16/09/2018, 20:04
—Desde luego que lo están, están todos locos de atar —afirmó Daruu—. No hay pesticida en el mundo para acabar con tantas Ratas, tan astutas y perversas. Ayame, debes aprender mantener el bijuu a raya. No por ti, sino por esa gente, quién sabe lo que serían capaz de hacer paea hacerte perder el control y luego aprovechar para que la opinión pública vaya en nuestra contra.
Ayame se encogió aún más sobre sí misma. ¡Como si no lo estuviera intentando ya! ¡Como si fuera tan fácil como apretar un botón o, simplemente, sujetar la cuerda de un perro! Estaban hablando de una bestia. Aquello no era un perro. Ni siquiera era un lobo. Era mucho más que eso. Mucho más que la bestia más salvaje que se pudiera imaginar. ¿Qué poder tenía ella frente a una influencia como aquella?
—Los uzujin traicionan su propia historia... ¿qué pensaría su primer kage de todo esto? ¿De las malvadas intenciones de Akame? ¿Qué coño hacen recolectando bijuus? Terrible asunto. Terrible asunto.
Terrible. Tan terrible que la aterraba. Y odiaba vivir con miedo. Miedo a vivir. Miedo a volver a encontrarse con los Uchiha en cualquier momento y terminaran secuestrándola de verdad. Ayame estaba convencida de que pasaría noches teniendo la misma pesadilla.
—Pero, ¿cómo se aprende a controlar a esa Bestia? es decir, no es que haya un jodido manual de domando Bijuus para tontos en la biblioteca de la academia. Has dicho que te hablaba, ¿no? ¿si ahora mismo lo quieres, puedes conversar con él?
—No... estoy muy segura... —afirmó ella, y cuando ladeó la cabeza algunos mechones de cabello oscuro resbalaron por su mejilla—. Más bien, es ella quien me habla cuando quiere. Y suele hacerlo en esos momentos... para tentarme con darme poder para... destruir a quien me está molestando —confesó, y cerró los ojos profundamente avergonzada y asustada—. Siempre intento resistirme, pero siempre hay algo que rebasa mi límite y es cuando explota. Quiere liberarse, lo sé. Y hará cualquier cosa por conseguirlo.
Ayame se encogió aún más sobre sí misma. ¡Como si no lo estuviera intentando ya! ¡Como si fuera tan fácil como apretar un botón o, simplemente, sujetar la cuerda de un perro! Estaban hablando de una bestia. Aquello no era un perro. Ni siquiera era un lobo. Era mucho más que eso. Mucho más que la bestia más salvaje que se pudiera imaginar. ¿Qué poder tenía ella frente a una influencia como aquella?
—Los uzujin traicionan su propia historia... ¿qué pensaría su primer kage de todo esto? ¿De las malvadas intenciones de Akame? ¿Qué coño hacen recolectando bijuus? Terrible asunto. Terrible asunto.
Terrible. Tan terrible que la aterraba. Y odiaba vivir con miedo. Miedo a vivir. Miedo a volver a encontrarse con los Uchiha en cualquier momento y terminaran secuestrándola de verdad. Ayame estaba convencida de que pasaría noches teniendo la misma pesadilla.
—Pero, ¿cómo se aprende a controlar a esa Bestia? es decir, no es que haya un jodido manual de domando Bijuus para tontos en la biblioteca de la academia. Has dicho que te hablaba, ¿no? ¿si ahora mismo lo quieres, puedes conversar con él?
—No... estoy muy segura... —afirmó ella, y cuando ladeó la cabeza algunos mechones de cabello oscuro resbalaron por su mejilla—. Más bien, es ella quien me habla cuando quiere. Y suele hacerlo en esos momentos... para tentarme con darme poder para... destruir a quien me está molestando —confesó, y cerró los ojos profundamente avergonzada y asustada—. Siempre intento resistirme, pero siempre hay algo que rebasa mi límite y es cuando explota. Quiere liberarse, lo sé. Y hará cualquier cosa por conseguirlo.

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)