21/12/2017, 15:55
(Última modificación: 21/12/2017, 17:21 por Uchiha Datsue.)
«¿Un tocador?». Datsue se mesó la barbilla, pensativo. No era algo que un hombre soliese usar, desde luego. A ver qué excusa se inventaba para ausentarse en él. «Debí haberme transformado en mujer», se lamentó, demasiado tarde. Pero los inconvenientes no terminaban ahí, sino que Meiharu le aseguró que no había más escapatoria que la propia entrada.
Datsue alzó las cejas, sorprendido.
—¿Ni siquiera una ventana? —preguntó, estupefacto. No le gustaba para nada la idea de verse encerrado allí arriba. Como algo saliese mal…
Sacudió la cabeza. Mejor pensar en positivo.
Quiso aclararse con la relación que ambos tenían de cara al público, y le comentó su coartada para ver qué le parecía.
—¿Qué somos? cliente, y consumidor. Oh, no me digas que... ¿sabes qué hacemos aquí, verdad?
Dicho así, parecía insultantemente obvio.
—Claro que sí —replicó, herido en orgullo—. Pero un ninja debe asegurarse hasta de lo más obvio. Deformación profesional —se excusó.
Respecto a la coartada, Meiharu dio su aprobación, mas le aconsejó tener cuidado para no meterse en jardines de donde no pudiese salir. Como si no confiase en su capacidad para hacerlo, quiso ponerle a prueba. «Oh, no…». Por mucha labia que tuviese, Datsue nunca había sido muy bueno para defenderse de aquellas tácticas inmorales.
Tragó saliva, e hizo acopio de toda su fuerza de voluntad para no caer en la tentación de dejar caer la vista en el escote de ella, que le atraía como la miel al oso. Pronto tuvo que resistirse también de besarla, cuando sus labios quedaron a apenas unos centímetros de distancia.
—Dime: ¿quién eres? ¿de dónde vienes? ¿a qué te dedicas?
Su aliento empalagó su olfato como el mejor de los perfumes, pero no le emborrachó. No iba a permitirlo. Él había estado con Noemi. Había sido el juguete de Aiko. Después de todas sus experiencias, no iba a dejar que aquella mujer jugase con él como un novicio, por mucho que le atrajese.
—Mi nombre es Seshu Sakyū —dejó la copa que todavía sujetaba sobre la mini-nevera, a la vez que encendía sus ojos con el color de la sangre. Tres aspas adornaron su pupila, mas aquella acción no había sido por adorno, sino por necesidad—, y provengo de la arena, del desierto… del País del Viento. —La mano que había dejado la copa empezó a deslizarse por el brazo de Meiharu, rozándola con apenas la punta de uno de sus dedos, hasta llegar a la muñeca. Clic—. ¿A qué me dedico? Bueno, depende a quién preguntes. Cada uno tiene su particular nombre para mi profesión, mas a mí me gusta considerarme… —Ahora, deslizaba su otra mano por el otro brazo de Meiharu, hasta enredar sus dedos con los de ella. Los atrajo levemente hacia un lado…—, un hombre con el poder de esposar con palabras...
Clic. El sonido del cerrojo de la otra esposa cerrándose. Sonrió. Había visto aquellas esposas entre el resto de utensilios de inequívoco uso, y aprovechando el movimiento de su mano al dejar la copa, las había tomado con disimulo. Por eso había activado el Sharingan. No para pavonearse, sino como distracción.
Tomó la llave de plata que había junto a las esposas, y retrocedió un paso.
—… y también de otorgar la libertad —agregó, sonriente, enseñándole la llave—. Un representante del Daimyō del País del Viento, vaya. ¿Alguna pregunta más, querida?
Datsue alzó las cejas, sorprendido.
—¿Ni siquiera una ventana? —preguntó, estupefacto. No le gustaba para nada la idea de verse encerrado allí arriba. Como algo saliese mal…
Sacudió la cabeza. Mejor pensar en positivo.
Quiso aclararse con la relación que ambos tenían de cara al público, y le comentó su coartada para ver qué le parecía.
—¿Qué somos? cliente, y consumidor. Oh, no me digas que... ¿sabes qué hacemos aquí, verdad?
Dicho así, parecía insultantemente obvio.
—Claro que sí —replicó, herido en orgullo—. Pero un ninja debe asegurarse hasta de lo más obvio. Deformación profesional —se excusó.
Respecto a la coartada, Meiharu dio su aprobación, mas le aconsejó tener cuidado para no meterse en jardines de donde no pudiese salir. Como si no confiase en su capacidad para hacerlo, quiso ponerle a prueba. «Oh, no…». Por mucha labia que tuviese, Datsue nunca había sido muy bueno para defenderse de aquellas tácticas inmorales.
Tragó saliva, e hizo acopio de toda su fuerza de voluntad para no caer en la tentación de dejar caer la vista en el escote de ella, que le atraía como la miel al oso. Pronto tuvo que resistirse también de besarla, cuando sus labios quedaron a apenas unos centímetros de distancia.
—Dime: ¿quién eres? ¿de dónde vienes? ¿a qué te dedicas?
Su aliento empalagó su olfato como el mejor de los perfumes, pero no le emborrachó. No iba a permitirlo. Él había estado con Noemi. Había sido el juguete de Aiko. Después de todas sus experiencias, no iba a dejar que aquella mujer jugase con él como un novicio, por mucho que le atrajese.
—Mi nombre es Seshu Sakyū —dejó la copa que todavía sujetaba sobre la mini-nevera, a la vez que encendía sus ojos con el color de la sangre. Tres aspas adornaron su pupila, mas aquella acción no había sido por adorno, sino por necesidad—, y provengo de la arena, del desierto… del País del Viento. —La mano que había dejado la copa empezó a deslizarse por el brazo de Meiharu, rozándola con apenas la punta de uno de sus dedos, hasta llegar a la muñeca. Clic—. ¿A qué me dedico? Bueno, depende a quién preguntes. Cada uno tiene su particular nombre para mi profesión, mas a mí me gusta considerarme… —Ahora, deslizaba su otra mano por el otro brazo de Meiharu, hasta enredar sus dedos con los de ella. Los atrajo levemente hacia un lado…—, un hombre con el poder de esposar con palabras...
Clic. El sonido del cerrojo de la otra esposa cerrándose. Sonrió. Había visto aquellas esposas entre el resto de utensilios de inequívoco uso, y aprovechando el movimiento de su mano al dejar la copa, las había tomado con disimulo. Por eso había activado el Sharingan. No para pavonearse, sino como distracción.
Tomó la llave de plata que había junto a las esposas, y retrocedió un paso.
—… y también de otorgar la libertad —agregó, sonriente, enseñándole la llave—. Un representante del Daimyō del País del Viento, vaya. ¿Alguna pregunta más, querida?
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado