1/07/2018, 13:35
El chasquido de lengua de Daruu se elevó por encima del susurro de las olas y Ayame se tambaleó ligeramente cuando la golpeó con suavidad en el hombro.
—Bah, yo no me preocuparía por el examen. Estamos más que preparados —replicó, y su tono de voz sonó aún más serio cuando añadió—: Los tres nos hemos enfrentado a cosas mucho peores. Y a enemigos de nivel jōnin.
Pero Ayame suspiró, no demasiado convencida. Junto a Daruu y a Kaido, ella se sentía como una pequeña hormiga insignificante. Y sabía que sus compañeros se enfadarían con ella si lo expresaba en voz alta; pero, aún así, no era tan fácil deshacerse de aquellos pensamientos. Por eso, simplemente calló, con la mirada perdida en las profundidades del mar.
Después de todo, sus aspiraciones iban más allá que aquel examen.
Junto a ella, Daruu se reincorporó sobre la valla de seguridad y se balanceó con suavidad.
—¿No lo habéis olvidado, verdad? El verdadero reto no es el examen. Tenemos que tenerlo presente.
Ayame dirigió sus iris hacia Daruu y frunció ligeramente el ceño. Seguía sin hacerle gracia. Ni una pizca de gracia. Es más, ¿cómo se había dejado arrastrar de aquella manera?
—Dicen que los peces tienen mala memoria, pero un tiburón nunca olvida —respondió Kaido.
Y Ayame se volvió de golpe hacia él.
—Ah, pero en realidad ese dicho es mentira, Kaido. Se sabe que los peces en realidad recuerdan más de lo que creemos. Y además...
—Bah, yo no me preocuparía por el examen. Estamos más que preparados —replicó, y su tono de voz sonó aún más serio cuando añadió—: Los tres nos hemos enfrentado a cosas mucho peores. Y a enemigos de nivel jōnin.
Pero Ayame suspiró, no demasiado convencida. Junto a Daruu y a Kaido, ella se sentía como una pequeña hormiga insignificante. Y sabía que sus compañeros se enfadarían con ella si lo expresaba en voz alta; pero, aún así, no era tan fácil deshacerse de aquellos pensamientos. Por eso, simplemente calló, con la mirada perdida en las profundidades del mar.
Después de todo, sus aspiraciones iban más allá que aquel examen.
Junto a ella, Daruu se reincorporó sobre la valla de seguridad y se balanceó con suavidad.
—¿No lo habéis olvidado, verdad? El verdadero reto no es el examen. Tenemos que tenerlo presente.
Ayame dirigió sus iris hacia Daruu y frunció ligeramente el ceño. Seguía sin hacerle gracia. Ni una pizca de gracia. Es más, ¿cómo se había dejado arrastrar de aquella manera?
—Dicen que los peces tienen mala memoria, pero un tiburón nunca olvida —respondió Kaido.
Y Ayame se volvió de golpe hacia él.
—Ah, pero en realidad ese dicho es mentira, Kaido. Se sabe que los peces en realidad recuerdan más de lo que creemos. Y además...

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