8/04/2018, 00:16
El silencio invadió al soldado, y su lengua se trabó en santo y seña. No dijo nada, incluso para cuando el infractor hubiera acabado su charla. Y la realidad era que no se podía estar más agobiado, por aquella patata caliente que a pesar de ser un eufemismo, ahora mismo le quemaba como el calor de mil soles. Empezó a sudar, aún y cuando la noche era de las más cálidas que hubo en Tanzaku en mucho tiempo.
Hasta que mordió el anzuelo, pero no de la manera prevista.
—Entonces vendrás a contárselo tú —decidió, y los tres soldados tras suyo vacilaron ante la repentina decisión tomada por el vigilante. Alzó los brazos y por ende su espada, apuntalando al mensajero—. camina lentamente y no intentes nada, porque te corto el pescuezo. Vamos, muévete.
Ligero cambio de planes. O bueno, ni tan ligero. ¿No, Uchiha Akame?
Hasta que mordió el anzuelo, pero no de la manera prevista.
—Entonces vendrás a contárselo tú —decidió, y los tres soldados tras suyo vacilaron ante la repentina decisión tomada por el vigilante. Alzó los brazos y por ende su espada, apuntalando al mensajero—. camina lentamente y no intentes nada, porque te corto el pescuezo. Vamos, muévete.
Ligero cambio de planes. O bueno, ni tan ligero. ¿No, Uchiha Akame?
