22/10/2016, 01:59
Como respuesta a su interrogante, recibió en un primer momento un gesto basante común, la muchacha parecía estar casi tan desconcertada como lo estaba él. Seguidamente le indicaron hacía donde sería mejor dirigir su atención, al presentador y al pobre animal en cautiverio.
¿Un tiburón?
Sus ojos se abrieron de par en par casi en el instante en que hizo contacto visual con la criatura, entre muchos del os espectadores se encontraban niños, niños muy jóvenes, de esos que un tiburón podría usar como plato de entrada antes de intentar comerse un plato lleno de habitante de Amegakure.
¿Qué... estas...?
El shinobi no lo había llegado a notar en el primer momento, pero parecía que la kunoichi no estaba haciendo uso del lenguaje común para expresarse sino que echaba mano a las señas, en el literal sentido de la palabra, para comunicarse con Mogura.
Escuchó nuevamente al hombre pero esta vez sus palabras iban dirigidas a una persona en particular. Apartando a la gente con una de sus manos y la ayuda de su paraguas, llegó a hacer un hueco que le permitiese tener una mejor visión de lo que había adelante, aquella fémina le resultaba vagamente conocida como una especie de celebridad.
¿Será posible que sea.... no... o si?
Regresó su mirada hacía la kunoichi que no paraba de hacerle señas, no era un experto ni se podía decir que usara el lenguaje de señas todos los días en su vida pero algo parecía interpretar de todo lo que decía la Nara.
Hay que ir mas adelante.
Se puso delante de la chica y motivado por un puñado de sentimientos, preocupación y curiosidad eran los dos fuertes en ese preciso momento. No era precisamente fuerza lo que usaba sino que trataba de darle uso a la amenaza que podía resultar ser un paraguas cerca de los ojos de los demás. Y así lo hizo hasta llegar a un lugar donde se pudiese ver comodamente toda la situación.
¡¿Nuestro pez comerá sangre ninja?! o al contrario ¡¿Tendremos una gloriosa ganadora?!
El joven médico no quería imaginarse lo que iba a acontecer en aquel lugar. Desde un primer momento tenía sus serias dudas sobre la legalidad de aquel evento.
No creo que las Corridas de tiburones estén permitidas en Amegakure.
Susurró a la kunoichi muda, que con un poco de suerte no había perdido en el camino.
¿Un tiburón?
Sus ojos se abrieron de par en par casi en el instante en que hizo contacto visual con la criatura, entre muchos del os espectadores se encontraban niños, niños muy jóvenes, de esos que un tiburón podría usar como plato de entrada antes de intentar comerse un plato lleno de habitante de Amegakure.
¿Qué... estas...?
El shinobi no lo había llegado a notar en el primer momento, pero parecía que la kunoichi no estaba haciendo uso del lenguaje común para expresarse sino que echaba mano a las señas, en el literal sentido de la palabra, para comunicarse con Mogura.
Escuchó nuevamente al hombre pero esta vez sus palabras iban dirigidas a una persona en particular. Apartando a la gente con una de sus manos y la ayuda de su paraguas, llegó a hacer un hueco que le permitiese tener una mejor visión de lo que había adelante, aquella fémina le resultaba vagamente conocida como una especie de celebridad.
¿Será posible que sea.... no... o si?
Regresó su mirada hacía la kunoichi que no paraba de hacerle señas, no era un experto ni se podía decir que usara el lenguaje de señas todos los días en su vida pero algo parecía interpretar de todo lo que decía la Nara.
Hay que ir mas adelante.
Se puso delante de la chica y motivado por un puñado de sentimientos, preocupación y curiosidad eran los dos fuertes en ese preciso momento. No era precisamente fuerza lo que usaba sino que trataba de darle uso a la amenaza que podía resultar ser un paraguas cerca de los ojos de los demás. Y así lo hizo hasta llegar a un lugar donde se pudiese ver comodamente toda la situación.
¡¿Nuestro pez comerá sangre ninja?! o al contrario ¡¿Tendremos una gloriosa ganadora?!
El joven médico no quería imaginarse lo que iba a acontecer en aquel lugar. Desde un primer momento tenía sus serias dudas sobre la legalidad de aquel evento.
No creo que las Corridas de tiburones estén permitidas en Amegakure.
Susurró a la kunoichi muda, que con un poco de suerte no había perdido en el camino.