Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#42
Los pequeños engranajes que ponían en movimiento la maquinaria del mundo se movían, precisos, engrasados por los tejemanejes de Zoku. Como esperaba, Akame fue el más diligente, no obstante, era consciente de que dentro de él estarían germinando montones de dudas. «A quién no le pasaría», pensó Zoku. Como esperaba también, con Datsue habría algo más de trabajo. «Pero su habilidad es indiscutible e inmejorable. Está lleno de recursos. Será un shinobi maravilloso, si es que consigue controlar su... individualismo.»

—Hay muchos rumores sobre ti —comentó a Datsue, con una media sonrisa—. Datsue el Intrépido, te haces llamar, y te hacen llamar. Pero también conozco otras coletillas igual de apropiadas.

»Datsue el Timador, Datsue la Rata, Datsue el Astuto, si no quieres escuchar sólo las negativas. Eso, suponiendo, que se considere a las ratas como un roedor digno de su mala fama. A veces, ser una rata está bien. A veces, ser un timador... está bien. Datsue, amigo mío, eres un shinobi poderoso. Demostraste tus dotes de estratega en el Torneo de los Dojos. Eres miembro de uno de los clanes más nobles, poderosos y antiguos de todo Oonindo. Y rivalizas con Akame en poder.

Extendió la mano a una mesita que había a su izquierda, en cuya superficie reposaba un vaso de tubo con lo que parecía ser vino mezclado con alguna clase de refresco. Una rodaja de limón nadaba tranquilamente entre pequeños icebergs. Zoku tomó el vaso y le dio un buen sorbo, saboreando tanto el vino como el momento.

—Sé muy bien lo que hago. Los bijuu necesitan gente de temprana edad, contra más pequeños mejor. Yo necesito ninjas poderosos que puedan llegar a poder aprovechar y defender su poder. Sois los genin más avanzados de la aldea, y por eso os he escogido a vosotros.

»Con respecto a por qué no he elegido un sólo huésped, también hay una razón.

Hizo una pausa, dejó el vaso en la mesilla y dejó que la sonrisa se desvaneciera en la curvatura ya no existente de sus finos labios.

—El Ichibi es una criatura que no se deja dominar fácilmente, ni siquiera por las fórmulas de sellado más avanzadas de mi clan. La verdad, me resulta increíble, incluso todavía hoy —explicó—. Lo intentamos antes con otro huésped. Era un chico recién salido de la academia, con las mejores notas de su promoción. Se llamaba Uzumaki Zoran.

Bajó la mirada al suelo, con el ceño fruncido.

—Era mi hijo. Pero eso... eso es irrelevante ahora.

Suspiró.

—El bijuu rompió el sello durante la tercera noche. Se apodera de los sueños de los huéspedes y se vuelve más fuerte. Debilita el sello, y lo rompe. Matando al jinchuuriki.

»Separando el chakra del bijuu en dos, hemos conseguido estabilizar el sello casi por completo.
[Imagen: MsR3sea.png]

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RE: (S) Los hilos del mundo: segundo hilo - por Sama-sama - 11/09/2017, 21:24


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