16/12/2016, 17:48
La propuesta de ir a comer a un restaurante de yakiniku sonaba bien tanto para Mogura como para la celebre kunoichi. Y era verdad que tenía puntos muy fuertes para la situación que enfrentaban en aquel momento, empapadisimos y en medio de la calle en una Amegakure con pleno Invierno encima.
Da la casualidad que si, solía ir con mis abuelos muy seguido... No queda muy lejos.
Contestó el joven médico mientras miraba en la dirección por la cual habría seguido Ayame si se hubiese marchado furiosa al principio.
Solo Ayame...
Susurró mientras empezaba a dirigir sus pasos hacía el destino, tendría que hacer de guía visto y considerando que era el único que tenía el dato de la ubicación del restaurante.
Haré lo que pueda, Ayame-...
Contestó con una ligera sonrisa en el rostro. Se notaba que había una intención por parte del muchacho en agregar una palabrita más al final, una que denotara la formalidad de su actitud.
Sigame, por favor. Aún debe faltar un rato para que cierren.
Sus pasos aceleraron un poco el ritmo después de decir aquello, no podía pretender que las puertas y la cocina estuviesen disponibles 24/7 solo por ser él.
Da la casualidad que si, solía ir con mis abuelos muy seguido... No queda muy lejos.
Contestó el joven médico mientras miraba en la dirección por la cual habría seguido Ayame si se hubiese marchado furiosa al principio.
Solo Ayame...
Susurró mientras empezaba a dirigir sus pasos hacía el destino, tendría que hacer de guía visto y considerando que era el único que tenía el dato de la ubicación del restaurante.
Haré lo que pueda, Ayame-...
Contestó con una ligera sonrisa en el rostro. Se notaba que había una intención por parte del muchacho en agregar una palabrita más al final, una que denotara la formalidad de su actitud.
Sigame, por favor. Aún debe faltar un rato para que cierren.
Sus pasos aceleraron un poco el ritmo después de decir aquello, no podía pretender que las puertas y la cocina estuviesen disponibles 24/7 solo por ser él.