11/09/2018, 23:23
(Última modificación: 11/09/2018, 23:25 por Aotsuki Ayame. Editado 1 vez en total.)
Antes de que sus doloridas piernas pudieran decidir por sí mismas y salir corriendo, la puerta frente a sus narices se abrió. Ayame se quedó completamente paralizada en el sitio, con los ojos clavados en Kaido y Daruu. No tardó ni un instante en fijarse en el brazo izquierdo y la nariz de su pareja, ambos fuertemente envueltos en vendas...
«He sido yo...» Supo, sin necesidad de formular una sola pregunta.
Y su corazón maltrecho se olvidó de latir durante un instante.
Pero lo que vio en sus ojos violáceos no fue reproche, ni miedo hacia ella, sino...
—¡¡Ayame!! —aulló Daruu, abalanzándose sobre ella. Y Ayame, congelada en el sitio como estaba, no supo cómo reaccionar cuando él la abrazó con fuerza. Fue la quemazón en el torso lo que la despertó, con un quejido de dolor—. No sabes lo que me alegro de verte. De veros. Escucha, yo... yo... yo... Lo siento, lo siento tantísimo. Tenías razón. No debí fiarme de nadie de Uzushio. No debí. Te quiero.
Ayame boqueó un par de veces como un pez fuera del agua, sin saber muy bien qué decir o qué palabras pronunciar. El nudo en la garganta se hacía tortuosamente doloroso, la angustia apretaba en su pecho retorciéndose como una serpiente y cuando sintió el tacto de las vendas y el olor a medicina que despedía la piel del chico, las lágrimas terminaron por escaparse.
Le había herido. Seguramente habría herido a más gente y aún podía dar gracias a Amenokami por no haber causado ninguna víctima mortal.
Y lo peor era esa sensación de no recordar absolutamente nada.
—¡Lo siento! —sollozó, desgañitándose, agarrándose con uñas a la camiseta de Daruu—. ¡Yo... Yo no... No quería perder el control así! ¡De verdad que no...! ¡Me resistí con todas mis fuerzas mientras el Gobi me hablaba y Datsue seguía atacándome! ¡Pero no pude hacerlo! ¡No pude...! Yo... ¡LO SIENTO MUCHÍSIMO!
«He sido yo...» Supo, sin necesidad de formular una sola pregunta.
Y su corazón maltrecho se olvidó de latir durante un instante.
Pero lo que vio en sus ojos violáceos no fue reproche, ni miedo hacia ella, sino...
—¡¡Ayame!! —aulló Daruu, abalanzándose sobre ella. Y Ayame, congelada en el sitio como estaba, no supo cómo reaccionar cuando él la abrazó con fuerza. Fue la quemazón en el torso lo que la despertó, con un quejido de dolor—. No sabes lo que me alegro de verte. De veros. Escucha, yo... yo... yo... Lo siento, lo siento tantísimo. Tenías razón. No debí fiarme de nadie de Uzushio. No debí. Te quiero.
Ayame boqueó un par de veces como un pez fuera del agua, sin saber muy bien qué decir o qué palabras pronunciar. El nudo en la garganta se hacía tortuosamente doloroso, la angustia apretaba en su pecho retorciéndose como una serpiente y cuando sintió el tacto de las vendas y el olor a medicina que despedía la piel del chico, las lágrimas terminaron por escaparse.
Le había herido. Seguramente habría herido a más gente y aún podía dar gracias a Amenokami por no haber causado ninguna víctima mortal.
Y lo peor era esa sensación de no recordar absolutamente nada.
—¡Lo siento! —sollozó, desgañitándose, agarrándose con uñas a la camiseta de Daruu—. ¡Yo... Yo no... No quería perder el control así! ¡De verdad que no...! ¡Me resistí con todas mis fuerzas mientras el Gobi me hablaba y Datsue seguía atacándome! ¡Pero no pude hacerlo! ¡No pude...! Yo... ¡LO SIENTO MUCHÍSIMO!

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)