16/08/2017, 05:33
En el último momento, Habaki Karamaru había logrado mover su cuerpo hacia un costado para evitar el primero de los movimientos de su azulado oponente, quien dejaría su brazo avanzar hacia la nada aunque con la vista siempre muy bien puesta en los articulados gestos de su contrincante. Evidentemente, aquel segundo jab no se daría acabo por obvias razones, aunque lo que sí se vio venir fue aquel gesto típico de lucha en la que el calvo extendió su izquierda en una severa palmada hacia el hombro del gyojin, con su otra mano reposando por sobre su cadera.
Era un movimiento desestabilizador, que de no ser por la apropiada respuesta del tiburón, seguramente le hubiese tumbado. Al contrario, el Hozuki aprovechó el impulso de su primer golpe para dar una voltereta por sobre el suelo, apoyar el pie izquierdo tan fuerte como pudiera, y usar el balance de sus manos para dar un único giro ascendente con la pierna derecha, que fue rápidamente dirigida hacia el rostro de Karamaru.
Pero Kaido era un tipo habilidoso. Tenía un buen conocimiento de la lucha cuerpo a cuerpo. No sería sólo una patada, sino que usó sus manos para girar sobre su propio eje, una y otra vez, generando que aquello fuese un conglomerado de patadas que Karamaru tendría que detener apropiadamente si no quería que su quijada se llevase el impacto de su alguno de sus azulados pies.
Era un movimiento desestabilizador, que de no ser por la apropiada respuesta del tiburón, seguramente le hubiese tumbado. Al contrario, el Hozuki aprovechó el impulso de su primer golpe para dar una voltereta por sobre el suelo, apoyar el pie izquierdo tan fuerte como pudiera, y usar el balance de sus manos para dar un único giro ascendente con la pierna derecha, que fue rápidamente dirigida hacia el rostro de Karamaru.
Pero Kaido era un tipo habilidoso. Tenía un buen conocimiento de la lucha cuerpo a cuerpo. No sería sólo una patada, sino que usó sus manos para girar sobre su propio eje, una y otra vez, generando que aquello fuese un conglomerado de patadas que Karamaru tendría que detener apropiadamente si no quería que su quijada se llevase el impacto de su alguno de sus azulados pies.
