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Ascua, Verano de 220
Situación actual (global): Tras la muerte de Moyashi Kenzou a manos de Eikyuu Juro y tras los acontecimientos en la última reunión de los Tres Grandes Kage, Kusagakure ha abandonado la Alianza Shinobi, y ha decretado la prohibición de entrada en el País del Bosque a todos los jinchuuriki. Aunque a petición y bajo presión de los Señores Feudales las relaciones comerciales siguen intactas, las políticas y personales entre los líderes se tambalean. Uzushiogakure y Amegakure trabajan juntos en una Alianza Tormenta-Espiral, y se mantienen ocupados realizando operaciones de investigación y derribo contra Kurama y su ejército y contra el grupo criminal Dragón Rojo, a quien comienzan a considerar una amenaza muy seria. Se han enviado peticiones de pega de carteles con las recompensas y el aspecto de todos los miembros conocidos a todos los países, aunque el País del Agua se niega a colaborar... ni a dar respuesta alguna a la petición. Los ninja controlan de forma estricta los puertos de las diferentes capitales y lugares de entrada marítima a sus países de origen, y desbaratan cualquier fábrica o distribuidora de omoide a la que puedan echar el guante.

Los Gebijuu siguen provocando estragos y ocupando a los shinobi de tanto en tanto. Se ha descubierto que estas bestias han sido creadas por Kurama y por sus secuaces. Uzushiogakure y Amegakure han decidido colaborar con los demás bijuu contra Kurama y transmitir a sus aldeanos y shinobi la necesidad de dejar atrás todas las nociones preconcebidas sobre estas bestias de chakra. No obstante, las ideas de los Tres Primeros Kage están muy arraigadas y hay aún gente a la que no le agrada del todo esta idea... a todos los problemas externos se le suma ahora uno interno: el surgimiento de grupos rebeldes o terroristas que se niegan a aceptar el cambio de paradigma.

En medio de estas turbulencias, se está celebrando una nueva edición del famoso Torneo de los Dojos a petición de los Señores Feudales. Ninjas de todas las aldeas conviven durante un tiempo en el Valle de los Dojos, y participan en un certamen de peleas de exhibición.
Una vida y dos realidades
Umikiba Kaido Sin conexión
Miembro de Sekiryū
Dragón Rojo
Nivel: 27
Exp: 18 puntos
Dinero: 4950 ryō
#1
El antiguo cuarto de Shaneji era probablemente una de las habitaciones mejores acondicionadas de todos los Ryūto. Poco había tenido que hacer Kaido para hacer de aquél agujero un sitio más ameno, pero aún así Akame no dejaba de tener algo de razón cuando solía quejarse de lo estúpidamente prehistórico que le suponía tener que vivir en una puta caverna. La buena noticia es que, quizás, la situación les estaba a punto de cambiar muy pronto. Y si queréis enteraros, lo mejor será buscar allí en lo que se esconde tras la niebla.

Hacía calor. El cuerpo inerte del Dragón más joven yacía postrado en la cama, envuelto como una momia en un par de sábanas. Tenía el brazo cogido por una vía que le hidrataba. Parecía dormido, y lo cierto es que llevaba un par de semanas fuera de sí. En coma. Los pronósticos eran diversos. Lo cierto es que Dragón Rojo carecía de un médico de vocación, más allá de la experiencia con la que Kyūtsuki y Otohime habían salvado a Ryū después de los acontecimientos del Kaji Saiban. Lo que ellas decían, y con razón, es que ahora todo dependía del mismísimo Kaido. De él, y de su voluntad. De querer vivir. De querer despertar.

Los días pasaban. Hasta que una tarde de Verano...

Él abrió los ojos. La visión le parecía más un vidrio empañado, pero de a poco fue recobrando visibilidad. No sabía bien en dónde estaba, ni qué día era. Realmente no recordaba nada. ¿Qué había pasado?...

Pequeños vestigios en forma de recuerdos volvieron de pronto a su cabeza y el cuello le dolió de pronto. ¿Un golpe? sí, uno muy fuerte. Recordó el fuego y las brasas. Rememoró la figura bíblica del despertar de un dragón...

Ryū...

No.

Ryūnosuke.

Escuchó la puerta abrirse. ¿Quién era? ¿su mentor?

No. Era alguien más.
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