![]() |
|
Al lado de la Costa del Remolino - Versión para impresión +- NinjaWorld (https://ninjaworld.es) +-- Foro: Uzushiogakure (https://ninjaworld.es/foro-uzushiogakure) +--- Foro: Costas del Remolino (https://ninjaworld.es/foro-costas-del-remolino) +--- Tema: Al lado de la Costa del Remolino (/tema-al-lado-de-la-costa-del-remolino) |
RE: Al lado de la Costa del Remolino - Uzumaki Eri - 21/03/2020 ¿En qué se estaba enfocando ella? En lo mismo que llevaba entrenando desde que se graduó: Raiton y Fuuinjutsu. Le había dado una oportunidad al Doton, sobre todo cuando Nabi se empeñó en enseñarla, pero a veces le suponía un martirio, y no sabía si era por el elemento, o por la presión del chico para que mejorase. Aunque luego recordaba como, siempre; terminaba elogiándola aunque no hubiera alcanzado mejoría alguna aquel día. —La verdad es que sigo con el Fuuinjutsu y el Raiton, además, mi hermano me está ayudando con algunas técnicas del Clan, así que sigo en mi línea —informó, señalándose—. Ah, sí —recordó que hacía un año más o menos, su madre le había enseñado su especialidad, pero tampoco había avanzado mucho—. Me inicié en Genjutsu hará... Un año, más o menos, pero lo básico y necesario para salir de algunos que ya conozco... No estoy a tu nivel, Señor Uchiha, pero intento apañármelas. RE: Al lado de la Costa del Remolino - Uchiha Datsue - 21/03/2020 Bueno, tampoco es que Datsue se considerase un maestro de las ilusiones. Aunque no podía decir que se le daban mal, ni mucho menos. —Anda, pues eso está bien. Eso está muy bien. La verdad, si llego a ser Uzukage, me plantearé seriamente pedir como requisito saber utilizar el Genjutsu Kai para graduarse. Me parece tan importante como un buen Kawarimi, y hay demasiado ninja que se descuida en esa rama. »Oh, y hablando de técnicas chulas. ¡Mira que aprendí hace unos mesecillos! Datsue podía decirle el nombre de la técnica, y Eri sabría perfectamente cuál era. Pero, ¿acaso una imagen no valía más que una palabra? ¿Acaso no tenía más gracia mostrar que contar? Fue por eso que Datsue le enseñó la palma de una mano. Sobre ella, empezó a surgir un pequeño remolino de chakra turquesa. Dicho remolino se convirtió en esfera, y empezó a crecer y a crecer y a crecer. Tanto que Datsue tuvo que levantar el brazo para que la esfera siguiese ensanchándose por encima de su cabeza. Tanto que llegó a ser tan grande como él mismo. —¿¡Qué te parece!? —exclamó, con júbilo, justo antes de hacerla desaparecer sin colisionarla contra nada. No quería destrozar ningún árbol o, peor aún, el propio portal de su casa. RE: Al lado de la Costa del Remolino - Uzumaki Eri - 21/03/2020 Eri sonrió al escuchar como Datsue, si llegaba a ser Uzukage, pediría como requisito para la graduación de un genin aprender el Kai. Era algo esencial que por desgracia mucha gente no conocía y que podía salvarle de muchos aprietos. Pero la conversación no quedó ahí, sino que Datsue, sonriente cual crío al enseñar a su madre su primera voltereta, le informó de una técnica que había aprendido meses atrás. Eri arqueó ambas cejas y esperó a que su amigo hiciera una demostración. Para su sorpresa... «¡El Rasengan!» En la palma de la mano de Datsue residía una esfera de chakra que giraba a toda velocidad, de color turquesa. El chico parecía orgulloso de lo que había logrado y, no obstante, ahí no paró, sino que hizo crecer aquella bola por encima de su cabeza, haciéndolo más y más grande. —¡Qué pasada! —Ella había aprendido a hacer aquello hacía bien poco, cuando experimentó una noche de puro aburrimiento a las afueras de un pueblo que investigaba. Pero su Rasengan había sido pasado directamente de Hanabi a ella, ¿acaso...? —. ¿Cuándo lo aprendiste? —preguntó, de nuevo con su curiosidad a flote. RE: Al lado de la Costa del Remolino - Uchiha Datsue - 21/03/2020 —¡Qué pasada! —¿Verdad que sí? Es la hostia, tía. La puta hostia. De las técnicas más molonas que sé hacer, sin duda alguna —dijo, orgulloso. Bonita y letal, así debían ser todos los jutsus. —¿Cuándo lo aprendiste? —Pues hace bien poco, tía. A principios de invierno del año pasado. Me la enseñó Raito-sensei. Si nos toca enfrentarnos en el torneo ese, si vamos, ¡te reto a entrechocar nuestros Rasengans en pleno combate! Uff... Ya estoy viendo a la gente levantarse de sus asientos, con el corazón en un puño. Qué visión sería esa. ¡Qué visión! RE: Al lado de la Costa del Remolino - Uzumaki Eri - 22/03/2020 A veces, las opiniones de Eri diferían con las del mundo, no solía coincidir con mucha gente, es más; discutía a menudo por ello, pero en aquel momento y lugar, tenía que admitir que Datsue tenía toda la razón del mundo al referirse al Rasengan como una de las técnicas más molonas. Era fuerte, pero a la vez se podía maniobrar con ella. Y bueno, siempre podías destrozar sitios con la gran bola que acababa de formar él. Escuchó atentamente como le explicaba que lo había conseguido dominar a principios del invierno pasado, al parecer se lo había enseñado su sensei. «¡A mí me lo enseñó Hanabi, já, ¡jódete, Datsue!» Y ahora, Datsue soltó la bomba. «¿Entrechocar Rasengan?» Sin duda aquella imagen sería digna de espectáculo, pero también se harían daño, mucho daño; y destrozarían parte del escenario. Pero claro... —¡Primero nos tiene que tocar juntos! —exclamó ella—. Mira, eh, no me pongas los dientes largos Datsue, a ver si luego vamos a tener que partirnos la cara de verdad... Y no saldré viva... —se lamentó. RE: Al lado de la Costa del Remolino - Uchiha Datsue - 22/03/2020 Datsue rio, ante la exageración de Eri. —Anda, quita, quita. Que todavía recuerdo nuestro último enfrentamiento. Entre tú y Nabi me partisteis la cara. —Más literalmente de lo que le gustaría. Suspiró. El sudor se había secado en su cuerpo y pedía una ducha a gritos. Eso, y tomarse su batido post-entreno, que falta le hacía también. —Bueno, ¿entonces quedamos un día para ese entreno con el Raiton? RE: Al lado de la Costa del Remolino - Uzumaki Eri - 22/03/2020 No quería recordar esa pelea porque al final lograron enfurecer a Datsue y seguro que habría sido capaz de destrozar el Estadio de Celebraciones si no se lo hubieran impedido. Suspiró, la verdad era que luchar con él daba bastante respeto y miedo. —Bueno, ¿entonces quedamos un día para ese entreno con el Raiton? Eri asintió. —Sí, puedes avisarme cuando quieras, la verdad es que últimamente estoy libre, además; intentaré enviarte un mensaje cada vez que vaya de misión, así no tengo que abusar del sello, que, por cierto, la próxima vez que nos veamos deberíamos renovarlo —recordó, señalándoselo—. Así que ya sabes, mi puerta está abierta, para ti, Urami y Datsuse. RE: Al lado de la Costa del Remolino - Uchiha Datsue - 22/03/2020 Algo dicho por Eri le hizo carraspear. —Ehm, sí, sí… Claro. —Carraspeó de nuevo—. Llevas razón. Para la próxima lo renovamos sin falta. Bueno, pues te dejo que hagas ese entrenamiento matutino. Yo voy a ducharme y prepararme algo de comer, que me muero de hambre. Y de sed. —Ha estado muy bien verte, joder. No podemos prolongar tanto estos reencuentros, que siempre nos pasa igual. Y con Nabi lo mismo. Tenemos que acordarnos de quedar con él en verano, cuando vuelva. Entregó la placa… —sacudió la cabeza—. Si es que todavía no me lo creo. Datsuse, que ya se había colado por el portal, llevaba un rato ladrándole. Datsue sabía bien el porqué: quería de una vez su ración. —Cuídate mucho, ¿hmm? RE: Al lado de la Costa del Remolino - Uzumaki Eri - 23/03/2020 «Pobrecito, a lo mejor con estos cambios de temperatura se ha resfriado» pensó la pelirroja al escuchar los carraspeos del chico, quizá había cogido frío... —Pues entonces ya nos veremos —alegó mientraas asentía y levantaba la mano para despedirse—. Echaba de menos hablar contigo, Datsue, pero ahora toca comer algo, tus tripas te rugen. Pronto, seguro, podrían volver a reecontrarse con Nabi. —Dale tiempo —pidió, refiriéndose a su amigo Inuzuka—. Creo que es porque le cuesta digerir las cosas, pero seguro que vuelve, además; en cuanto tengas el sombrero seguro, no, segurísimo que vuelve, confía. le guiñó un ojo y comenzó a alejarse mientras veía al Uchiha acercarse al portal donde un demandante Datsuse aguardaba la llegada de su amo. —Cuídate mucho, ¿hmm? —¡Y tú también! ¡Nos vemos pronto! Y se alejó, buscando comenzar de una vez sus entrenamientos con una sonrisa de alegría dibujada en su rostro. |