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La asombrosa reapertura de un par de cosas importantes - Versión para impresión +- NinjaWorld (https://ninjaworld.es) +-- Foro: Amegakure (https://ninjaworld.es/foro-amegakure) +--- Foro: Calles de la Aldea (https://ninjaworld.es/foro-calles-de-la-aldea--68) +--- Tema: La asombrosa reapertura de un par de cosas importantes (/tema-la-asombrosa-reapertura-de-un-par-de-cosas-importantes) |
RE: La asombrosa reapertura de un par de cosas importantes - Amedama Daruu - 22/10/2018 Daruu entrecerró los ojos y apretó la mandíbula. Rio con rabia, y esgrimió una sonrisa desafiante digna de los colmillos afilados de su otro compañero, Umikiba Kaido. —No me recuerdes nada, no hace falta —dijo—. Cuando vuelvas de ese examen con la placa plateada, volveremos a tener un combate. A ver si para cuando te patee el culo sigues fanfarroneando conmigo de esa manera. ¡Jum! El muchacho se dio la vuelta con la bandeja bajo el brazo y volvió a sus quehaceres a buen ritmo. —Dios, ni se te ocurra perder contra ese imbécil, Ayame —masculló Zetsuo. RE: La asombrosa reapertura de un par de cosas importantes - Aotsuki Ayame - 22/10/2018 Como no podía ser de otra manera, la provocación de Ayame pinchó a Daruu como una abeja en el culo. El muchacho entrecerró los ojos y soltó una risa sardónica ensombrecida por la rabia. Durante un instante, aquella sonrisa le recordó a otra persona: una mucho más azul. —No me recuerdes nada, no hace falta —le espetó—. Cuando vuelvas de ese examen con la placa plateada, volveremos a tener un combate. A ver si para cuando te patee el culo sigues fanfarroneando conmigo de esa manera. ¡Jum! Y con aquel último desafío, el chico se fue con la bandeja bajo el brazo. Ayame lanzó un largo y tendido suspiro. En menudo lío se acababa de meter. Se le estaban acumulando los desafíos. —Dios, ni se te ocurra perder contra ese imbécil, Ayame —dijo su padre entonces, y ella le miró durante unos segundos por encima de su copa de chocolate, a la que había vuelto sin demora. —Lo intentaré. Si no, tendré que soportarle durante varias semanas como mínimo —se rio entre dientes. Sin embargo, de un momento a otro su rostro volvió a esgrimir un gesto serio. Terriblemente serio—. —Y, cuando tenga esa placa plateada, tú y yo también ajustaremos cuentas. Aotsuki Zetsuo clavó sus iris aguamarina en los de ella, y la kunoichi le abrió todas las puertas. Entonces, la comisura de sus labios se curvó en una sonrisa y el hombre cerró los ojos con una sola risa, seca. —Ya veremos, niña —respondió, antes de girar el cuello—. ¡Kiroe! ¡Ponme una jodida taza de café solo! ¡Sin azúcar y oscuro como una medianoche sin luna! Ayame, con una risilla, se llevó otro bollito a la boca. El negro pasado de la pastelera se había disuelto y ahora el futuro se abría brillante, cargado de posibilidades y desafíos para todos los allí presentes. |