16/09/2018, 19:33
El rostro de Kaido, a lo largo de aquellas anécdotas de Ayame, era todo un poema. Un compendio de gestos que delataban incomprensión, y que muy en el fondo, le hacían creer que la guardiana estaba inventándose todo aquello para puntualizar mejor todo lo sucedido. Para justificar su pérdida de conciencia, que desató todo el desastre.
Pero en ella no había atisbo alguno de falsedad. Lo decía en serio.
Todos esos uzujin estaban idos de olla.
—Pero, ¿cómo se aprende a controlar a esa Bestia? es decir, no es que haya un jodido manual de domando Bijuus para tontos en la biblioteca de la academia. Has dicho que te hablaba, ¿no? ¿si ahora mismo lo quieres, puedes conversar con él?
Desde luego, no sabía que era una ella.
Pero en ella no había atisbo alguno de falsedad. Lo decía en serio.
Todos esos uzujin estaban idos de olla.
—Pero, ¿cómo se aprende a controlar a esa Bestia? es decir, no es que haya un jodido manual de domando Bijuus para tontos en la biblioteca de la academia. Has dicho que te hablaba, ¿no? ¿si ahora mismo lo quieres, puedes conversar con él?
Desde luego, no sabía que era una ella.
