29/10/2016, 14:53
Tanto Mogura como la kunoichi muda llegarían a la primer fila de espectadores justo a tiempo para presenciar las acciones de la Campeona de Amegakure.
¡Es ella!
Y si no era ella, se le parecía muchísimo. Claro que solo tenía una fotografía como referencia, de aquel suplemento informativo que había llegado a ver en lo que alguna vez se conoció como el Dojo del Combatiente.
¡Esta es la furia! ¡La sangre que desea Sharkito!
Y junto a esas palabras una de las mujeres que acompañaban al presentador se acercó hasta la kunoichi y haciendo uso de una fuerza que parecía ajena a su persona, intentó lanzar a la Aotsuki dentro de la piscina.
No hay forma alguna de que ella sea parte de todo este eventucho.
Mogura no estaba seguro de lo que estaba pasando pero confiaba casi ciegamente en que al igual que él, la muchacha seguiría un código ninja que no le permitiría prestarse a esas cosas.
Lo que ocurriría a continuación lo tendría pensativo unos segundos, a lo mejor por el hambre que tenía o por la hora que era pero realmente aquella broma pesada no le había hecho ninguna gracia ¿Sería quizás que Mogura tenía el alma de un anciano atrapado en el cuerpo de un genin?
¡Hey!
Gritó intentando llamar la atención de los que se encontraban arriba de la tarima.
¡¿Quienes son y qué creen que están haciendo?!
Demandó una explicación de lo ocurrido. Todo aquel que hubiese disfrutado de aquel morboso espectáculo de segunda tendría todo el derecho de llamarlo aguafiestas pero no podía dejar que le faltaran el respeto de esa forma a una colega.
¡Es ella!
Y si no era ella, se le parecía muchísimo. Claro que solo tenía una fotografía como referencia, de aquel suplemento informativo que había llegado a ver en lo que alguna vez se conoció como el Dojo del Combatiente.
¡Esta es la furia! ¡La sangre que desea Sharkito!
Y junto a esas palabras una de las mujeres que acompañaban al presentador se acercó hasta la kunoichi y haciendo uso de una fuerza que parecía ajena a su persona, intentó lanzar a la Aotsuki dentro de la piscina.
No hay forma alguna de que ella sea parte de todo este eventucho.
Mogura no estaba seguro de lo que estaba pasando pero confiaba casi ciegamente en que al igual que él, la muchacha seguiría un código ninja que no le permitiría prestarse a esas cosas.
Lo que ocurriría a continuación lo tendría pensativo unos segundos, a lo mejor por el hambre que tenía o por la hora que era pero realmente aquella broma pesada no le había hecho ninguna gracia ¿Sería quizás que Mogura tenía el alma de un anciano atrapado en el cuerpo de un genin?
¡Hey!
Gritó intentando llamar la atención de los que se encontraban arriba de la tarima.
¡¿Quienes son y qué creen que están haciendo?!
Demandó una explicación de lo ocurrido. Todo aquel que hubiese disfrutado de aquel morboso espectáculo de segunda tendría todo el derecho de llamarlo aguafiestas pero no podía dejar que le faltaran el respeto de esa forma a una colega.