13/12/2017, 02:47
(Última modificación: 13/12/2017, 03:15 por Umikiba Kaido.)
Con parsimonioso escrutinio, Shinjaka invadió la privacidad de aquel par de invitados con la mirada entrenada de un inquisidor. Meiharu, por su parte, permaneció confiada y risueña: creía... no, sabía con certeza que no se pudo haber equivocado, no con ellos dos. Así que, dispuesta a contestar, amenizó el rostro e hizo el ademán de hablar, aunque fue inmediatamente interrumpida por la voz de aquel noble, con su silente amigo observando el tan ansiado reencuentro en segundo plano.
—¿Es que ya no reconoces a un hermano de marca? —respondió aquel desconocido, y Shinjaka entrecerró los ojos—. ¿Quién va a ser? Soy yo —tras deshacer el Henge y el humo resultante disiparse, Datsue hizo gala de su verdadero rostro. Shinjaka no pudo evitar sonreír, grácil, y Meiharu le secundó también apenas comprobó de que se trataba, en efecto, de un shinobi muy atractivo—. Datsue el Intrépido.
El aprendiz de Soroku alzó las manos, y las unió en un carismático aplauso. Luego, torció el gesto hasta los linderos del supuesto hermano de Datsue, quien también había deshecho su propio subterfugio. Él, sin embargo, carecía de la gracia y el appeal natural del primero; aunque no por ello dejaba de interesarle. Sobre todo porque también se trataba de un rostro conocido, Shinjaka sabía quién era él.
Y es que, en realidad; Shinjaka sabía quién era mucha gente.
—Datsue-kun, qué grato verte, finalmente. ¿Cuánto ha pasado? ¿cinco, séis meses? —menudo, fue transitando el corto de la sala y se acercó hasta Datsue. Tendió su brazo por sobre su hombro y le dio dos palmadas—. y vaya comodín que has elegido traer contigo, ¿no? ¡nada más y nada menos! que al mismísimo campeón del Torneo de los Dojos, Uchiha Akame. No dejas de sorprendernos, Datsue, no dejas...
La dama violeta carraspeó a la espalda, intentando llamar la atención. El Aprendiz volteó, y se increpó su falta de modales.
»Discúlpame querida. Chicos, ella es Meiharu. Umagi Meiharu. Una de las mujeres más hermosas de Tanzaku Gai, como también una informante indudablemente excepcional.
—Es un placer —en su mano, reposaba una copa de vino tinto. Lo meneaba, seductora, mientras cataba el delicioso aroma con su respingada nariz.
—¿Es que ya no reconoces a un hermano de marca? —respondió aquel desconocido, y Shinjaka entrecerró los ojos—. ¿Quién va a ser? Soy yo —tras deshacer el Henge y el humo resultante disiparse, Datsue hizo gala de su verdadero rostro. Shinjaka no pudo evitar sonreír, grácil, y Meiharu le secundó también apenas comprobó de que se trataba, en efecto, de un shinobi muy atractivo—. Datsue el Intrépido.
El aprendiz de Soroku alzó las manos, y las unió en un carismático aplauso. Luego, torció el gesto hasta los linderos del supuesto hermano de Datsue, quien también había deshecho su propio subterfugio. Él, sin embargo, carecía de la gracia y el appeal natural del primero; aunque no por ello dejaba de interesarle. Sobre todo porque también se trataba de un rostro conocido, Shinjaka sabía quién era él.
Y es que, en realidad; Shinjaka sabía quién era mucha gente.
—Datsue-kun, qué grato verte, finalmente. ¿Cuánto ha pasado? ¿cinco, séis meses? —menudo, fue transitando el corto de la sala y se acercó hasta Datsue. Tendió su brazo por sobre su hombro y le dio dos palmadas—. y vaya comodín que has elegido traer contigo, ¿no? ¡nada más y nada menos! que al mismísimo campeón del Torneo de los Dojos, Uchiha Akame. No dejas de sorprendernos, Datsue, no dejas...
La dama violeta carraspeó a la espalda, intentando llamar la atención. El Aprendiz volteó, y se increpó su falta de modales.
»Discúlpame querida. Chicos, ella es Meiharu. Umagi Meiharu. Una de las mujeres más hermosas de Tanzaku Gai, como también una informante indudablemente excepcional.
—Es un placer —en su mano, reposaba una copa de vino tinto. Lo meneaba, seductora, mientras cataba el delicioso aroma con su respingada nariz.
