8/09/2018, 02:11
Y Daruu, tras esos largos segundos de deliberación, decidió no responder.
«Joder, lo que tengo que hacer por esta gente»
—Amedama Daruu —dijo, entre una sonrisa socarrona—. respeto tu privacidad tocando la puerta, pero reafirmo mi autoridad como amigo y colega entrando de todos modos.
¡Splasfh! sonó como si alguien hubiera echado un balde de agua al suelo. Luego, ésta pareció escurrirse por la hendidura inferior lentamente, como la meada de un chucho. Una vez dentro, las aguas se alzaron y se formó mágicamente en el cuerpo del Tiburón.
Kaido miró a Daruu, en silencio. De arriba a abajo. A sus vendas. A cada una de sus heridas. Pero lejos de recibir una reprimenda por aquello que ocurrió en las Rocas Ancestrales, Daruu se encontró con la solemne preocupación de Umikiba Kaido.
—Bien, mírate. En una sola pieza. Un poco magullado, eso es cierto, pero aún estas funcional —se acercó a él con paso cauteloso y le puso la mano en el hombro—. me alegra que estes en este jodido barco con nosotros, compañero. De verdad que sí.
«Joder, lo que tengo que hacer por esta gente»
—Amedama Daruu —dijo, entre una sonrisa socarrona—. respeto tu privacidad tocando la puerta, pero reafirmo mi autoridad como amigo y colega entrando de todos modos.
¡Splasfh! sonó como si alguien hubiera echado un balde de agua al suelo. Luego, ésta pareció escurrirse por la hendidura inferior lentamente, como la meada de un chucho. Una vez dentro, las aguas se alzaron y se formó mágicamente en el cuerpo del Tiburón.
Kaido miró a Daruu, en silencio. De arriba a abajo. A sus vendas. A cada una de sus heridas. Pero lejos de recibir una reprimenda por aquello que ocurrió en las Rocas Ancestrales, Daruu se encontró con la solemne preocupación de Umikiba Kaido.
—Bien, mírate. En una sola pieza. Un poco magullado, eso es cierto, pero aún estas funcional —se acercó a él con paso cauteloso y le puso la mano en el hombro—. me alegra que estes en este jodido barco con nosotros, compañero. De verdad que sí.
