Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#7
Daruu agradecería aún muchos meses más tarde la actitud del Tiburón, que, lejos de reprocharle todas las faltas que había tenido con los suyos, empatizó con él, y le aseguró que estaba feliz por verle sano y salvo. Daruu lloró, tan sólo unas cuantas lágrimas; el nudo en el pecho impedía lo demás. Al final, se sintió por fin en casa. Los suyos eran lo importante. Kaido era un buen amigo, un amigo de verdad. Él había estado perdiendo el tiempo con ese hijo de puta del Remolino que no valía más que una rata.

—¿Qué fue lo que pasó? ¿allá, a donde fuisteis a parar?

Concédeme un momento... tan sólo pensar en ese hijo de perra me hace hervir la sangre de nuevo —dijo—, y eso que soy perfectamente consciente de que es lo que me ha llevado a este estado, y casi acaba con mi vida.

»Por favor, toma asiento. Esto va a ser un poco duro de digerir. —Le señaló una silla del camarote, frente a la cama, y él mismo se reincorporó sentándose—. A ver, por dónde empiezo...

»Cuando el Sharingan de Akame, por decirlo de alguna forma, cambia de forma... le permite teletransportarse. Esto lo sé porque lo vi de cerca, más tarde... —Hizo una pausa—. Pero eso en otro momento. Bien, ¿te acuerdas que me eché encima de Ayame, allá en el estadio? Quería teletransportarla yo usando una técnica mía. Requiere de una marca dibujada con anterioridad. Pues resulta que la tengo en la nuca de la estatua de Sumizu Kouta, en el Valle del Fin. Y no funcionó. Algo ha borrado esa marca.

»Akame no necesita marcas, o esa es la sensación que me dio. Nos teletransportó a Eri, Ayame y a mi, junto con él mismo, a algún lugar en las Planicies del Silencio. Allí, juntos colaboramos y al final Eri consiguió retener a Ayame con una técnica de Fuuinjutsu. Hasta ahí bien. ¡Pero el hijo de la gran puta de Akame me metió en un Genjutsu con su Sharingan, me paralizó!

»Ordenó a Eri que me esposara. Y Eri cogió sus esposas y lo hizo, Kaido. Eri, yo la creía mi amiga. Sólo es una rata usuzia como todos los demás, ¡como todos los uzureños!

»Esto lo hizo después de que yo le dijera que después de esto las aldeas no iban a tener mucho Pacto que valga. Se lo tomó literal, la rata inmunda. Nos volvió a teletransportar al hospital, y mandó a Eri a avisar a Hanabi. Estoy seguro de que pretendía secuestrar a Ayame, ya te lo digo. Estoy segurísimo. ¿Por qué si no iba a esposarme? ¿Crees que yo iba a negarme a que curasen a Ayame? Es un hijo de puta, te lo digo. Afortunadamente Hanabi no tenía los mismos planes que él —explicaba, pero entrecerró los ojos—. Pero eso no lo hace mejor persona.

»Como comprenderás, estaba enfadado. Muy enfadado. Le dije a Akame de todo. Hanabi nos cerró en un despacho y (todo esto sin quitarme las esposas) nos hizo contar nuestra versión. Ya imaginas, Akame todo digno diciendo que trajo a la jinchuuriki para que la curasen, el muy hijo de chacal. Falso de mierda. Dijo "le engrilletamos por precaución, no iba a dejarnos llevarnos a la jinchuuriki al hospital". Claro, los cojones no voy a dejar que cures a mi novia y la salves de la muerte. Lo que quería era llevarnos de rehenes, y como Hanabi era partidario de soltarnos y el plan se le fue al garete, intentó poner excusas. Ese Akame es un enemigo de Amegakure, Kaido, debería estar muerto —aseguró—. En fin, yo le conté la verdad sobre lo sucedido, le dije que me leyesen la puta mente si era necesario y averiguarían la verdad. Pero al parecer le sentó mal que insultara a sus putos ninjas de mierda.

»Así que el hijo de puta de Hanabi va y se sube a la parra y me dice que sólo liberará a Ayame si yo me disculpaba ante Akame y si Shanise se disculpaba públicamente ¡de pensar que la habían secuestrado! ¿Pero estamos putos locos o qué? Liberar con condiciones sólo es una situación que se da CUANDO TIENES A ALGUIEN RETENIDO. ¿Soy el puto único que lo ve o qué? De verdad, que hijos de la gran puta. Qué hijos de puta...

»Y lo mejor de todo. "O aceptas u os matamos a los dos". Flipante, tío, flipante. Entonces... Entonces Akame empezó a hablar con Datsue por el comunicador, y yo... perdí los nervios, tío. Me avergüenzo, pero intenté matarlo ahí y en ese preciso instante. Me lancé a por él. Fue entonces cuando me rompió la nariz. Él tampoco quedó intacto, pero... A mí me envenenaron. Eso creí que iban a hacer. Matarme como prometieron. Pero se ve que sólo era un sedante.

»Lo siguiente que recuerdo, estaba en una habitación del hospital. Nos humillaron, Kaido. Querían humillarnos más. Qué hijos de puta, en serio. Por qué confié nunca en un ninja extranjero. Vosotros sois mi verdadera familia, mi patria. Mis amigos. No esas... esas... ratas.

Tomó aire durante unos segundos. Lo necesitaba.

Ahora Shanise está con Ayame, todo está bien. Pero aún así no me quedo tranquilo, quiero que vuelva y verla con mis propios ojos. Y disculparme también con ella... —dijo—. Dios, fui un estúpido. Daba igual que me hubieran matado a mi, pero si Hanabi hubiera cumplido sus amenazas, Ayame estaría muerta. Soy una desgracia. Ya sé que no es culpa mía que nos raptaran, lo sé, antes de que digas nada —paró—, pero aún así. No fui lo que debe ser un ninja. Debí haber esperado a tener las esposas fuera, entonces habría ido con Shanise y habríamos podido hacer otro plan, no sé. No sé, Kaido, qué asco de persona soy. Todo esto vino por ese hijo de puta de Datsue. Pero el otro no se queda atrás. Es una serpiente traicionera.

»Joder... qué mal trago, joder... —se lamentó, derrumbándose. Agachó la cabeza y se agarró la nuca, llorando—. Y es que yo tampoco tengo por qué arriesgar la vida tan tontamente, joder. Mi madre me dio sus ojos no para que los desperdiciara así, sino para que pudiera ver por muchos años más joder.
[Imagen: K02XwLh.png]

No hay marcas de sangre registradas.
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RE: La redención del triple traidor - por Amedama Daruu - 8/09/2018, 23:06


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