Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
Kōri y Daruu corrían sorteando a duras penas los troncos de los árboles. Bueno, al menos, Daruu sorteaba a duras penas los troncos de los árboles. Cuando seguían a su maestro, Ayame y él siempre tenían que esforzarse al máximo y aún así se notaba que El Hielo frenaba sus pasos. Pero aquella ocasión era otra muy distinta. Kōri cada vez le sacaba más ventaja. Y Daruu sabía que de no estar ambos famélicos y sedientos, su sensei ya haría tiempo que habría desaparecido en el horizonte.

Siguiendo las huellas quemadas en el suelo como sellos de hierro candente, los muchachos llegaron a un claro. El brillante chakra de antes descansaba apoyado en un tronco más allá, envolviendo a una Ayame con rostro asustado y perdido en un punto lejano. Kōri llamó varias veces sin recibir respuesta, con precaución. Entonces la capa desapareció, y el jōnin parpadeó a través del espacio para aparecer al lado de su hermana y sostenerla.

Daruu suspiró aliviado cuando la muchacha reconoció a su hermano con un tono de voz muy distinto del que había hecho gala en la mansión de Shiruuba. Se acercó con pasos titubeantes, y entonces se encontró con los ojos de Ayame. Unos ojos aterrorizados y apenados que le pidieron perdón antes que sus labios.

Daruu sonrió y negó con la cabeza. A dos metros de la muchacha, formó una pronunciada reverencia.

—No, yo lo siento, Ayame —dijo—. Me asusté, y no supe ver más allá de las apariencias. Tú eres tú, mi compañera, de equipo shinobi y de vida.

»Una vez te prometí que nunca te trataría diferente por ser la jinchūriki. Te he fallado. Todo esto es una vergüenza para mí y un daño causado que tendré que reparar.
[Imagen: K02XwLh.png]

No hay marcas de sangre registradas.
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Mensajes en este tema
(C) Al otro lado del papel - por Aotsuki Ayame - 15/01/2018, 11:45
RE: (C) Al otro lado del papel - por Sama-sama - 12/03/2018, 00:17
RE: (C) Al otro lado del papel - por Amedama Daruu - 19/03/2018, 18:55


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