18/04/2018, 15:06
(Última modificación: 18/04/2018, 15:08 por Himura Ren.)
Sus sospechas fueron finalmente confirmadas, aunque tampoco hacía falta ser un genio para darse cuenta de ello.
—Podéis hacer lo que vosotros creáis conveniente, Reika-chan, mi trabajo es observaros y tomar nota de vuestras acciones, vuestra toma de decisiones, vuestro trabajo en equipo, etc. A partir de este momento tenéis plena libertad, con sus consecuencias, por supuesto —
— ¿Primera misión Ryuko-san? No te preocupes, todo saldrá bien — contestó la joven Yamanaka frente a la titubeante Uchiha.
— Si... Se trata de mi primera misión. Y-Y no me esperaba algo así ni por asomo. Supongo que es debido al primer contacto con el mundo real... — respondió nerviosa, para terminar añadiendo en susurros. — No nos enfrentaremos a muñecos de madera estaticos... Jaja...
—Creo que Reika tiene razón, pero deberíamos iniciar la marcha hacia la escena del crimen mientras tanto ¿Qué me decís?
A diferencia de ella, sus compañeros contaban con experiencia, puede que mucho mas de lo que ella podría imaginarse. Por lo que pensó que podría llegar a ser un estorbo si no se esforzaba.
El primer contacto con el mundo real, y el saber que cualquier misión por simple que sea, puede llegar a torcerse con facilidad y acabar con algún fallecido, tan solo esperaba que no fuera ella y aun menos en su primera misión. La paz diplomática y endeble que se tejía a lo largo de Onindo, parecía en ese momento para ella más frágil de lo que ella imaginaba. Oda siempre le decía que si no estaban en guerra en aquel momento, y por el resto de la vida, era por intereses de los señores feudales mayores a lo que podría llegar a pensar; por mucho que los profesores y otros ciudadanos le hablasen sobre la paz y tratados establecidos a los largos de los años. La mente de la shinobi dudo, pero aquel no era el momento de pensar mas en ello, cuando acabase su misión, le pediría mas explicaciones al viejo cascarrabias.
— De acuerdo. Comencemos entonces la misión. — Asintió algo mas aliviada. Ocurriera lo que ocurriera durante la misión, esperaba poder confiar en aquellos completos desconocidos; tan solo sabía sus nombres, pero si algo se iba de las manos, allí estaría para ayudarles aquella mujer. ¿No?
—Podéis hacer lo que vosotros creáis conveniente, Reika-chan, mi trabajo es observaros y tomar nota de vuestras acciones, vuestra toma de decisiones, vuestro trabajo en equipo, etc. A partir de este momento tenéis plena libertad, con sus consecuencias, por supuesto —
— ¿Primera misión Ryuko-san? No te preocupes, todo saldrá bien — contestó la joven Yamanaka frente a la titubeante Uchiha.
— Si... Se trata de mi primera misión. Y-Y no me esperaba algo así ni por asomo. Supongo que es debido al primer contacto con el mundo real... — respondió nerviosa, para terminar añadiendo en susurros. — No nos enfrentaremos a muñecos de madera estaticos... Jaja...
—Creo que Reika tiene razón, pero deberíamos iniciar la marcha hacia la escena del crimen mientras tanto ¿Qué me decís?
A diferencia de ella, sus compañeros contaban con experiencia, puede que mucho mas de lo que ella podría imaginarse. Por lo que pensó que podría llegar a ser un estorbo si no se esforzaba.
El primer contacto con el mundo real, y el saber que cualquier misión por simple que sea, puede llegar a torcerse con facilidad y acabar con algún fallecido, tan solo esperaba que no fuera ella y aun menos en su primera misión. La paz diplomática y endeble que se tejía a lo largo de Onindo, parecía en ese momento para ella más frágil de lo que ella imaginaba. Oda siempre le decía que si no estaban en guerra en aquel momento, y por el resto de la vida, era por intereses de los señores feudales mayores a lo que podría llegar a pensar; por mucho que los profesores y otros ciudadanos le hablasen sobre la paz y tratados establecidos a los largos de los años. La mente de la shinobi dudo, pero aquel no era el momento de pensar mas en ello, cuando acabase su misión, le pediría mas explicaciones al viejo cascarrabias.
— De acuerdo. Comencemos entonces la misión. — Asintió algo mas aliviada. Ocurriera lo que ocurriera durante la misión, esperaba poder confiar en aquellos completos desconocidos; tan solo sabía sus nombres, pero si algo se iba de las manos, allí estaría para ayudarles aquella mujer. ¿No?