin embargo, el tiempo sobre la zona era aún nublado. Se enteró de la presencia de Minori cuando los claros entre los arboles se convirtieron en plantaciones de arroz.

—Buah… qué hambre.— Su inconsciente le jugó una mala pasada: sabía que estaba cerca y un rugido de su estómago le hostigaba a acelerar el paso.

A continuación, Kouji se adentró por las calles y pasó de largo sin apreciar demasiado la esmerada ornamentación dispuesta por todo ese sector del camino. Se movía hábilmente por aquel sitio y orientado únicamente por el saber… en su acepción más primitiva.

«Allí está…» A mitad de cuadra; así de lejos estaba de terminar su odisea y, por alguna razón, se tomó su tiempo para andar a paso tranquilo hacia su destino es último tramo. Se preparaba mentalmente para lo que vendría en los próximos minutos.

«…El reto de la tía Onome.»
Hablo                        « Pienso »
LightSteelBlue
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