30/04/2018, 14:44
—Aquí está el dinero, pero antes —Datsue ya estaba con la baba colgándole y la mirada brillante por la emoción. Jamás en su vida había visto tanto dinero junto. Solo su pequeña aventura con Aiko, donde había vislumbrado un tesoro en una tumba del País del Viento, superaba aquella visión—, quiero pedirles un favor.
Sépase algo de Uchiha Datsue: no es muy fan de ir dando favores. Por muy triste que fuese la vida de Shinzo. Por muy mala influencia que ejerciese el Centinela sobre Tanzaku Gai. Por mucho que ayudase a decenas de personas a mejorar considerablemente su calidad de vida. Simplemente, no era lo suyo.
Hasta que…
Clic. El sonido de dos cerrojos abriéndose a la par. El cerrojo del segundo maletín, que prometía el mismo dinero que el primero. El cerrojo del corazón de Datsue, al comprender que aquella oferta era para él.
—¡SILENCIO!
—¡CALLA! —rugió Datsue, con el símbolo del ryō iluminando su Sharingan. Sus manos formaron el sello del Carnero, y acto seguido una ristra de complicados hexagramas fueron extendiéndose por la piel del Centinela a partir de su antebrazo. Aquel había sido el primer sello que había colocado en él, y había llegado el momento de usarlo—. Así que… —dijo, sin apenas poder contener su emoción—, te entregamos al Centinela, y tú nos das ese maletín para nosotros solos, ¿eh?
Datsue desvió la mirada momentáneamente hacia su Hermano. En aquel instante, Akame lo supo. Supo que Datsue había caído en las redes de la codicia más irreflexiva, y que nada ni nadie se interpondría entre él y su maletín.
—Pues ahí lo tienes —dijo a Shinzo—. Esposado y sin poder moverse durante cinco minutos. Garantizado, a prueba de bombas. Ahora… —se acercó a él a pasos rápidos y extendió una mano para arrebatarle el maletín—, dame lo que me pertenece.
Sépase algo de Uchiha Datsue: no es muy fan de ir dando favores. Por muy triste que fuese la vida de Shinzo. Por muy mala influencia que ejerciese el Centinela sobre Tanzaku Gai. Por mucho que ayudase a decenas de personas a mejorar considerablemente su calidad de vida. Simplemente, no era lo suyo.
Hasta que…
Clic. El sonido de dos cerrojos abriéndose a la par. El cerrojo del segundo maletín, que prometía el mismo dinero que el primero. El cerrojo del corazón de Datsue, al comprender que aquella oferta era para él.
—¡SILENCIO!
—¡CALLA! —rugió Datsue, con el símbolo del ryō iluminando su Sharingan. Sus manos formaron el sello del Carnero, y acto seguido una ristra de complicados hexagramas fueron extendiéndose por la piel del Centinela a partir de su antebrazo. Aquel había sido el primer sello que había colocado en él, y había llegado el momento de usarlo—. Así que… —dijo, sin apenas poder contener su emoción—, te entregamos al Centinela, y tú nos das ese maletín para nosotros solos, ¿eh?
Datsue desvió la mirada momentáneamente hacia su Hermano. En aquel instante, Akame lo supo. Supo que Datsue había caído en las redes de la codicia más irreflexiva, y que nada ni nadie se interpondría entre él y su maletín.
—Pues ahí lo tienes —dijo a Shinzo—. Esposado y sin poder moverse durante cinco minutos. Garantizado, a prueba de bombas. Ahora… —se acercó a él a pasos rápidos y extendió una mano para arrebatarle el maletín—, dame lo que me pertenece.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado