Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#3
¡Chico! ¡CHICO!

¿Qué podría haberle causado mayor necesidad de tensar cada musculo de su cuerpo que el repentino sonido de una voz humana en un ambiente tan salvaje como era aquel? Mogura empezó a ver en todas direcciones, a los lados, hacía atrás e incluso hacía arriba. Un sujeto de lo más curioso entraría en escena, no parecía mucho mas mayor en edad que él y seguro que si se ponían a hablar Mogura se haría victorioso del titulo al más viejo.

¿Tiene un momento para que hable con usted de Dios? Si tiene tiempo para cazar moscas, tiene tiempo para Dios. Solo le ocuparé diez horas de su vida, eso no es nada si lo compara con toda una vida de devoción y salvación asegurada, ¿no lo cree así?

La forma en la que hablaba y las palabras que soltaban le resultaban casi tan raras como esa peluca verde que tenía por cabello. El muchacho parecía un yuyo con patas y de lo más charlatán.

¿Hablar de... Dios?

Había infinidad de dioses de los cuales podrían hablar en medio de un bosque, dependiendo la religión que se pusiesen a tratar hasta los arboles que les rodeaban podían llegar a ser dioses.

Pero no estoy cazando moscas... estoy...

Continuaba diciendo sin terminar de entender que pretendía de él aquel sujeto. Sin embargo y cuando le dijo aquellos de las diez horas no pudo evitar pensar en algo, lo más sensato y creíble del mundo.

Hey... ¿No estarás intentando robarme, no?

Preguntó el escéptico Mogura, sabía de la existencia de suficientes dioses como para no creer en ninguno a esas alturas de su corta vida. En contrario a eso, la presencia de un sujeto tan extravagante no le hacía complicado el creer en los ladrones del bosque.
Hablo - Pienso

[Imagen: tumblr_n5t2e2FGOB1qdlh1io1_400.gif]
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Mensajes en este tema
RE: Condiciones ambientales favorables - por Manase Mogura - 13/01/2017, 15:47


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