Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#5
—Pero, ¿un sello de rastreo para qué? Pero Datsue, ¡Pero joder, Datsue, para poder encontrarla para qué! ¡Oportunidad de qué, de qué me estás hablando! —vociferó Hanabi, levantándose y arrastrando la silla, visiblemente molesto—. ¿Tú sabes el problema diplomático en el que nos acabas de meter, pedazo de zoque...!

Hanabi tenía la vista clavada en el regazo de Datsue. El pergamino se había deslizado por sus muslos y se había abierto. Donde aparentemente no había habido nada antes... allí, en el punto encima de la i de Yui... No, eso no era un punto. Eso no era...

—Qué...

Eso era un Tensha Fūin, brillando con todas sus fuerzas.


¡FUAAAAAASHHH!


¡CRASH!


¡PLOP!

El pergamino liberó una gran cantidad de agua. Una ola gigante, para ser exactos. Las olas gigantes, por si algún lector anda despistado, no parecen llevarse muy bien con los despachos. Tampoco con los cristales de las ventanas.

Pues eso es lo que ocurrió. El despacho se llenó de agua, el agua golpeó contra los cristales de las ventanas, y Datsue y Hanabi cayeron irremediablemente surfeando, si es que se le podía llamar así a patalear contra la corriente y a tragar agua. La ola cayó sobre el puente con un gran estruendo. La gente gritó. Los jōnin hicieron acto en escena.

Hanabi y Datsue rodaron por la madera del puente de delante del Edificio del Uzukage. El mandatario tosió un par de veces y se levantó con dificultad.

—D... ¡DAAAATSUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

—¿¡Qué ha pasado, Hanabi-sama!? ¿¡Este truhán le ha atacado!?

—No, no... No me ha atacado, pero sí es culpa suya. ¡Sí es culpa suya! —repitió, señalándole con el dedo—. ¡Uchiha Datsue! ¡Esta es la más grande de todas tus cagadas, y mira que han sido unas cuantas, según tu expediente!

Avanzó dos pasos hacia él y le tendió la mano.

Pero no era para ayudarle a levantarse.

—Tu placa de jōnin. Ahora.
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Mensajes en este tema
¿Demasiado intrépido? - por Sarutobi Hanabi - 10/05/2018, 19:17
RE: ¿Demasiado intrépido? - por Uchiha Datsue - 11/05/2018, 14:24
RE: ¿Demasiado intrépido? - por Uchiha Datsue - 11/05/2018, 17:57
RE: ¿Demasiado intrépido? - por Sarutobi Hanabi - 11/05/2018, 18:11
RE: ¿Demasiado intrépido? - por Uchiha Datsue - 11/05/2018, 19:27
RE: ¿Demasiado intrépido? - por Uchiha Datsue - 14/05/2018, 14:40


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