12/02/2017, 19:17
Aquella mañana primaveral era distinta a la de cualquier otra. En vez de cálida y tranquila, como la que acostumbraba a ser por las tierras de Uzushiogakure no Sato a aquellas alturas del año, hacía viento y frío, y unas nubes negras cubrían el cielo impidiendo que los habitantes de Uzu recibiesen el cálido abrazo del sol.
Uchiha Haskoz, acostumbrado a ir con camisa de tiras y un pantalón gris —muy holgado en la zona de la entrepierna, pero ajustado a partir de la rodilla—, había añadido a su vestimenta, previsor, una sudadera con capucha de color rojo. El rojo de su sharingan, el rojo del emblema de la Villa.
Estaba al lado de Sakamoto Noemi, a quién había prometido en su última —y primera— cita un viaje en compañía. Tras su derrota contra Uchiha Akame, Haskoz había estado más centrado en entrenar y resarcirse como shinobi que de sus amoríos… O ese había sido su plan, porque cuando aquella mañana Noemi había llamado a la puerta de su apartamento… digamos que la opción de un merecido descanso no le parecía tan mala idea. Y, ¿quién sabía? Puede que incluso pudiese aprovechar el día para hacer un poco de ejercicio...
—Te digo que no fue adrede —repitió, por enésima vez. Resultaba que Haskoz, cuando le había dado su dirección a Noemi, le había indicado el piso erróneo. Concretamente, el séptimo, en vez del sexto. Algo que le solía ocurrir porque antes de perderse en el Bosque de Azur vivía en un séptimo, y todavía no se acostumbraba al cambio de número—. Además, le conozco. Repitió año en la Academia, pero es buen chico —dijo, refiriéndose a su vecino, al que Noemi había llamado a la puerta por error. Aquel joven siempre se le había unido a las bromas y pellas que montaba, y aquello era suficiente para considerarle un chico de bien—. No sé por qué te enfadas tanto…
Shinobi y kunoichi se encontraban en uno de los muchos barcos que ocupaban el embarcadero de las Costas del Remolino, donde navíos de todo tipo y tamaño se arremolinaban para ir o volver de las Islas del Té. Aquél no era precisamente el barco más llamativo o grande, sino más bien todo lo contrario. Pequeño, pensado para el transporte de mercancías más que para turistas. De hecho, Haskoz había visto como habían ido llenando la bodega de cofres y barriles. Sin embargo, seguramente para ganarse un dinerillo extra, el capitán ofrecía entrada a un pequeño grupo de personas por un precio mucho más reducido que el resto de embarcaciones. Y, puesto que el Uchiha se había empeñado en invitar… que menos que elegir el más barato.
—¡Viaje a La Pequeña Blanca, veinte ryos por cabeza! —rugía a voz en cuello el capitán, gordo, de cabellos negros y rizados, que le llegaban hasta los hombros, y ataviado con una camisa blanca y unos pantalones holgados. Los zapatos eran… de ningún modo, pues iba descalzo, enseñando unas uñas negras y peligrosamente largas.
Haskoz se subió al castillo de proa y se sentó, mientras esperaba paciente a que el capitán se diese por vencido en su intento de atraer más clientes a su barco. Por el momento, tan solo había tenido éxito con ellos dos, y no parecía que la fortuna fuese a sonreírle más...
Pero entonces...
Uchiha Haskoz, acostumbrado a ir con camisa de tiras y un pantalón gris —muy holgado en la zona de la entrepierna, pero ajustado a partir de la rodilla—, había añadido a su vestimenta, previsor, una sudadera con capucha de color rojo. El rojo de su sharingan, el rojo del emblema de la Villa.
Estaba al lado de Sakamoto Noemi, a quién había prometido en su última —y primera— cita un viaje en compañía. Tras su derrota contra Uchiha Akame, Haskoz había estado más centrado en entrenar y resarcirse como shinobi que de sus amoríos… O ese había sido su plan, porque cuando aquella mañana Noemi había llamado a la puerta de su apartamento… digamos que la opción de un merecido descanso no le parecía tan mala idea. Y, ¿quién sabía? Puede que incluso pudiese aprovechar el día para hacer un poco de ejercicio...
—Te digo que no fue adrede —repitió, por enésima vez. Resultaba que Haskoz, cuando le había dado su dirección a Noemi, le había indicado el piso erróneo. Concretamente, el séptimo, en vez del sexto. Algo que le solía ocurrir porque antes de perderse en el Bosque de Azur vivía en un séptimo, y todavía no se acostumbraba al cambio de número—. Además, le conozco. Repitió año en la Academia, pero es buen chico —dijo, refiriéndose a su vecino, al que Noemi había llamado a la puerta por error. Aquel joven siempre se le había unido a las bromas y pellas que montaba, y aquello era suficiente para considerarle un chico de bien—. No sé por qué te enfadas tanto…
Shinobi y kunoichi se encontraban en uno de los muchos barcos que ocupaban el embarcadero de las Costas del Remolino, donde navíos de todo tipo y tamaño se arremolinaban para ir o volver de las Islas del Té. Aquél no era precisamente el barco más llamativo o grande, sino más bien todo lo contrario. Pequeño, pensado para el transporte de mercancías más que para turistas. De hecho, Haskoz había visto como habían ido llenando la bodega de cofres y barriles. Sin embargo, seguramente para ganarse un dinerillo extra, el capitán ofrecía entrada a un pequeño grupo de personas por un precio mucho más reducido que el resto de embarcaciones. Y, puesto que el Uchiha se había empeñado en invitar… que menos que elegir el más barato.
—¡Viaje a La Pequeña Blanca, veinte ryos por cabeza! —rugía a voz en cuello el capitán, gordo, de cabellos negros y rizados, que le llegaban hasta los hombros, y ataviado con una camisa blanca y unos pantalones holgados. Los zapatos eran… de ningún modo, pues iba descalzo, enseñando unas uñas negras y peligrosamente largas.
Haskoz se subió al castillo de proa y se sentó, mientras esperaba paciente a que el capitán se diese por vencido en su intento de atraer más clientes a su barco. Por el momento, tan solo había tenido éxito con ellos dos, y no parecía que la fortuna fuese a sonreírle más...
Pero entonces...
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado