21/02/2018, 11:13
Daruu tuvo que echarle una mirada de reproche a Datsue cada vez que se metía con el Capitán, aunque el otro no se quedaba atrás, y como buen Ribereño del Sur contestó de buena gana:
—¡JUA, JUA, JUA! Claro, vosotros estáis más ocupados robando que aprendiendo a beber y a disfrutar de la vida, maleantes.
«Ay, Dios mío, entre qué dos me he metido...»
—Cúbreme las espaldas, ¿eh? —susurró Datsue—. Haré como que estoy borracho, me acerco al timonel sin llamar demasiado la atención y le birlo las llaves.
»¿O se te ocurre un plan mejor?
Daruu se encogió de hombros.
—La verdad es que no. Tranquilo, estaré aquí.
—¡Pues a mí sí que se me ocurre algo mejor! —exclamó el capitán, y se dirigió a uno de los ninjas que había contratado, que estaba tumbado justo al lado de la baranda del barco con la cabeza dando vueltas—. ¡A tomar por culo!
...y lanzó al Ribereño del Norte por la borda. Se oyó un CHOF.
Aquél CHOF lo cambió todo.
Los bandidos parecieron darse cuenta de que algo iba mal. Uno de ellos se atrevió a considerar la idea de que los prisioneros habían escapado, aunque dadas las circunstancias (osea, el pedo que llevaba encima), no estaba muy seguro de que los prisioneros que se habían escapado fueran tres, dos, o uno sólo. Alertó a los demás, y pronto los tuvieron a todos encima.
Bueno, eso sería lo que les hubiera gustado a ellos. En realidad, llegaron totalmente descordinados, y algunos ni siquiera llegaron. Estaban como una cuba.
Daruu se agachó, cogió a uno de ellos por la cintura y lo dejó pasar por encima de él, dándose un golpe en la cabeza contra la cubierta un metro más allá y soltando el arma. Se deslizó rápidamente y asió el sable con una mano, parando la arremetida de otro de los marineros. Le dio una zancadilla y quedó inconsciente al golpearse también en la madera.
«¡Maldita sea, puto cabrón con pata de palo!»
Entre tanto, otros dos marineros intentaban acuchillar a Datsue mientras tropezaban y seguían cantando canciones de piratas borrachos.
Y el hombre rubio, en su timón, seguía durmiendo la mona.
—¡JUA, JUA, JUA! Claro, vosotros estáis más ocupados robando que aprendiendo a beber y a disfrutar de la vida, maleantes.
«Ay, Dios mío, entre qué dos me he metido...»
—Cúbreme las espaldas, ¿eh? —susurró Datsue—. Haré como que estoy borracho, me acerco al timonel sin llamar demasiado la atención y le birlo las llaves.
»¿O se te ocurre un plan mejor?
Daruu se encogió de hombros.
—La verdad es que no. Tranquilo, estaré aquí.
—¡Pues a mí sí que se me ocurre algo mejor! —exclamó el capitán, y se dirigió a uno de los ninjas que había contratado, que estaba tumbado justo al lado de la baranda del barco con la cabeza dando vueltas—. ¡A tomar por culo!
...y lanzó al Ribereño del Norte por la borda. Se oyó un CHOF.
Aquél CHOF lo cambió todo.
Los bandidos parecieron darse cuenta de que algo iba mal. Uno de ellos se atrevió a considerar la idea de que los prisioneros habían escapado, aunque dadas las circunstancias (osea, el pedo que llevaba encima), no estaba muy seguro de que los prisioneros que se habían escapado fueran tres, dos, o uno sólo. Alertó a los demás, y pronto los tuvieron a todos encima.
Bueno, eso sería lo que les hubiera gustado a ellos. En realidad, llegaron totalmente descordinados, y algunos ni siquiera llegaron. Estaban como una cuba.
Daruu se agachó, cogió a uno de ellos por la cintura y lo dejó pasar por encima de él, dándose un golpe en la cabeza contra la cubierta un metro más allá y soltando el arma. Se deslizó rápidamente y asió el sable con una mano, parando la arremetida de otro de los marineros. Le dio una zancadilla y quedó inconsciente al golpearse también en la madera.
«¡Maldita sea, puto cabrón con pata de palo!»
Entre tanto, otros dos marineros intentaban acuchillar a Datsue mientras tropezaban y seguían cantando canciones de piratas borrachos.
Y el hombre rubio, en su timón, seguía durmiendo la mona.
![[Imagen: K02XwLh.png]](https://i.imgur.com/K02XwLh.png)