Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#40
—Ugghhh, ¡maldito pez!

Maldito pez, claro. Pero se iba a cagar a tres bandas cuando se diera cuenta de que la inocente y pequeña fémina del grupo era la que se animaría a arrojar lo que para todos supuso ser el golpe final. Con la fuerza que ya hubo demostrado anteriormente, su menudo brazo cargó contra el Dientes de sable; y el tiburón temió por llevarse él gran parte del ataque.

Por tanto, su brazo soltó un poco el agarre y dejó que su superior de cuerpo se inclinara levemente hacia atrás. Todo para ver en primera fila como Eri se lo zurraba de un sólo hostión.

Yota pudo ver a la distancia como el puño tocó al hombre. Lo tocó, y pareció haber hecho el daño que todos esperaban. Pero para sorpresa de todos, la figura de Shinzo desapareció en súbito tras un sonoro "puff". Kaido perdió completamente el agarre y cayó al suelo, como pájaro que pierde su vuelo. Y frente a él, un bien formado tronco tomó lugar donde debería haber estado el hombre, aunque éste se encontraba estillado y destruido por las manos de la muchacha.

El tiburón abrió los ojos de par en par y volteó a ver a Eri. ¿Dónde coño estaba el tipo?

¡¿Kawarimi?!

A simple vista, lució como una sustitución. Y sólo un shinobi podía hacerlo. ¿Entonces, era Shinzo un ninja? ¿O lo fue alguna vez?...

Yota estaba a punto de averiguarlo, porque el tipo aprovechó la distracción para salir de su escondite y arremeter directamente a la espalda del arácnido shinobi de uzu. Y esta vez portaba un arma, una espadón de estilo medieval que cargaba como si fuera pluma. Y lo había sacado de quién sabe donde, pero la amenaza era certera.

El tiburón contempló el avance y debido a la distancia, no pudo hacer más que alertar a su compañero. Aunque por un milisegundo pensó en no decir nada y dejar que se lo cargaran, pero no era tan mala gente, desde luego.

—¡Yota, detrás tuyo!
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Mensajes en este tema
¡A por calabazas a Yachi! - por Uzumaki Eri - 11/01/2016, 14:02
RE: ¡A por calabazas a Yachi! - por Umikiba Kaido - 11/04/2016, 23:19


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