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El velo de Amanozako - Versión para impresión +- NinjaWorld (https://ninjaworld.es) +-- Foro: País de la Tormenta (https://ninjaworld.es/foro-pais-de-la-tormenta) +--- Foro: Campos y Montañas de la Tormenta (https://ninjaworld.es/foro-campos-y-montanas-de-la-tormenta) +---- Foro: Shinogi-To (https://ninjaworld.es/foro-shinogi-to) +---- Tema: El velo de Amanozako (/tema-el-velo-de-amanozako) |
RE: El velo de Amanozako - Yamanaka Karamaru - 27/02/2020 Varios minutos se quedó el amejin congelado frente al mapa llevando la mirada de una punta a la otra. Poco entendía pero le resultaba sumamente curioso como tenía armado aquel tablón el antiguo, o actual, habitante de aquel departamento. Los textos los pasaba muy por encima, no tenía el tiempo para hacerlo con calma, pero cierta palabra se quedó congelada en su cabeza. Estaba claro que el "Amanozako" era la cruz en el mapa que indicaba el tesoro y Karamaru estaba parado justo encima. «Vamos, vamos, hay que seguir, no te quedés boludo» Cajones arriba, cajones abajo. Libros mugrientos sobre muebles, hojas sueltas en el suelo. El shinobi pasaba de punta a punta, de arriba a abajo, tratando de encontrar aquel cuaderno. Había puesto las rodillas en el suelo para acercar la luz a una hoja que parecía estar en blanco cuando de reojo un brillo que no había visto antes le llamó la atención. Apurado y curioso por partes iguales se abalanzó ante aquella pequeña caja fuerte cerrada con candado. Y es que el candado era el gran problema de cualquier robador y por eso antes siquiera de probar de romper el seguro tanteo a ver si el peso de la bóveda era lo suficientemente liviano como para poder transportarlo. Con eso podría dedicarse unos minutos más a buscar otra cosa de interés y dejar la caja fuerte junto a la puerta para tomarla al irse. RE: El velo de Amanozako - Hanamura Kazuma - 27/02/2020 Karamaru hizo un primer tanteo de la caja y sus características. No le fue muy difícil notar que era demasiado pesada para llevarla consigo (típico de las cosas hechas con hierro colado). Existía la posibilidad de que juntos, él y Kazuma, pudiesen llevarla; pero aquello le planteaba dos problemas probables: el primero era que, si la madera podrida de uno de aquellos escalones fallaba en medio del transporte, la caja les llevaría consigo; el segundo era que con aquel peso no podrían correr o huir si lo necesitaban, cosa más que probable si andaban con una pequeña caja fuerte en la zona mala de la ciudad. Viendo más de cerca la caja, se podía apreciar que el candado era bastante robusto. Necesitaría de dos kunais y de toda la fuerza de ambos brazos para abrirla, y lo necesitaría pronto: ¡Plaf! Se escuchó que provenía del pasillo y que parecía como si alguien hubiese caído al suelo. —Esto… Karamaru-san —llamo Kazuma desde el otro lado de la puerta—. Creo que deberías darte prisa, los vecinos han venido a hacernos visita… y son bastantes. RE: El velo de Amanozako - Yamanaka Karamaru - 3/03/2020 «Puta, quedé en pija.» En un segundo pasó de pensar en dedicarle más tiempo a la búsqueda a llenarse de ansiedad para irse de aquel lugar lo antes posible. No podía cargar aquella bóveda, tampoco tenía tiempo para encontrar una llave y no se cruzaba por su mente tratar de forzar una cerradura que estaba preparada justamente para esas cosas. Era jugársela a aquello sea lo que andaban buscando, al menos algo de valor debería de tener dentro. — Entrá, vení, rápido.— Karamaru llamó rápido a su compañero para que lo acompañara adentro de la habitación 53 y dejara descubierta la entrada— Tengo una idea. En pocas palabras le comentó que aquel lugar era el que buscaban y en que andaba en lo correcto, aunque ya habiendo pasado por el lugar Kazuma poca duda tendría. Pero luego iría a su brillante, en la teoría de su cabeza, idea. — No encontré una mierda, y no tenemos tiempo para un carajo. Lo único piola es la cosa de ahí.— señalo con un poco de resignación la caja fuerte— La verga esa no se abre, y pesa un huevo, pero es lo único que encontré que puede llegar a tener algo que sirva. La idea: hay un ventanal. Karamaru dejó una pausa para que su plan se cuente solo, para que su compañero una los hilos. — Agarramo' la cosa esta, la tiramos por la ventana esa y si se rompe se rompe. En teoría si solo buscamos un cuaderno, y llega a estar ahí adentro no lo debería de pasar nada... espero. Después nos la tomamos por ahí rápido, agarramos lo que sea que haya quedado en el piso y nos re tomamos el palo a los pedos. Hablaba con una gran sonrisa en su rostro ilusionado de que su plan cuajara en la cabeza del kusajin. No estaba del todo convencido pero la única manera que encontró para evitar conflictos al no quedarse buscando por un cuaderno que él no había podido encontrar hasta ahora. Quedarse más tiempo en aquel lugar podía ser riesgoso y ese adjetivo no era justamente el preferido del morocho. RE: El velo de Amanozako - Hanamura Kazuma - 3/03/2020 —Entrá, vení, rápido —le llamo Karamaru. El peliblanco arrojo unos cuantos golpes hacia la oscuridad con su bokken y se apresuró a entrar al apartamento. Se le podía ver agitado, sosteniendo en alto su espada de madera en la mano derecha y un pedazo de pasamanos en su izquierda. Tomo el garrote improvisado y aporreo algunas manos que trataban de colarse por la hendidura, para luego atravesarlo en donde solía estar el enorme pasador de hierro de la puerta. —No encontré una mierda, y no tenemos tiempo para un carajo. Lo único piola es la cosa de ahí. —Señalo con un poco de resignación la caja fuerte—. La verga esa no se abre, y pesa un huevo, pero es lo único que encontré que puede llegar a tener algo que sirva. La idea: hay un ventanal. —No entiendo —dijo agitado y confundido, intercalando miradas entre Karamaru, la ventana misteriosa y la puerta que amenazaba con venirse abajo. —Agarramo' la cosa esta, la tiramos por la ventana esa y si se rompe se rompe. En teoría si solo buscamos un cuaderno, y llega a estar ahí adentro no lo debería de pasar nada... espero. Después nos la tomamos por ahí rápido, agarramos lo que sea que haya quedado en el piso y nos re tomamos el palo a los pedos. —Eso es una locura… —dijo alternando de nuevo la vista entre sus tres preocupaciones—. Pero me parece interesante: hagámoslo. Era una lástima que los muchachos combinasen tan poca fuerza, puesto que la caja se movía con la lentitud de un cadáver, uno gordo y pesado. En cierto momento, mientras la desplazaban lentamente por la sala, en medio del errático golpear en la puerta y goterones de sudor, Karamaru notaria como pisaba algo blando y grande. Hubiese podido pensar que era un cojín perdido, si no fuera por el… ¡HIIIIC! …de una enorme rata que se retorció bajo su pie y que decidió defenderse arremetiendo y enfrascándose en franca lucha con su pierna, chillando y arañando como solo su especie y tamaño conejuno le permitían. RE: El velo de Amanozako - Yamanaka Karamaru - 7/03/2020 — ¡LA CONCHA DE TU MADRE!-- exclamó al primer arañazo del roedor. No tenían suficiente con estar buscando algo que se hacía difícil de encontrar, no era suficiente con vaya a saber cuántas personas que los estaban persiguiendo sin muy buenas intenciones, no era suficiente con tener que trasladar una puta caja fuerte más pesada que un edificio. No, no lo era, tenía aparecer una amable rata en el medio del camino para decorarle la pierna. Varios gritos y puteadas siguieron, Karamaru soltó la bóveda y comenzó a pegar saltos y revolear la pierna intentando sacarse al animal de encima. Ojeaba la puerta nervioso de estar perdiendo tanto tiempo, desesperado. Pateó paredes en busca de aplastarla, la buscó con la mano para tratar de empujarla y sacarla aunque no fuese del todo suficiente. Si se la sacaba de encima seguramente volvería a por un segundo round y un KO de su pierna. Tenía que hacer todo lo posible para no caer al piso, era la opción fácil para intentar sacársela, pero su cara correría un gran peligro. — ¡Ayúdame, boludo! ¡Sacame esta mierda, sacámela!— gritaba ya sin pensar mucho ni en la bóveda ni la puerta, nervioso y asustado a partes iguales. RE: El velo de Amanozako - Hanamura Kazuma - 8/03/2020 —¡Karamaru! —le grito Kazuma una vez, que al parecer no fue suficiente—. Karamaru, ya se fue. La rata había lanzado unas cuantas dentelladas y luego había huido con la velocidad que caracteriza a los de su especie. En aquella penumbra no podría verse su camino de retirada, pero el sonido de varias cosas tropezadas y un vidrio rompiéndose eran una buena evidencia de que se alejaba. —La puerta no aguantara mucho más —dijo cuándo la misma crujió ominosamente—. La caja… Debemos apurarnos con la caja. Era una suerte que la estuviesen llevando cerca del suelo, y que la caída no la dejara clavada en la madera. Aun así, necesitarían de toda la fuerza y el escaso tiempo del que disponían para llevarla hasta la ventana. RE: El velo de Amanozako - Yamanaka Karamaru - 9/03/2020 — Rata de mierda, la puta madre, que cosa hija de puta chabón, como las odio, así chiquititas y todo y te hacen re contra re verga las muy putas— se susurraba a si mismo luego del grito de aviso de Kazuma. Tal vez había sobreactuado al punto de ni darse cuenta si seguía clavada a su pierna o no, pero mejor estar seguro antes de dejarla más tiempo de lo debido. Sobretodo con lo poco que le gustaba tener a Karamaru un bicho colgado del cuerpo. — Dale, dale, mandale que nos la re tomamo' de acá, vamos.— se apuró en volver a tomar su lado de la caja rengueando un poco con su pierna. No sabía que tan lastimado estaba pero casi por reflejo a estarlo actuaba como si lo estuviera. Solo tenía que hacer un único esfuerzo de revolear la bóveda a través del cristal e irse de aquel lugar sin enfrentarse a nadie. Si ya las tenían desfavorables antes ahora, con una pierna tocada y los brazos cansados, sería bastante peor. Rezaba en su interior que aquel cuaderno estuviera en la caja fuerte y no se estaban llevando un poco de dinero, aunque no podía decir que le vendría mal. — Dale, dale, dale, dale, que ya llegamos, un toque más, esfuerzo, dale, vamo'— repetía para ambos a modo de arenga, aunque más lo necesita Karamaru para él mismo con los nervios que llevaba encima. RE: El velo de Amanozako - Hanamura Kazuma - 9/03/2020 El esfuerzo les llevo lentamente hasta la ventana, plantados sobre una vieja cama que les invitaba a dar un cielo oscuro y lluvioso. Se limitaron a utilizar todas las fuerzas que les quedaban para arrojar la caja hacia la negrura. Kazuma se quedó contemplando aquel abismo silencioso, esperando escuchar algo. De pronto, un sonido atravesó la noche; similar a un pico de hierro reventado contra la roca. —Bien, ha dado contra el suelo duro —dijo, aliviado de que no cayese en lodo. Miro a su compañero para hacerle un gesto de aprobación, y entonces pudo contemplar sus rasgos. Aquello, de algún modo, le pareció extraño; porque hacia un rato no había luz suficiente para distinguir algo más allá de una silueta. Fue entonces cuando se giró hacia la sala y aprecio como el fuego comenzaba a crecer y engullir todo el papel abandonado: la rata, en su huida, había derribado y roto la lámpara que habían llevado consigo. Y, como suele ser, las desgracias vienen en grupo; pues la puerta cedió y un grupo de maleantes entro para hacerles compañía. RE: El velo de Amanozako - Yamanaka Karamaru - 9/03/2020 Ese dulce ruido de un trabajo terminado a tiempo justo tras la presión. Sin que la puerta caiga, sin que las ratas los comieran vivos, la caja fuerte ya estaba en el suelo lista para ser retirada por los gennin e irse a un lugar seguro para ver cómo abrirla. Sería un viaje largo y cansador pero al menos lo más peligroso, o eso esperaba, ya había pasado. Ahora el problema lo tenían a sus espaldas. La puerta había cedido, varias personas se apresuraban a su interior iluminados por las llamas que habían comenzado a surgir casi al mismo tiempo. Un infierno que acrecentó los nervios de Karamaru que ante tal imagen no podía esperar a salir de aquel lugar lo antes posible. — Nos vamo' a la mierda amigo, yo acá no me quedo más que si no somos boleta. Poco le importaba ya si Kazuma tenía alguna duda, alguna cuenta pendiente, algo por hacer o recoger, el amejin terminó de hablar y se apuró a seguir el camino de la bóveda hacia abajo concentrando chakra en sus pies. Solo rezaba para ninguno de aquellos maleantes pudiera hacer lo mismo y se quedarán todos en aquel pequeño infierno que habían desatado. RE: El velo de Amanozako - Hanamura Kazuma - 10/03/2020 —Te sigo —respondió Kazuma mientras abandonaba el apartamento. La noche le recibió con frialdad mientras se deslizaba por la fachada del edificio. Estaba tan oscuro que apenas podía distinguir la figura de Karamaru, aunque por momentos miraba hacia arriba, hacia aquel apartamento que a cada momento emitía más luz a través de su ventana. De tal forma, quizá por las enormes cantidades papel y madera, el fuego que emanaba del quinto piso era suficiente como para permitirles buscar la razón de todos esos problemas. —Aquí esta —dijo en cuanto la encontró. La caja fuerte había golpeado directamente una roca que sobresalía del suelo y estaba completamente arruinada; pero la puerta estaba abierta y su contenido parecía intacto. Se trataba de un saco de lona con varias cosas dentro, demasiadas como para revisarlas allí mismo. —Creo que esto es todo —dijo cerrando el saco y revisando los alrededores para asegurarse de no dejar nada—. Vayamos al restaurante y revisemos esto con un poco más de calma. Ciertamente, la noche, la lluvia y el fuego que comenzaban a salirse de control eran un motivo lo bastante poderoso para que se retiraran a un sitio más seguro. ***
—Bien, veamos cual fue el botin —dijo en cuanto estuvieron de vuelta en el restaurante, que por lo visto seria su base de operaciones. Kazuma se quitó el haori y lo coloco en una silla para que se secara, imaginándose que así debían de sentirse los mafiosos luego de dar un golpe, luego de huir a través de un laberinto de calles húmedas y oscuras, cuando llegaba el momento de contar las ganancias. Ansioso, abrió el saco y vertió el contenido sobre la mesa, dejando que cayesen frente a su compañero una especie de diario envuelto en láminas de cuero, un sobre muy gordo, un objeto extraño envuelto en fibras de coco y un montón de documentos y pequeñas baratijas. Entre tantas cosas, al peliblanco le llamo la atención una especie de navaja plegable que parecía sin usar. Mientras, Karamaru podría investigar aquello que más le llamase la atención. RE: El velo de Amanozako - Yamanaka Karamaru - 14/03/2020 «Espero que puedan solucionar el tema del fuego rápido, tampoco era la idea cagar a las otras casas también» La cabeza del amejin andaba un poco perdida en aquella consecuencia de su infiltración mientras volvían a lugar seguro junto a su compañero. Tal cómo había dicho no tardó en tomar esa decisión apenas Kazuma había tomado el contenido que yacía dentro de la bóveda. Lejos de la oscuridad, de los nervios, del peligro, y de la adrenalina con la que se habían cargado Karamaru se sentó en aquel restaurante frente al kusajin largando un suspiro relajado. Ahora era cuando comenzaba a sentir todo. El cansancio, el ardor en su pierna, su piel mojada, una respiración normal y una vista que empezaba a acostumbrarse a la luz. Si fuese por una parte de él se tomaría un tiempo de descanso, pero la otra le picaba la cabeza para solucionar el problema cuanto antes en pro del bienestar de sus familiares. Kazuma estaba del lado de no descansar. — A ver...— largo en tono cansado tratando de seguirle el ritmo. Varias cosas cayeron sobre la mesa, entre ellas el cuaderno que muy probablemente era el buscado. El peliblanco se entretendría con un cuchillo pero Karamaru se pondría a tomar las hojas de documentos que había, pegarles una hojeada rápida y ver de descartarlas para hacer lugar en la mesa. Lo misma haría con algunos objetos que no guardaban relación alguna en su búsqueda para finalmente terminar en un sobre grande que llamó a la curiosidad y el amejin no se resistió a abrirlo para consultar su contenido. RE: El velo de Amanozako - Hanamura Kazuma - 14/03/2020 La mayoría de los documentos eran informes de las fuerzas de seguridad de distintas localidades del país. Unos eran investigaciones de carácter policial, mientras que los otros eran testimonios de víctimas o testigos. Todos hacían referencia, o tenían como protagonista, a la agrupación conocida como Velo de Amanozako. —Un trasfondo bastante turbio para ser gente dedicada al entretenimiento —confeso mientras ojeaba los papeles y los acomodaba. Mientras tanto, Karamaru habría un sobre gordo y pesado. Dentro había un fajo de billetes de alta denominación, junto con una nota que decía “Para: Yoshihiro”. —Esto debe ser lo que buscamos —dijo el peliblanco mientras tomaba el diario y se sentaba. Dejaría que su compañero contase el dinero, mientras él se dedicaba a ojear las páginas de aquel misterioso cuaderno. Así pasaría alrededor de media hora en absoluto silencio, leyendo página tras página. Finalmente, cansado, se detuvo se dirigió a Karamaru. —Dale un vistazo a esto —dijo, marcando dos páginas distantes entre sí y entregando el diario. Pagina 53:
Me ha costado mucho dinero y el ganarme un par de enemigos, pero finalmente me he hecho con la pata de mono. Según mis averiguaciones es un objeto místico que concede deseos a cambio de maldiciones. Dichas maldiciones pueden ser evadidas por los entendidos en la materia, razón por la cual el Velo la ha estado buscando. Esto me proporciona un elemento de negociación para cuando me encuentre con ellos. Mientras tanto, el perito que me confirmo su autenticidad dijo que la envolviera en fibras de coco y la mantuviese lejos de la vista y posibles tentaciones. Pagina 62: Por fin he logrado ponerme en contacto con la gente de Yoshihiro… Son personas peligrosas que trabajan en el bajo mundo, pero son los únicos que pueden proporcionarme las entradas para uno de los eventos del Velo. Mi propuesta fue aceptada sin mucha dificultad, pero el precio que me piden es exorbitante… Por ahora me mantendré investigando mientras consigo el dinero necesario. —¿Qué opinas? —pregunto finalmente. RE: El velo de Amanozako - Yamanaka Karamaru - 19/03/2020 — Asumo que eso debo de ser la...— volvió a leer— pata del mono. Había tenido un rato largo para ordenar papeles, correr baratijas y que se le pasase la emoción por encontrar tanto dinero entre sus manos. Gran parte del tiempo en el cual Kazuma estuvo leyendo el amejin se quedó mirando las paredes imaginando en qué gastarse cada uno de esos billetes. Tras media hora, su cabeza ya estaba de vuelta en el caso. — A ver, dijo un ciego. La pata esa da deseos.... osea…. da deseos. Ya empezamos medio raro pero bueno, a como están las viejas no estamos muy como para ir juzgando y dudando de las cosas. A este punto me creo que los chanchos vuelen. Pero da maldiciones, salvo que tengas idea de cómo viene la mano y entonces no tenés una mierda pero el deseo te lo re ganas. Muy trámbolico todo. Se rascó la barbilla re-leyendo el segundo párrafo que le habían marcado. — Entiendo que quería ir a ver a los del Velo para negociar con esta cosa, y con esto compraba su entrada. Bastante demandados tienen que ser para valer tanto, la verdad. ¿Tenemos alguna otra referencia de este Yoshihiro? Podría ser nuestra entrada a los locos estos. RE: El velo de Amanozako - Hanamura Kazuma - 19/03/2020 —¿Tenemos alguna otra referencia de este Yoshihiro? Podría ser nuestra entrada a los locos estos. —Vamos a ver —dijo tomando el diario y buscando alguna pista—. Aquí hay algo: dice que lo podemos encontrar al oeste de la ciudad, en un sector comercial llamado Látigo, dirigiendo una casa de empeños llamada La tuna de oro. »Interesante… Supongo que nuestro siguiente paso será continuar en donde se quedó el autor del diario. RE: El velo de Amanozako - Yamanaka Karamaru - 21/03/2020 — El Velo este va a tener que convertirse en una agencia de turismo. Los hijos de putas no están haciendo patear todo Shinogi-To. Espero que las viejas nos aguanten. En su posesión quedarían al final aquel diario, la pata de mono y los billetes. La tríada de objetos importantes. El primero para ellos, el segundo para el Velo, el tercero para Yoshihiro. El camino hacia adelante se hacia más claro ahora y Karamaru podía sentir que por más problemas que encontraran en el medio no estaban tan lejos de encontrar a los elusivos de Amanozako. — Supongo que habrá que ir yendo, no ganamos nada con esperar. Rezá por que encontremos al chabón. Se puso los billetes en el bolsillo interior de su chaqueta y movió las fibras de coco en dirección a Kazuma para que se la guardaba. Uno y uno, separando las cosas importantes ante cualquier eventualidad. En su cabeza ya sonaba aquel tema de sus tierras de poco valor musical pero que prendía las fiestas de sus primos en las noches. Solo una palabra faltaba para envenenar la mente con una melodía pegajosa. «Látigo, látigo, papi dame látigo» |