Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#55
Pero Ayame gritó. Gritó todo lo fuerte que pudo y amplificó el grito con su propio chakra. El grito rompió la burbuja de agua haciendo estallar la parte de atrás, lanzó al Mizu Bunshin de Marun por los aires, quien colisionó contra la barandilla de palacio, estallando. El grito llegó fuerte y lejos.

—¡No! ¡¡Mierda, no!! —vociferó Marun, y se abalanzó sobre Ayame haciendo sellos con sólo una mano.

Las habilidades de Marun eran increíbles. Superaban las suyas por mucho, y ella estaba agotada por el yugo de la prisión acuática. Por eso, cuando él ya había posado la mano sobre su espalda, no había mucho más que pudiera hacer.

La había atrapado de nuevo.

—Eres... eres... —balbuceó—. ¿¡Por qué te eligieron a ti!? ¿¡Por qué a ti, para ser jinchuuriki!? ¡¡Alguien que no aprecia el noble linaje al que pertenece, alguien que...!!

Marun movió la espada rápidamente y la infundió en chakra eléctrico. Hizo que el filo tocara la esfera, y el mordisco de la corriente sacudió a Ayame como una furiosa tormenta.

—Lo has arruinado todo... Y pensar que los jefes siguen interesados en ti... Deberían sacarte el monstruo... ¡Debería ser yo!

—Ayame, grita. Grita más fuerte. —Una voz femenina habló desde dentro, desde todos y desde ningún lugar a la vez—. ¡Grita, y aplástalo!

Un torrente de chakra la envolvió y la llenó de energía, alivió su dolor e hizo que sus ojos y sus dientes cambiaran de forma...


· · ·


—¡Mogura-san, Mogura-san! ¡MANASE MOGURA, DESPIERTA! —Shanise zarandeaba a Mogura. Pero estaba roncando, con la boca abierta, espatarrado en la cama. No se había enterado—. ¡¡Es Ayame, vamos, Mogura-san!!

»Demonios, cómo duerme este condenado.

Shanise formuló una rápida serie de sellos, y lanzó un pequeño torrente de agua sobre el médico.

—¡Mizurappa! ¡Despierta, Manase! ¡¡ES URGENTE, AYAME ESTÁ EN PELIGRO!!

Sin esperar a si había despertado ya o no, Shanise corrió hacia la puerta.


Turnos: Ayame, y luego Mogura. Después, continuaremos con normalidad.
[Imagen: MsR3sea.png]

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RE: (S) Los hilos del mundo: tercer hilo - por Sama-sama - 9/09/2017, 20:04


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