Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#29
—Oh, discúlpame, Amedama-kun. Uchiha Akame, de Uzushiogakure —contestó el Uchiha.

—Encantado, Akame-san. —Daruu asintió con energía y una sonrisa.

—Claro, tomad asiento. Hasta ahora no he tenido mucho éxito en la empresa que me ha traído aquí, pero estoy seguro de que un buen té y una buena charla me subirán el ánimo.

«Qué bien habla el jodido», pensó Daruu, mientras arrastraba la silla y la plantaba frente a la mesa. Akame pidió un té caliente, y Eri un vaso de agua. Él miró al camarero de reojo y pidió:

—Un té chai con leche, por favor.

Ahora que todos estaban sentados, era el momento de empezar a discutir sobre lo importante. Eri parecía tener ganas de decir algo, así que la dejó intervenir.

—Espero que tengas suerte con... Eh, lo que te haya traído aquí.

Daruu levantó una ceja y se cruzó de brazos, porque eso era lo único que la muchacha parecía estar dispuesta a decir. «¡Es un ninja de tu villa! ¿Tengo que explicarlo yo también?». Agachó la cabeza llena de verguenza y se tejió un silencio tenso que duró unos segundos, hasta que Daruu lo interrumpió con un suspiro.

—El caso es que no estamos aquí juntos por casualidad... Nos han atacado —comenzó—. Esperábamos encontrar un chunin de vuestra aldea para contarlo, porque el caso es que no han sido unos bandoleros de poca monta, ha sido un shinobi de Konohagakure. Quiero decir que llevaba la bandana de Konohagakure. Es probable que sólo se trate de un impostor, pero estábamos en el cráter de la antigua aldea. Nos echó de allí, parecía importante para él que nos largásemos.

»¿Tú has oído hablar alguna vez de esto, Akame-san?
[Imagen: K02XwLh.png]

No hay marcas de sangre registradas.
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RE: Lo que mis ojos no pueden ver - por Amedama Daruu - 19/02/2017, 17:57


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