16/04/2018, 18:03
Akame ignoró las bravatas de su compadre y se concentró en no quitarle ojo de encima al Centinela. Incluso preso, aquel tipo era poderoso; demasiado poderoso para ser subestimado, como un león enjaulado. Si por algún azar del destino se liberaba, todo su plan se vendría abajo y la misión sería increíblemente más complicada. Así pues, el Uchiha apretó las manos en torno a la empuñadura de su espada y presionó la hoja contra la piel del Centinela, apenas lo justo para que un hilillo de sangre corriese por su cuello.
—Quieto ahí, muñeco. Como muevas un pie, meneo yo los dedos —le advirtió—. ¿Dónde está Kojuro Shinzo?
Directo y sin complicaciones. Akame tenía otras preguntas, claro, pero aquella era la más acuciante. En cuanto encontrasen a Shinzo podrían "convencerle" para que pagase su deuda con el Hierro y todo terminaría.
—¿Quién más está implicado en este plan tuyo?
—Quieto ahí, muñeco. Como muevas un pie, meneo yo los dedos —le advirtió—. ¿Dónde está Kojuro Shinzo?
Directo y sin complicaciones. Akame tenía otras preguntas, claro, pero aquella era la más acuciante. En cuanto encontrasen a Shinzo podrían "convencerle" para que pagase su deuda con el Hierro y todo terminaría.
—¿Quién más está implicado en este plan tuyo?