19/10/2016, 20:26
El pintoresco hombre no alcanzaba el metro y medio, aún entaconado en su calzado de madera, había dejado paso a los murmullos de los curiosos, para que se incitaran entre sí a saltar al agua. Maar no lo escuchó más durante unos instantes en los que se percató de un shinobi que le hablaba. Se sobresaltó al ver sus intenciones cortadas, pero ya sabía que no tenía caso, tal vez debería tratar de avanzar hacia el centro del espectáculo cuando la emoción inicial se disipara, si lo hacía.
Le sonrió al jovencito un tanto incómoda, por no saber explicar de inmediato, se encogió de hombros y miró hacia donde debería verse la piscina, luego lo vio a él una vez más y señaló con la diestra al enano flacucho que daba voces nuevamente, luego al animal tras los cristales - No es normal ver tiburones vivos en medio de las calles.- Expresó dejando al final sus palmas expuestas hacia arriba. << ¿Y esta celebración? ¿Cuál es el motivo? >> iba a preguntar, pero por como había percibido, el chico estaba tan perdido como ella de cualquier información al respecto y prefirió no hacerlo.
Pronto se escuchó al anunciante del concurso una vez más - ¡Vamos jovencita! - Apremió a alguien que estaba muy cerca del pequeño estanque y a quien las dos mujeres, entre risas fingidas, se habían acercado y una de ellas trató de tomarla del brazo. Era una joven cuya negra cabellera empapada brillaba como plata bajo la luz de la luna.
La kunoichi del clan Nara a penas podía ver las figuras entre los rostros y cabezas que quedaban difuminados por su intención de ver lo que pasaba. Se sintió impotente al no tener certeza y sintió que debería forzar su paso de otro modo. Entonces volvió la mirada al chico que estaba a su lado y le sonrió una vez más, pero esta vez lo hizo con algo de picardía que intentó fuera complicidad. - ¿No te gustaría ver lo que pasa? Si es lo suficientemente loca entrará allí y... - Sólo hasta intentar decirlo se dio cuenta de la realidad. Por un momento pensó que sería un truco para llamar la atención y mostrar el verdadero espectáculo. Pero ahora que parecía que alguien estaba dispuesto a entrar, el panorama cambiaba << será una catástrofe>>
El sujeto retaba a una kunoichi a entrar en las aguas, trataba de hacerla subir a los tablones mientras se frotaba las manos y sonreía. - Amegakure quiere ver a esta valiente kunoichi lanzarse al agua. ¡Ahora mismo! - Bajaba y subía las manos pidiendo el ánimo del público, mientras al oído de la joven una de las mujeres preguntó - Porque eres kunoichi, ¿verdad? - Su voz era aguda pero serena, aunque quizá resultaría incómodo sentir tan de cerca su aliento a sangre.
- ¿Me ayudas a avanzar? - Preguntó al recién conocido, con ojos suplicantes. << seguramente puede abrirnos paso fácilmente. Cualquiera tiene más fuerza que yo. >>
- ¡¿Nuestro pez comerá sangre ninja?! o al contrario ¡¿Tendremos una gloriosa ganadora?! - La sonrisa de aquél hombre era siniestra y grande, tanto que casi parecía que tiraba sus orejas por detrás de la cabeza.
Le sonrió al jovencito un tanto incómoda, por no saber explicar de inmediato, se encogió de hombros y miró hacia donde debería verse la piscina, luego lo vio a él una vez más y señaló con la diestra al enano flacucho que daba voces nuevamente, luego al animal tras los cristales - No es normal ver tiburones vivos en medio de las calles.- Expresó dejando al final sus palmas expuestas hacia arriba. << ¿Y esta celebración? ¿Cuál es el motivo? >> iba a preguntar, pero por como había percibido, el chico estaba tan perdido como ella de cualquier información al respecto y prefirió no hacerlo.
Pronto se escuchó al anunciante del concurso una vez más - ¡Vamos jovencita! - Apremió a alguien que estaba muy cerca del pequeño estanque y a quien las dos mujeres, entre risas fingidas, se habían acercado y una de ellas trató de tomarla del brazo. Era una joven cuya negra cabellera empapada brillaba como plata bajo la luz de la luna.
La kunoichi del clan Nara a penas podía ver las figuras entre los rostros y cabezas que quedaban difuminados por su intención de ver lo que pasaba. Se sintió impotente al no tener certeza y sintió que debería forzar su paso de otro modo. Entonces volvió la mirada al chico que estaba a su lado y le sonrió una vez más, pero esta vez lo hizo con algo de picardía que intentó fuera complicidad. - ¿No te gustaría ver lo que pasa? Si es lo suficientemente loca entrará allí y... - Sólo hasta intentar decirlo se dio cuenta de la realidad. Por un momento pensó que sería un truco para llamar la atención y mostrar el verdadero espectáculo. Pero ahora que parecía que alguien estaba dispuesto a entrar, el panorama cambiaba << será una catástrofe>>
El sujeto retaba a una kunoichi a entrar en las aguas, trataba de hacerla subir a los tablones mientras se frotaba las manos y sonreía. - Amegakure quiere ver a esta valiente kunoichi lanzarse al agua. ¡Ahora mismo! - Bajaba y subía las manos pidiendo el ánimo del público, mientras al oído de la joven una de las mujeres preguntó - Porque eres kunoichi, ¿verdad? - Su voz era aguda pero serena, aunque quizá resultaría incómodo sentir tan de cerca su aliento a sangre.
- ¿Me ayudas a avanzar? - Preguntó al recién conocido, con ojos suplicantes. << seguramente puede abrirnos paso fácilmente. Cualquiera tiene más fuerza que yo. >>
- ¡¿Nuestro pez comerá sangre ninja?! o al contrario ¡¿Tendremos una gloriosa ganadora?! - La sonrisa de aquél hombre era siniestra y grande, tanto que casi parecía que tiraba sus orejas por detrás de la cabeza.