Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#52
Akame encajó con estoicismo las críticas. Mientras que su compañero Datsue parecía nervioso y a punto de saltar por los aires, él se mantenía sereno y con la mirada fija en el frente. De naturaleza eminentemente perfeccionista y autoexigente, al mayor de los Uchiha casi le importaban más las preguntas que había contestado mal que las que había acertado. Eran fallos, y venían en cascada, uno detrás de otro. Con cada palabra de Raito revelándoles la respuesta correcta, Akame se esforzaba por grabar a fuego una lección en su mente.

Finalmente le dieron el aprobado, igual que a Datsue. Pero Akame no compartía su euforia, su alivio; no, al menos, en ese preciso momento. Ya habría tiempo de congratularse más tarde. Quisiera o no, al genin le atosigaban sus propias dudas, su propia exigencia para consigo mismo.

Había creído que sería fácil. Había creído que podía de sobra. Pero había estado a punto de suspender.

«Un ninja jamás subestima a su enemigo». Él lo había hecho y casi le había costado su promoción a chuunin.

Fuera como fuese, antes de que pudiera decir palabra, el Genjutsu de Raito-sensei cambió radicalmente de aspecto. Akame notó el fresco aire de Primavera en su rostro, el calor del Sol en su piel y el tacto blando de la hierba de la verde loma bajo los pies. Nada de eso era real, claro, pero sus sentidos seguían embriagados por aquella oleada de nuevos y repentinos estímulos.

A su lado Datsue, y frente a ellos un pergamino de misión. Al leerlo, Akame torció los labios en una sonrisa; «ya entiendo, por eso quería que esa pregunta fuese conjunta. Bien planteado, Raito-sensei». Como ya habían pensado en todo el planteamiento anteriormente, ahora sólo quedaba ejecutarlo. Akame alzó la vista hacia el poblado, y luego la posó sobre su Hermano.

¿Qué tapadera vamos a llevar, entonces? ¿Comerciantes interesados en adquirir algo en el pueblo?

Mientras, Akame se palpó la cintura, el muslo, la frente. Si llevaba su equipamiento consigo tendría que esconderlo o disfrazarlo de alguna manera. Datsue conocía el Fuuinjutsu, de modo que siempre podía pedirle que se lo sellara en algún sitio.
Diálogo - «Pensamiento» - Narración

Mangekyō utilizado por última vez: Flama, Verano de 220

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RE: (Examen) El péndulo y los Uchiha - por Uchiha Akame - 5/02/2018, 18:30


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