5/05/2018, 19:22
—Bueno, bueno... —contestó Akame, como restándole importancia al asunto con un gesto distraído de su mano derecha—. Desde luego ha sido un éxito, y muy profesional. Como cabía esperarse.
Llegados al final de aquel camino, Akame se permitió un resquicio de orgullo e hinchó el pecho como un pavo real.
—No por nada somos los malditos Hermanos del Desierto. ¿Qué iba a ser para nosotros una riña entre estos chiquillos? —sonrió con suma prepotencia—. Aunque ese Centinela parecía un tipo peligroso.
Así pues, el Uchiha siguió los pasos de su compadre, bajando la calle mientras se alejaban de la fragua de Soroku.
Llegados al final de aquel camino, Akame se permitió un resquicio de orgullo e hinchó el pecho como un pavo real.
—No por nada somos los malditos Hermanos del Desierto. ¿Qué iba a ser para nosotros una riña entre estos chiquillos? —sonrió con suma prepotencia—. Aunque ese Centinela parecía un tipo peligroso.
Así pues, el Uchiha siguió los pasos de su compadre, bajando la calle mientras se alejaban de la fragua de Soroku.