26/01/2018, 17:36
—Paciencia, Shinjaka-san —repitió Akame, por segunda vez en aquella noche.
Aquello fue cuanto respondió el Uchiha. Claro que él sabía que sus clones —porque aquella redistribución equitativa de su chakra no podía corresponder a otra cosa más que a la creación de un nuevo Kage Bunshin— estaban en perfectas condiciones. Simplemente no le parecía necesario ser tan exahustivo a la hora de explicar los pormenores de una técnica de Ninjutsu avanzado a un civil no instruído.
Dentro de la casa, el segundo Kage Bunshin observó con expectación la zona. El detalle de la llave dentro del picaporte por el lado interior de la puerta le llamó la atención. «¿No forzaron la puerta? O tal vez el asesino entró por algún otro sitio. No, todas las ventanas estaban cerradas desde dentro. ¿Entonces el dueño de la casa le abrió voluntariamente?» Sus ojos negros miraban fijamente la cerradura.
«O tal vez quien quiera que fuese dejó la llave ahí para atrancar la puerta desde dentro? Está claro que no quería que nadie encontrase el pastel...»
Se le planteaban muchas incógnitas y pocas respuestas. Ya había revisado la casa y no había encontrado nada más que un cadáver de varios días de antigüedad en una habitación repleta de sellos explosivos.
El Kage Bunshin activó su Sharingan y se dispuso a dar otra visual a la casa, asegurándose de que ningún subterfugio que emplease chakra como medio podría escapar a su mirada. Registró también la cocina y el baño, en caso de que pudiera encontrar algo de utilidad.
Aquello fue cuanto respondió el Uchiha. Claro que él sabía que sus clones —porque aquella redistribución equitativa de su chakra no podía corresponder a otra cosa más que a la creación de un nuevo Kage Bunshin— estaban en perfectas condiciones. Simplemente no le parecía necesario ser tan exahustivo a la hora de explicar los pormenores de una técnica de Ninjutsu avanzado a un civil no instruído.
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Dentro de la casa, el segundo Kage Bunshin observó con expectación la zona. El detalle de la llave dentro del picaporte por el lado interior de la puerta le llamó la atención. «¿No forzaron la puerta? O tal vez el asesino entró por algún otro sitio. No, todas las ventanas estaban cerradas desde dentro. ¿Entonces el dueño de la casa le abrió voluntariamente?» Sus ojos negros miraban fijamente la cerradura.
«O tal vez quien quiera que fuese dejó la llave ahí para atrancar la puerta desde dentro? Está claro que no quería que nadie encontrase el pastel...»
Se le planteaban muchas incógnitas y pocas respuestas. Ya había revisado la casa y no había encontrado nada más que un cadáver de varios días de antigüedad en una habitación repleta de sellos explosivos.
El Kage Bunshin activó su Sharingan y se dispuso a dar otra visual a la casa, asegurándose de que ningún subterfugio que emplease chakra como medio podría escapar a su mirada. Registró también la cocina y el baño, en caso de que pudiera encontrar algo de utilidad.