30/12/2017, 23:42
Liberado ya del guardia, a quien había visto más contento que un uzureño en vendimia, se dejó abrazar por Meiharu y atravesaron la segunda planta como una feliz pareja. Él echaba breves ojeadas de vez en cuando, con ese aire desinteresado, altivo, tan propio de la alta nobleza, como si él fuese un Dios y el resto algún animal exótico que tan solo mereciese su atención por un muy breve instante. Incluso se atrevió a medio guiñarle un ojo a una chica que le gustó, coqueto.
A medida que iban aproximándose a su objetivo, sin embargo, y al llegar a las escaleras, los nervios empezaron a aflorar. Era como si una serpiente se le enroscase alrededor del estómago y le constriñese cada vez más. Era una sensación conocida para él: la tenía cada vez que se subía a un escenario, como en aquel concurso en el que había participado junto a Eri y Ayame. Nervios que después, en plena faena, desaparecían, pero que aun así seguía teniendo cada vez que le tocaba cantar… o actuar, como era aquel caso.
—¿Estás listo?
«No», quiso decirle, mientras se humedecía los labios secos. Pero dígase una cosa de Uchiha Datsue: no acostumbra a decir la verdad.
—Sí —respondió, con todo el aplomo que logró imprimirle a su voz. Aprovechando que el Henge no Jutsu le cubría, activó el Sharingan. En principio, no le interesaba conocer el chakra ni el poder de los que estarían en aquel juego, pero su dōjutsu siempre le había ayudado a identificar las mentiras del resto. Captaba mejor sus gestos faciales. Esa mirada desviándose hacia la izquierda. Ese ceño levemente fruncido. Esa súbita dilatación de pupilas. En definitiva, y como a Datsue le gustaba decir, era capaz de vislumbrar el reflejo de sus almas.
A medida que iban aproximándose a su objetivo, sin embargo, y al llegar a las escaleras, los nervios empezaron a aflorar. Era como si una serpiente se le enroscase alrededor del estómago y le constriñese cada vez más. Era una sensación conocida para él: la tenía cada vez que se subía a un escenario, como en aquel concurso en el que había participado junto a Eri y Ayame. Nervios que después, en plena faena, desaparecían, pero que aun así seguía teniendo cada vez que le tocaba cantar… o actuar, como era aquel caso.
—¿Estás listo?
«No», quiso decirle, mientras se humedecía los labios secos. Pero dígase una cosa de Uchiha Datsue: no acostumbra a decir la verdad.
—Sí —respondió, con todo el aplomo que logró imprimirle a su voz. Aprovechando que el Henge no Jutsu le cubría, activó el Sharingan. En principio, no le interesaba conocer el chakra ni el poder de los que estarían en aquel juego, pero su dōjutsu siempre le había ayudado a identificar las mentiras del resto. Captaba mejor sus gestos faciales. Esa mirada desviándose hacia la izquierda. Ese ceño levemente fruncido. Esa súbita dilatación de pupilas. En definitiva, y como a Datsue le gustaba decir, era capaz de vislumbrar el reflejo de sus almas.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado