1/09/2017, 13:15
—Yo tampoco puedo permitirme perder —respondió Daruu, que había vuelto a la cocina—. Pero hace mucho tiempo que tengo ganas de medirme las fuerzas contigo.
La sartén silbó ligeramente cuando el chico vertió la nata, y Ayame tuvo que tragar saliva cuando un delicioso aroma a bacon y cebolla fritos inundó el ambiente.
—Es una oportunidad para aprender a pelear sin hacernos un daño mayor, ¿no crees? —insistió él—. Al fin y al cabo, en Amegakure deberíamos hacer lo mismo de tanto en tanto. Ahora mismo estamos haciendo misiones facilonas de rango D, ¡y ya en esas hemos tenido imprevistos más allá de nuestro nivel! Dime, ¿qué ocurrirá con las misiones de más rango? Si entrenamos en Ame y nos lastimamos, sería incluso fatal.
En eso no podía quitarle la razón. Y el ejemplo más claro había sido el de aquel macabro laberinto en una misión en la que no debería haber habido ningún tipo de riesgo para unos ninjas inexpertos como ellos.
—¿No te atrae la idea de un pequeño sparring conmigo? —volvió a empujarla, y Ayame frunció los labios ligeramente.
—S... sí... supongo... —balbuceó, incómoda, abrazándose un costado.
Sí. Claro que le atraía la idea de medir sus fuerzas con Daruu. Pero no le hacían falta poderes adivinatorios para conocer el resultado de un enfrentamiento así. Tenía miedo del poder de sus ojos. No sabía cómo podía enfrentarlos. Y si todo lo que le había contado Daruu sobre ellos era cierto, entonces era alguien prácticamente intocable. ¿Qué podía hacer ella frente a algo así?
Y aquel miedo sólo se sumaba el terror que sentía ante la perspectiva de lesionarse y no poder participar en la segunda ronda del torneo. O no hacerlo con sus máximas capacidades. Se había enfrentado a su padre, le había prometido que ganaría, ahora no podía simplemente no presentarse. ¡Era inconcebible!
La sartén silbó ligeramente cuando el chico vertió la nata, y Ayame tuvo que tragar saliva cuando un delicioso aroma a bacon y cebolla fritos inundó el ambiente.
—Es una oportunidad para aprender a pelear sin hacernos un daño mayor, ¿no crees? —insistió él—. Al fin y al cabo, en Amegakure deberíamos hacer lo mismo de tanto en tanto. Ahora mismo estamos haciendo misiones facilonas de rango D, ¡y ya en esas hemos tenido imprevistos más allá de nuestro nivel! Dime, ¿qué ocurrirá con las misiones de más rango? Si entrenamos en Ame y nos lastimamos, sería incluso fatal.
En eso no podía quitarle la razón. Y el ejemplo más claro había sido el de aquel macabro laberinto en una misión en la que no debería haber habido ningún tipo de riesgo para unos ninjas inexpertos como ellos.
—¿No te atrae la idea de un pequeño sparring conmigo? —volvió a empujarla, y Ayame frunció los labios ligeramente.
—S... sí... supongo... —balbuceó, incómoda, abrazándose un costado.
Sí. Claro que le atraía la idea de medir sus fuerzas con Daruu. Pero no le hacían falta poderes adivinatorios para conocer el resultado de un enfrentamiento así. Tenía miedo del poder de sus ojos. No sabía cómo podía enfrentarlos. Y si todo lo que le había contado Daruu sobre ellos era cierto, entonces era alguien prácticamente intocable. ¿Qué podía hacer ella frente a algo así?
Y aquel miedo sólo se sumaba el terror que sentía ante la perspectiva de lesionarse y no poder participar en la segunda ronda del torneo. O no hacerlo con sus máximas capacidades. Se había enfrentado a su padre, le había prometido que ganaría, ahora no podía simplemente no presentarse. ¡Era inconcebible!

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)