15/01/2018, 23:48
«Esto no me huele nada bien...»
El Kage Bunshin habría reído con su propio chiste de no ser porque estaba intentando no ser detectado tras allanar, sin autoridad ni orden expresa, una propiedad privada. Si alguien le encontraba allí él no tendría muchos problemas —le bastaría con desaparecer para volver al limbo etéreo del que había venido—, pero su creador podría verse envuelto en un lío. Los ninja no tenían carta blanca para hacer lo que se les diera la gana con las leyes y propiedades de los demás ciudadanos, y mucho menos en Uzu no Kuni, donde todos se jactaban de ser más civilizados y razonables que los brutos amejin o los primitivos kusajin.
De modo que cuando el aroma a cadáver en descomposición llegó hasta la nariz del Clon de Sombras, éste optó por la prudencia. Muy despacio y procurando no hacer ruido salió de su escondite, aventurándose en el pasillo. Caminaría con la espalda pegada a la pared para acercarse a la habitación más cercana; una de aquellas dos puertas en mitad del corredor. Una vez la alcanzase, abriría despacio y con un empujón de su mano derecha la puerta.
Echaría un rápido vistazo, afinando también oído y olfato, buscando el origen de aquel hedor pestilente. De no encontrar nada destacable procedería del mismo modo con la siguiente habitación. Y, finalmente, con la sala de estar. La aproximación a esta última sería parecida —espalda contra la pared, ojos atentos y Sharingan activado—.
El Kage Bunshin habría reído con su propio chiste de no ser porque estaba intentando no ser detectado tras allanar, sin autoridad ni orden expresa, una propiedad privada. Si alguien le encontraba allí él no tendría muchos problemas —le bastaría con desaparecer para volver al limbo etéreo del que había venido—, pero su creador podría verse envuelto en un lío. Los ninja no tenían carta blanca para hacer lo que se les diera la gana con las leyes y propiedades de los demás ciudadanos, y mucho menos en Uzu no Kuni, donde todos se jactaban de ser más civilizados y razonables que los brutos amejin o los primitivos kusajin.
De modo que cuando el aroma a cadáver en descomposición llegó hasta la nariz del Clon de Sombras, éste optó por la prudencia. Muy despacio y procurando no hacer ruido salió de su escondite, aventurándose en el pasillo. Caminaría con la espalda pegada a la pared para acercarse a la habitación más cercana; una de aquellas dos puertas en mitad del corredor. Una vez la alcanzase, abriría despacio y con un empujón de su mano derecha la puerta.
Echaría un rápido vistazo, afinando también oído y olfato, buscando el origen de aquel hedor pestilente. De no encontrar nada destacable procedería del mismo modo con la siguiente habitación. Y, finalmente, con la sala de estar. La aproximación a esta última sería parecida —espalda contra la pared, ojos atentos y Sharingan activado—.